Es un amor de más de veinte años. Una pasión
inmutable que nació en ella desde que se paró frente
a una cámara de televisión y sintió aquella
mágica vibración que la empujó a hacer carrera
en este medio.
Por eso sigue allí. Ahora en un espacio semanal como Hábitat,
de canal 7, el cual, asegura, la tiene contentísima porque
ha marcado el regreso a la pantalla chica desde su participación
en Sylvia, un espacio nocturno que condujo hace cuatro años
por canal 4.
Sin embargo, al aire o no, lo cierto es que Sylvia nunca se ha
alejado por completo del medio ni de la farándula y así lo
confirma su presencia –casi perenne– en transmisiones
especiales como la Teletón y los topes y carnavales de
fin de año, entre otros.
Para ella, más que un trabajo se trata de una actividad
que le fascina y la hace sentirse una mujer plena y realizada.
Por eso, cuando le preguntamos si extrañaba ese contacto
con el público y si añora la posibilidad de tener
un programa diario, su respuesta es pronta y afirmativa.
“
Me hace falta, para qué lo voy a negar. Lo que pasa es
que la televisión es cíclica y en este momento,
tal vez por el tipo de programas que se hacen, yo no encajo.
También hay que reconocer que existe una búsqueda
de nuevo talento de nuevas figuras, y las producciones han ido
en esa línea”.
Sylvia Blanco tiene 43 años de edad, y eso lo dice a los
cuatro vientos pues es una mujer segura de sí misma, luchadora,
que sabe darse su lugar.
Más que llegar a la televisión, ella ha sabido
mantenerse vigente a lo largo del tiempo, aunque también
es conciente de la dificultad de encontrar espacios para desarrollarse
en un medio tan cambiante y competitivo.
–¿
Se reducen entonces las posibilidades en la televisión
para una mujer de su edad?
–
Sí, creo que es difícil, no hay un hervidero de
opciones, pero no lo descarto. Agradezco a los productores de
Hábitat la oportunidad que me dan y también creo
factible que se dé un programa que satisfaga ciertas inquietudes
del público y que yo calce en él. Soy positiva
por excelencia y para mí la palabra “no” o
el vaso medio vacío, no existen.
–¿
El hecho de querer seguir vinculada a la televisión después
de tanto tiempo tiene que ver con el ego y la ganas de figurar?
–
Todos los que estamos en un medio en el que nos exponemos a la
crítica tenemos que tener un ego bastante inflado, pero
en mi caso más que el reconocimiento o ser parte de un
show, lo que verdaderamente me atrae es el cariño de la
gente, poder ayudar, sentirme cercana a un determinado grupo
de gente, eso es como una droga. La gente que lo prueba se queda
aunque se paga un precio alto, sobre todo en un país pequeño
como el nuestro.
–¿
Y qué hace que usted lo quiera pagar?
–
Pues que te guste lo que haces. Además, yo lo he manejado
de una manera inteligente. He tenido altos y bajos. Por eso me
he dado respiros para disfrutar de mi vida privada. Me he tomado
el tiempo para ser mamá, para ser esposa. La televisión
es importante, pero no es todo.
–
Usted es una de las figuras más representativas de la
farándula nacional, ¿qué la motiva a pertenecer
a ella?
–
Yo estoy en la farándula porque soy parte de eso. Todos
los que están en el medio para estar vigentes tenemos
que estar ahí. Es cierto que a veces se afirman cosas
que son lejanas a la verdad, pero yo soy muy luchadora y hay
que saber navegar sobre esas aguas. Lo más importante
es ser legítimo. Además, también en la farándula
hay gente de buenos sentimientos y honesta. Gente sana que se
ejercita. Yo no fumo ni tomo y lucho por ser mejor persona y
ser humano. Hay que tratar de ser fuerte en lo bueno y lo positivo.
–¿
Le molesta la crítica?
–
La crítica no me duele, me duelen la envidia y las malas
intenciones.
–¿
Cuántas veces se ha casado Sylvia?
–
Dos veces. La primera a los 16 años. Fíjese, era
una bebé jugando de muñecas porque a los 18 ya
era mamá de dos hijas. A los 28 años me volví a
casar, y tuve a mi tercer hijo, Daniel, que ahora tiene 13 años.
–
¿Qué siente sobre la posibilidad de ser abuela?
(Sus hijas María Fernanda y Sylvia, de 26 y 25 años
respectivamente, son casadas)
–
“Es mi sueño y mi ilusión. No me molesta
la idea, me molesta que todavía no me hayan hecho abuela”,
dice entre risas.
Hace siete años Sylvia se divorció y recién
terminó una relación sentimental con un mexicano
de la que se habló mucho. Por eso aprovechamos para abordar
el tema del amor en su vida.
–¿De usted se dice que es la soltera más
cotizada?
–
¡Qué barbaridad! (Se ríe) Yo no estaba en el
país cuando hicieron ese concurso y me hizo mucha gracia
porque de las 10 candidatas que propusieron las otras 9 podían
ser mis hijas.
Ojalá que el otro año me estén postulando
para la boda del año o la novia más enamorada del
país, pero no como la soltera más codiciada porque
creo que el estado ideal del ser humano es en pareja. Pero los
hombres de este país yo creo que me tienen miedo (suelta
una carcajada). Esa es la verdad.
–
¿Le preocupa estar sola?
–
No me preocupa aunque sí creo profundamente en el amor.
Pero estoy convencida de que no debo buscar la pareja porque
puedo equivocarme. Aunque sí quiero pensar que me voy
a volver a enamorar como lo estuve. Si me voy a volver a casar
solo Dios lo tiene escrito en algún librillo que diga
Sylvia Blanco en algún lado.
–
¿Qué hace para mantenerse en forma?
–
Hago dietas y me gusta y las disfruto. No son de hambre aunque
para alguien puede ser fuertes. Me cuido, y aunque tengo que
admitir que en algún momento tuve miedo a envejecer, ya
no. Me siento súper bien con los cambios que implica tener
la edad que tengo. Si tengo una que otra cana, o líneas
de expresión, o si tengo que usar anteojos, me siento
bien de aceptarlo con madurez. Me siento satisfecha como mujer
y ser humano.
–
¿Quién conquista a Sylvia?
(Para saber cómo sería el hombre capaz de enamorar
a Sylvia, qué mejor forma de enterarse que de sus propias
palabras. Ahí les va la respuesta.)
–
“Físicamente, no hay límites. Me gustan de
cualquier tipo. Pero sobre todo, necesito un hombre inteligente,
pensante, que me haga ilusión compartir criterios con él,
que me haga reír y sentir admiración por lo que es,
más que por lo que hace. Él debe ser es un todo:
un cómplice, un compañero de juegos para compartir
tristezas y alegrías. Alguien con quien pueda pasar el resto
de mi vida sin aburrirme. Profundo e intenso como lo soy yo, porque
no soy media naranja de nadie, yo soy naranja completa y quiero
a mi lado una naranja completa”.
Algo más de Sylvia
Sylvia Blanco Acuña tiene 43 años de edad. Es la
mayor de 5 hermanos. En sus ratos libres le gusta pintar, jugar
al tenis y le encantaría aprender a jugar golf. Va al
gimnasio una hora y media diaria.
Come para vivir, pero no vive para comer. Le encantan las ensaladas,
las frutas y busca un buen balance entre carbohidratos y proteínas.
Ve poca televisión, le encanta leer libros de autoayuda
y de temas esotéricos, de metafísica y temas controversiales
que la cuestionen y la pongan a pensar.
En el ámbito profesional fue directora de publicidad del
grupo Pipasa y trabajó en la producción de comerciales
de televisión. Su primera incursión en un programa
fue con Fabulosos Sábados en Canal 2, al lado de Luis
Gerardo Rojas y Nelson Hoffman.
Luego vino Compartiendo la noche con Sylvia Blanco, también
en canal 2, y después viajaría a El Salvador en
donde, durante más de tres años, estuvo al aire
con un programa llamado A las doce en el 12.
Regresó al país con Buenas tardes Sylvia, por canal
4 y al espacio siguieron la Rueda de la fortuna, El Club de la
felicidad, y Sylvia, su último programa. Actualmente participa
en Hábitat, los sábados por canal 7
Galería de fotos
(Haga clic en la foto respectiva
para ver la imagen más grande.)