La historia de Eyeri Madrigal (sí, así como lo
leyó, Eyeri Madrigal, no Tito, como se le conoce) no es
muy distante a la realidad de cientos de jóvenes que deben
abandonar su hogar en regiones alejadas del país para
poder lograr sus metas.
Eyeri Madrigal Ramírez nació un 27 de setiembre
de 1981, en Monteverde, Puntarenas. En ese lugar creció,
al lado de sus padres Martín Madrigal y Carmen Lidia Ramírez,
quienes se encargaron de enseñarle que lo más valioso
con lo que él podía contar era la familia.
Fue hijo único por cinco años, hasta que a su
familia se le sumaron Noelia, que hoy tiene 18 años, y
David, con apenas ocho.
Al hablar de sí mismo, Tito no es de falsas modestias: “Soy
una persona luchadora a quien le gusta lo que hace. Me considero
esforzado. Todo lo hago por buscar un mejor futuro para mi familia,
ellos son el impulso que tengo para realizar las cosas”.
Desde siempre le ha llamado la atención todo lo que tiene
que ver con el espectáculo, la música los conciertos
y los medios de comunicación.
Pero la pasión por los micrófonos no se detuvo
ahí, ya que de adolescente hizo de todo con tal de estar
ante uno de ellos. Así fue como se vio involucrado en
la placentera travesura de formar parte de una radio "pirateada",
o actuar de animador de una discoteca a pesar de ser menor de
edad.
Durante sus días en Monteverde estudió en el Colegio
Técnico Profesional de Santa Elena. Además de la
labor académica, esos años se dedicó también
a participar en todas las actividades que se organizaban.
Cuando terminó esta etapa se le vino a la mente la idea
de marcharse a San José a probar una mejor suerte.
El convencimiento total lo encontró cuando asistió a
una presentación que realizó el programa A todo
dar en Puntarenas, en ese momento como un simple espectador pero
que quedó prendido del trabajo que implicaba una producción
de ese tipo.
"Cuando yo vi todo lo que pasaba sobre el escenario, me
dije: algún día voy a estar ahí", señala.
De una sola vez
Sin más que hacer, y con la insistencia de una amiga
que lo motivó a tocar puertas en la capital, en menos
de 24 horas le dijo a sus papás que se iba. Así llegó a
San José, con 18 años a cuestas y con un futuro
azaroso que enfrentar.
Como en todo inicio, las cosas no siempre le fueron fáciles,
algo que enfrentó con la motivación que recibió de
sus padres y el apoyo de todos los amigos que estaba dejando
atrás. Esa fue el arma perfecta para luchar hasta conseguir
lo que deseaba.
“Uno de los momentos más importantes de mi vida
ha sido el venirme a San José... pasar de un lugar donde
había estado toda la vida a llegar a una ciudad donde
tienes que empezar de cero, no fue fácil”.
A pesar de todo, el destino parecía sonreírle
al que hasta ese momento era conocido como Eyeri, pues a los
tres días de estar en tierras josefinas, en una salida
de amigos conoció a Domingo Argüello, quien en ese
entonces era locutor en la emisora 103
Madrigal, ni lerdo ni perezoso, le comentó su plan a Argüello,
y le pidió ayuda para hacer una audición en la
radio. Una semana después, había logrado conseguir
que le hicieran la prueba.
"Al día siguiente a las 8 a. m. me llamaron diciendo
que era el nuevo locutor de Radioactiva. Para ese entonces tenía
15 días de estar aquí”, rememora.
Una vez que estaba adentro empezaron los cambios, y uno de
los primeros tuvo que ver precisamente con su nombre, al que
quisieron darle una nota más tropical y juvenil. Fue
cuando los encargados de la radio lo apodaron Tito para su
debut en el dial.
A raíz de su nuevo empleo, surgieron otras oportunidades
y rápidamente estaba animando en diferentes bares y actividades
en Costa Rica y Guatemala.
Cuesta arriba
El tiempo pasó, Tito dejó la radio y las cosas
se le pusieron cuesta arriba.
Para la misma época, A todo dar realizó un concurso
para buscar un nuevo animador para el programa, y el joven puntarenense
vio ahí una nueva oportunidad.
La selección del público lo ubicó en cuarto
lugar, lo que lo desmotivó bastante puesto que él
aspiraba a ser el ganador. "En ese momento creía
que esa era mi última oportunidad... no fue fácil,
había momentos en que me quería ir, me rendía
porque quería que las cosas salieran ya. Fue un bajonazo,
sin embargo, luego tomé energías y me dije voy
para adelante", afirma.
Su fe se encargó de abrirle nuevas puertas ya que pronto
conoció a Tony Bertarioni, programador de VM Latino, a
quien Tito se arriesgó a pedirle una oportunidad.
De nuevo tuvo éxito y lo dejaron hacer el intento, con
un resultado muy positivo pues en menos de siete días
estaba presentando videos los fines de semana por la mañana.
Se mantuvo en ese horario 15 días, luego pasó a
presentar música entre semana, desde las 3 p.m., y dos
meses después le asignaron espacios fijos de lunes a viernes,
de 1 p. m. a 3 p. m. y de 5 p.m. a 7 p. m.
"Cuando entré a VM Latino todo pasó de prisa,
incluso los demás compañeros reconocieron que las
puertas se me abrieron rápidamente ya que entré en
el mes de setiembre y desde entonces me han llamado para presentar
Teletón, Miss Teen International, y luego Miss Hawaiian
Tropic", dice.
Este nuevo trabajo le ha devuelto las esperanzas a Tito, quien
ahora no solo sueña con terminar su carrera de diseño
publicitario, sino que también desea buscar nuevas experiencias
en el periodismo.
"A veces la gente me felicita porque creen que ya conseguí todos
mis sueños pero creo que apenas he logrado alcanzar el
inicio de muchas metas que yo quiero conquistar", concluye.
En pocas palabra
Nombre: Eyeri Madrigal Ramírez
Edad: 23 años
Estado civil: Soltero
Pasatiempos: jugar play-station, patinar, ir al cine y a la playa.
Aficiones: Bailar, le gusta la música tropical, salsa o merengue.
Detesta: Las películas de terror y la soledad
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Fotografías:
David Vargas