Si algo se ha demostrado a sí mismo Ignacio Sánchez
Cantillano es que sus límites llegan hasta donde él
quiera. Al menos hasta hoy, a sus 36 años de edad, ha
visto cristalizado todo lo que se ha propuesto, incluso desde
que era niño y decidió que se convertiría
en un periodista reconocido.
También sabe por experiencia propia que sus planes no
necesariamente son los de Dios y está preparado para aceptar
si algún designio divino cambia el destino que se ha trazado.
Pero, en tanto esto no ocurra, hace lo propio por llegar a donde
quiere. Y, a juzgar por los resultados, hasta ahora lo ha logrado
con muy buen tino.
Hace dos semanas, Sánchez regresó al mundo de la
televisión, el que le es familiar desde hace más
de una década cuando se convirtió primero en periodista
y luego en presentador de Telenoticias para, desde entonces,
mantenerse en la palestra pública ubicado en diferentes
flancos.
Esta vez lo hizo con el programa estrella de Televisora de Costa
Rica, Protocolo 84, Análisis Final, una producción
que ha recibido muy favorables críticas en su arranque
y que, en su primera temporada, saldrá al aire cada martes,
a las 9:00 p.m., durante cuatro meses.
Se trata de una serie de documentales que narran, con dramatizaciones,
efectos especiales y narraciones, sucesos policiales de gran
envergadura ocurridos en el país, así como su respectiva
interpretación por parte de especialistas.
Pero bueno, esta vez los detalles del nuevo espacio pasan a segundo
plano y su creador, productor, guionista, escritor, co-musicalizador,
editor y conductor es quien interesa.
En concordancia con su personalidad exigente y, en ocasiones,
absolutista, Ignacio trata de sacar un combo dos por uno a las
horas del día para encargarse personalmente de cada detalle
de lo que hace. Así ha sido siempre, asegura, sobre todo
cuando se enamora de un proyecto lleno de retos.
Lo mismo le ocurrió tras terminar el contrato de Expedientes
CR06, en Repretel, tras un diferendo con la gerencia. Una hora
después de que los medios dieran cuenta de su renuncia,
recibió una llamada del entonces ministro de Obras Públicas
y Transportes, Javier Chaves, para que asumiera la Dirección
Ejecutiva del Consejo de Seguridad Vial y, un mes después,
también la Dirección General de Tránsito.
Desde su época de veinteañero, Ignacio se había
involucrado de lleno con esta dependencia cuando se convirtió en
tráfico ad honórem. Así, siempre encontraba
la forma de combinar sus ocupaciones habituales para ir a colaborar
con el orden en las carreteras. Su experiencia lo hizo ir acopiando
ideas y, proactivo como es, ya había comunicado varias
inquietudes e ideas a sus superiores.
No lo pensó dos veces y asumió el puesto ofrecido
con un norte fijo: no ejercería la función pública
por más de dos años, y se abocaría a erradicar
la imagen de “choriceros” de los oficiales, a darles
mejores condiciones de trabajo y a establecer de nuevo, a toda
costa, el uso obligatorio del cinturón de seguridad.
“
Logramos mucho, todavía tengo que estar yendo a juicios
y procesos de gente que despedí por corrupción
y que están en curso. Es cansado y engorroso, pero solo
el hecho de haber logrado lo que me propuse, y lo que eso significó en
términos de vidas humanas, compensa lo demás”.
La huella de Sánchez aún se percibe en el Tránsito,
pues las campañas que están saliendo actualmente
fueron diseñadas por él, como lo reconoce al realizarle
la consulta.
Y es que si hay alguien incapaz de impostar modestia, ese es
Ignacio Sánchez Cantillano. Quizá por lo mismo,
desde pequeño, sus éxitos han estado enmarcados
en una imagen egocentrista o de autosuficiencia que le endilgan
los demás. No solo acepta el hecho, sino que lo tiene
sin cuidado.
–¿
Por qué alguna gente lo califica de arrogante? ¿Qué piensa
de ciertas críticas que aseguran que usted tiene un ego
desproporcionado…
(Risas) –Sí, es cierto que tengo muchísima
seguridad en mí mismo y sé que proyecto un aire
de autosuficiencia… y sí, puede ser que crea que
soy muy gato en muchas cosas, pero ojo, lo más importante:
no creo que eso me haga superior a nadie ni creo que por eso
alguien tenga que estar en competencia conmigo. El balance de
mi autosuficiencia es ponerlo al servicio de los demás.
Por eso acepté el puesto en la policía de Tránsito
y por eso estoy tratando de hacer cosas diferentes y bien hechas
en el periodismo.
–
¿Es Ignacio Sánchez de pocos o muchos amigos?
–
Como persona pública yo soy una cosa, como persona, totalmente
otra. No es que tenga dos caras, jamás, pero cuando estoy
trabajando, estoy trabajando, y soy exigente al máximo
conmigo y con los demás. Ya en el ámbito privado
soy de muchos amigos, tengo familias enteras, muchas, en las
que soy un miembro más, ahí aparezco en los álbumes
familiares y todo. Yo creo que muchos de los que me critican
el asunto del ego son personas inseguras a quienes les exacerbo
sus inseguridades. En cambio, la gente en la calle, la que no
se siente en competencia, tiene una relación buenísima
conmigo.
A menudo, Ignacio habla de su búsqueda esencial como ser
humano. A ella se abocó tras dejar Telenoticias, hace
ocho años. Después de cursar una maestría
en Comunicación Audiovisual y trabajar en España
durante tres años, se dedicó otros tres a viajar
como mochilero por Europa, Medio Oriente, África, Australia
y Nueva Zelanda.
Así, el menor de cinco hijos de una familia de clase media,
aquel muchacho graduado en el colegio Humboldt que nunca había
conocido las carencias, se enfrentó a calamidades propias
y ajenas, pues presenció pobrezas extremas, tiroteos y
hasta se contagió de malaria en Uganda, por citar en dos
líneas una historia que ameritaría una voluminosa
novela.
“
Es salirse de una burbuja. En una experiencia de esas uno aprende
a forjarse una disciplina con el entorno en contra. Ahí no
importa quién sos ni de dónde, ni qué tenés.
Ahí es donde de verdad uno se da cuenta de lo que proyecta
como ser humano. Por eso no me importan las críticas sobre
mi supuesto ego: yo sé quién soy y la gente que
me conoce bien también”, agrega.
La época de ese periplo fue aleccionadora para él
en todo sentido. Mientras se encontraba en Europa, un día
llamó a la empresa de uno de sus hermanos para equis asunto,
y la secretaria que lo atendió le ofreció su pésame
por el fallecimiento de Juan Antonio, su hermano mayor, quien
acababa de morir en un accidente de aviación.
"
Después del estado de shock, me replanteé muchas
cosas. Ahora, por ejemplo, creo que no puede ser que todo eso
tan complicado, que estemos en un planeta, con el cuerpo humano
tan complejo… se venga a vivir una vida y se muera y ya.
No es un mecanismo de defensa, pero después de una pérdida
así se llega a la conclusión de que hay algo más
allá y se enfrenta la vida desde otra perspectiva".
La trágica muerte de su hermano además fortaleció sus
vínculos familiares y especiales. “Teníamos
una súper relación, no sentí que hubiera
dejado nada por fuera y, por otro lado, creo que me ubicó en
la fragilidad de la vida”.
La madurez que, afirma, ha adquirido al día de hoy, fue
quizá la que empezó a hablarle al oído hará un
par de años, cuando se reencontró con su novia
formal en dos ocasiones, la también productora de televisión Éricka
Nahrgang.
“
Las dos veces anteriores habíamos roto básicamente
porque ella no era feliz con la cantidad de tiempo que yo le
podía dar por todas mis ocupaciones, y esa no era una
responsabilidad que yo quería llevar sobre mis hombros”.
Sin embargo, el último distanciamiento terminó por
unirlos más, esforzarse en conciliar agendas e intereses
y esmerarse en que la tercera fuera la vencida.
Hoy están recién casados, trabajan juntos y se
encuentran a la espera de que finalice la primera temporada de
Protocolo para, finalmente, irse de luna de miel a Europa.
–¿
Es feliz Ignacio Sánchez?
–
Muchísimo. Pero no ahora, siempre he tenido mucha paz
interna, mucha armonía. Y no tiene que ver con lo que
hago, sino con lo que yo valoro de mí mismo. No mido el éxito
en función del rating, sino en función de a cuántas
personas he podido ayudar y con quiénes he logrado crear
un vínculo, ya sea un chiquito de 11 años o una
señora de 80.
En pocas palabras
Respuestas, datos y confesiones a quemarropa:
¿Cómo muestra su enojo?
Yo nunca me altero, no soy de gritar exabruptos, creo que se
nota cuando hablo con un tono de voz seco y cortante.
¿
Es gastón o más bien austero con el dinero?
Soy muy cuidadoso, todo lo que yo tengo es producto de la disciplina
financiera. Varias cosas de las que poseo provienen de ahorros
que tengo desde mis 15 años,
¿
Cómo se cuida físicamente, hace ejercicio?
Antes iba al gimnasio, ahora no tengo tiempo pero acostumbro
trotar. Hace meses no tengo tiempo ni para eso.
¿
Le gusta el futbol, va con algún equipo nacional?
Claro, yo fui portero. De hecho mi ídolo nacional, hasta
la fecha, es el exportero Alejandro González, de la Liga.
Todavía no lo he logrado conocer.
¿
Tiene algún HOBBIE especial?
Los carros de carrera, eso de toda la vida. Ahora estoy compitiendo
en la Copa Yaris.
¿ Duerme tarde?
Muchísimo. Si pudiera me levantaría a las 11:00
a.m. Pero soy noctámbulo, mi mente funciona mejor de noche.
¿
Es vanidoso? ¿En qué?
Sí y no. Soy híper ordenado con mis cosas, pero no soy vanidoso
en lo material. Igual ando un Rolex que un reloj de los más sencillos,
como este (muestra la muñeca) Si puedo tener un carro bonito lo tengo
y si mañana amanezco en una montaña sin nada, igual soy feliz.
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Fotografías:
Garrett Britton