San José, Costa Rica, del 28 de marzo al 4 de abril.







































Darío Chinchilla Ugalde

El encanto del hada madrina

Darío Chinchilla Ugalde
Da_chinchilla@yahoo.com

Todos son unos fracasados antes de pasar por la magia de la televisión. "Yo era un infeliz", rezaba uno de los personajes de un famoso sketch de Les Luthiers y, en lo personal, me parece que calza a la perfección con la silueta que nos pintan en esos programas de tele, en donde cualquier pobre diablo entra al programa hecho una piltrafa y le prometen volverlo el príncipe azul.

Antes y después, feo y bonito, fracasada y exitosa, desdichado y feliz. Son ya muchos los shows que dicen querer cambiarle la vida a la gente a punta de maquillaje, ropa nueva y una actitud más fashion: Queer eye for the straight guy de Sony, Fashion emergengy de E! y Antes y después de People & Arts, son algunos de ellos.

Todos los programas de transformaciones milagrosas, salvo sutiles variaciones, tienen el mismo formato de proceso: es la condensación de toda la novela de Betty, la fea, en treinta minutos o una hora de emisión.

Pero al hada madrina de la tele no le bastó con una retocadita superficial, y se atrevió a llevar este tipo de shows a un punto límite, y ya metió el cuchillo en el asunto. El nuevo programa de Sony, Extreme makeover (algo así como "rehacimiento extremo") no solamente se limita a los estilistas, entrenadores personales y maquillistas, a los que se habían reducido los programas de su tipo. Este nuevo show, además, incorpora a un equipo de cirujanos plásticos que hacen la caridad de corregir todas esas "imperfecciones" fisonómicas que han atormentado a los pobres "estéticamente disminuidos" durante toda su existencia. "Es un esfuerzo para transformar sus vidas y destinos, y para que sus sueños se hagan realidad", reza la promoción de Extreme makeover.

Las rinoplastias, las liposucciones y el aumento de senos, siempre habían formado parte del mundillo de la televisión, pero nunca como la atracción principal.

Ahora, el espectáculo de la metamorfosis radical nos dice que los métodos más excesivos son válidos, con tal de parecerme lo menos posible a mí mismo.

Al final el gran mensaje es que quien no está lindo, no está en nada.

La tele nos iguala y nos uniforma... hasta en la talla de sostén.



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