Al blanco. María Laura Rojas habla de su experiencia
como animadora de Sin Complejos, y algo más. Solterísima
y libre de compromisos, esta joven de 21 años recién
cumplidos, tibaseña y graduada en publicidad, se considera
inquieta e hiperactiva.
Le gustan los hombres creativos y es partidaria de que en una
relación nadie debe cambiar a nadie. ¿Matrimonio?
A los 28 ó 29 años, y ojalá tener gemelos
varones.
El ojo "clínico" de René Barboza se
posó en ella y sin darle muchas vueltas le lanzó una
invitación para participar en un nuevo programa de televisión.
A ella le sonó la idea y aunque nunca antes había
trabajado en algo similar, su experiencia como modelo y bailarina
y el reto de hacer algo distinto se sumaron para dar el sí.
Fue así como en agosto del 2003 María Laura Rojas
Muñoz incursionó en la animación televisiva,
al lado de René, en el programa de música karaoke
Sin Complejos, del canal 33, cuyo horario actual es los viernes
de 9 a 11 de la noche, con retransmisión a la medianoche
por canal 7.
Tras superar los nervios y la inseguridad natural de los primeros
programas, María Laura ha logrado consolidar poco a poco
su imagen y manejo ante las cámaras. Hoy incluso colabora
en tareas propias de la producción del espacio y en la
preparación de algunos cambios que prefirió no
adelantar.
Con 21 años recién cumplidos, esta joven tibaseña
llama la atención por su simpatía y belleza, pero
sobre todo porque ha sabido medir bien sus pasos y, lejos de
dormirse en los laureles de la apariencia física, se ha
preocupado por estudiar y prepararse para un futuro que se dibuja
promisorio.
Ella es graduada de publicidad de la Universidad Latina. En
la actualidad cursa la licenciatura en Comunicación y
Mercadeo y más adelante espera llevar una maestría
en producción televisiva, aunque también le agrada
la idea de llegar a tener a su cargo el mercadeo de una empresa.
Pasar a un plano más íntimo la verdad no fue nada
difícil pues María Laura es una persona extrovertida
y conversadora.
Se autodefine como una mujer independiente y creativa. Por ejemplo,
a menudo cambia de color de cabello. A la entrevista llegó con
un tono negro, aunque originalmente es castaño, y hace
algún tiempo se lo tiñó rubio.
Esta chica de ojos cafés, piel blanca y fresca sonrisa,
busca siempre romper con la monotonía y esto -explica-
lo aprendió de la publicidad.
"En esta carrera se nos enseña que el mundo cambia
todos los días y por eso siempre trato de acoplarme, aunque
estos cambios -aclara- no significan que sea inestable ni tampoco
una persona indecisa".
María Laura detesta la hipocresía y en eso es
tajante. "Me gusta la sinceridad y digo las cosas en la
cara aunque a veces eso no le gusta a la gente".
Sin mucho rollo
Hija de Santiago Rojas y Roxana Muñoz, María Laura
tiene un hermano, Luis Diego y un "hijo" adoptado llamado
Tiki, un afortunado Schnauzer que tiene seis años de vivir
bajo sus cuidados.
Antes tuvo una tortuguita llamada Marilú pero un yiguirro
se la comió “a besitos”. María Laura
lloró a cántaros y aunque entre sus amigos le ofrecieron
como siete tortuguitas más, ella optó por cambiar
de mascota.
La rutina de María Laura es sencilla. Como le encanta
dormir, cuando puede se levanta tarde y luego se dedica a hacer
los trabajos de la universidad. Le gusta ver la televisión,
leer, escuchar música y bailar ni se diga. También
gusta de montar a caballo.
Cuando va al cine prefiere las películas de miedo o las
comedias. Con las primeras pega sus buenos brincos y quien se
siente a su lado de seguro terminará con moretes en el
brazo. Con las otras busca un panorama distinto al de las noticias
diarias, ya que cree en la risa como un antídoto natural
contra el desaliento.
Pero no hay nadie perfecto. Ella admite sin reparos que tiene
un carácter muy fuerte y explosivo, y como eso no es bueno,
está trabajando con ahínco en controlarlo.
También es muy perfeccionista, aunque no en las relaciones
con los demás sino consigo misma. Por eso, tanto en el
trabajo como en el estudio es ordenada en extremo.
María Laura es consciente de que en la televisión
la imagen cuenta mucho y eso la hace cuidar su físico
(practica kick-boxing), aunque tiene como obstáculo el
ser una antojada confesa.
Y si quiere comprobarlo póngale al frente una caja de
helado de galleta o un buen corte de carne y le verán
la cara de contenta de que es capaz.
En cuanto a su trabajo, la joven animadora asegura que la aceptación
del público hacia su persona quizás tenga que ver
con que ella no cambia de personalidad o forma de ser cuando
está frente a las cámaras. "Así como
ven, así soy", resume.
Es conciente de su responsabilidad con el público, del
cual recibe continuas muestras de cariño, y se sintió conmovida
cuando un señora se le acercó para decirle que
su hija la admiraba mucho. "Eso se me quedó grabado.
Fue impactante porque me di cuenta de lo que significa salir
en la televisión, y por eso hay que saber cumplir".
Como filosofía de vida, María Laura procura vivir
el día a día sin mayor aspaviento. Le ha tocado
experimentar la pérdida de algunos allegados y eso le
recordó que hoy se está, y mañana no se
sabe.
¿La clave?: ser feliz y hacer feliz a quienes la rodean
y, de primero, tener siempre a Dios muy presente.
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Fotografías:
José Díaz