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Cada premio que otorga la impresionante maquinaria de la industria
cultural estadounidense (llámense los premios de la Academia,
los Globos de Oro, el Grammy, el Emmy, etcétera y etcétera),
más que un reconocimiento a los premiados, es un aplauso
hacia la industria que acogió a los artistas en su seno,
que los amamantó y que los vio crecer.
Todas estas ceremonias están finamente orquestadas para convencernos de
la importancia de tal o cual círculo de artistas y de la calidad de los
productos culturales que tratan de vendernos. Haciendo a un lado champaña
y lentejuelas, al final toda esa para-fernalia no es más que una fastuosa
estrategia de mercadeo.
Tan es así, que ahora hay más premios que artistas. Cada revista
y canal de televisión ha fabricado sus propios galardones a la medida
de sus intereses comerciales. Al darle importancia a la gente que aparece en
sus páginas o frente a sus pantallas, de rebote y principalmente, se dan
pelota a sí mismos.
Dicho esto, vamos a donde quería ir: MTV.
Hace rato que la cadena se inventó sus propios premios: los MTV Music
Awards en sus diferentes versiones (estadounidense, inglesa, latinoamericana,
asiática y demás) y los MTV Movie Awards, en los que premian a
Hollywood.
Pero lo último último, fue la invención del espacio Icons
(íconos), espectáculo en el cual un montón de grupitos noveles,
le rinden "tributo" a una banda o artista de referencia en el negocio
de la música. Así, podemos ver a Avril Lavigne haciendo un remedo
de interpretación de Metallica, y a Shakira tratando de llegarle a una
pieza de Aerosmith. En resumen, es un covers show, que en su gran mayoría
se ejecutan muy pobremente. Y lo más triste de todo: los artistas homenajeados
se deben sentar en un palco preferencial, presenciar cómo destrozan sus
canciones y sonreír en el proceso.
¿
Y todo esto para qué?
Los veteranos tratan de bombear un poquito de aire a sus alicaídas trayectorias;
los novatos cultivar más simpatías en su carrera por ganar nuevos
públicos, y MTV… pues saca un sonorísimo aplauso por ser
la cuna de todos esos nuevos artistas que le rinden tributo a esos viejos artistas,
quienes no tuvieron la suerte de que una mega cadena de televisión los
amamantara mientras estaban empezando sus carreras.
Con homenajes así, mejor el anonimato.