San José, Costa Rica, del 15 al 22 de febrero del 2004.







































Vivita y coleando

  • Tras seis años en los primeros lugares de sintonía, La Pensión vuelve con nuevos episodios

  • Ronald Díaz V.
    rdiaz@nacion.com

    ¿Encontrará doña Tere el conquistador de su corazón solitario? ¿Acaso será don Pedro quien por fin logre arrebatar su amor? ¿Y Camacho? ¿Se animará a dejar su vida de solterón, ahora que se destapó el romance que mantiene con Catalina?

    Muchas preguntas flotan en el ambiente y usted podrá conocer todas las respuestas conforme avance la sexta temporada de La Pensión, el programa de producción costarricense que por más tiempo se ha logrado mantener al aire en la televisión local.

    Luego de varias semanas de transmitir episodios antiguos que "revivieron" algunos personajes desaparecidos como Elvira, Abigaíl y Eddy, la audiencia podrá disfrutar, ahora, de historias renovadas que darán continuidad a las del año pasado.

    "Siempre se le agregan cositas. No están los guiones escritos, pero ya se sabe, a grosso modo, qué sucederá durante los próximos seis meses", contó el director Eduardo Ceregatti.

    Y es que los cambios no son algo nuevo en La Pensión, una serie cuyo récord de permanencia se basa, en buena medida, en el remozamiento de su elenco y en el hecho de que siempre se agreguen nuevas situaciones para refrescar y mantener el interés del público.

    Por eso, Ceregatti anunció variantes que van a sorprender sobre todo a los "fiebres" que siguen la serie semana a semana.

    "Las cartas se van a desacomodar un poco para que después, vuelvan a su lugar", adelantó.

    Trabajo profesional

    Convivir tantos años con los compañeros de trabajo ha sido significativo para las actrices y actores de La Pensión, especialmente para Eugenia Fuscaldo, Manolo Ruiz y Rodolfo Araya, únicos sobrevivientes del elenco original.

    "Todos los lunes (día en que se comienza a grabar cada nuevo episodio) me da el mismo miedo, las mismas cosquillas y la misma satisfacción", confiesa Fuscaldo, que encarna el personaje de doña Tere y cuyo debut en la televisión ocurrió hace más de dos décadas con la serie Hay que casar a Marcela.

    La actriz compara su trabajo con el de un servidor público, dado el compromiso que se adquiere con las personas que los ven.

    "La televisión se mete entre las sábanas de la gente y ojalá podamos invadirlos con cosas positivas, ese es el objetivo".

    "Ha sido una experiencia lindísima, somos grandes amigos, aparte de colegas, y nos involucramos un poco en la vida de todos" relata Manolo Ruiz, intérprete de Paco.

    Ruiz considera que la evolución de La Pensión se debe a la profesionalización de los actores.

    Ahora ellos saben cómo conducirse en televisión, mientras que antes solo tenían experiencia en el trabajo en las tablas.

    Otro experimentando actor que comparte las vicisitudes de los pensionarios es Rodolfo Araya, el famoso cascarrabias de don Pedro, quien ya suma 29 años de trabajar en teatro, cine y televisión.

    Araya destaca el espíritu de unión que reina en La Mestiza, productora de La Pensión y de las desaparecidas series El Barrio y La Zaranda.

    "Es como estar con la familia, intercambiamos conocimientos y aprendemos todo el tiempo. No solo en lo artístico y profesional, sino como seres humanos".

    Como en familia

    En el grupo actual de inquilinos de doña Tere, también participan los actores Carlos Alvarado y Marcela Ugalde, quienes en principio fueron contratados para filmar 15 capítulos en la tercera temporada y al final lograron que sus personajes Isidoro Camacho y Catalina, se ganaran un papel permanente.

    "Somos como hermaniticos", dice Alvarado –y agrega– "Ese es el secreto de la serie, el éxito debe basarse en la mística de trabajo, en la parte humana y no solo en la técnica o el talento".

    "A mí me adoptó La Pensión", interviene Marcela Ugalde. La actriz, galardonada este año con un premio nacional por su actuación en la obra teatral, Sexus Benedictus, alaba el equipo de producción de La Mestiza, cuyo trabajo serio y profesional se ha visto premiado con estos seis años de La Pensión.

    En la cuarta temporada Alejandra Portillo (Azucena), veterana actriz teatral que también ha incursionado en la pantalla grande, vino a suplantar a Jéssica, empleada doméstica interpretada por la actriz Xóchilt Ávalos.

    Finalmente, el lugar que dejó Eloy Mora (Eddy, el hijo de doña Tere) el año pasado, fue ocupado por la joven actriz Gelet Martínez, quien hace el papel de Marisol.

    La versatilidad de la serie, más esa comunión y armonía que reina entre el equipo de producción y el elenco artístico de La Pensión, de algún modo se proyecta en la pantalla chica, y quizás por eso el público los sigue premiando con su sintonía.

    Es, como dice el director Eduardo Ceregatti, "un encuentro semanal entre amigos que llena de satisfacción porque se cumple algo de lo que el arte pretende: .

    wacercarse a las personas y poderles comunicar cosas que las hagan sentir bien".

    ¿Hasta cuando podrá hacerlo La Pensión? Para la productora Marcela Castillo, la respuesta es muy sencilla, el programa seguirá, mientras la gente lo quiera.


    El gran ausente

    Para quienes extrañaron la participación de Ricky en la mayoría de los episodios del año pasado, ahora la ausencia será total. Esta temporada el actor César Meléndez no forma parte del elenco.

    Esto debido al gran éxito de su obra, El Nica, y a lo apretado de su agenda de presentaciones, tanto dentro como fuera del país.

    Sin embargo, el personaje no ha sido desechado por La Mestiza, y quién quita un quite, y el próximo año volvamos a verlo en acción.


    Los pensionarios

    Así describen los actores y actrices a los personajes que encarnan en La Pensión.

    Doña Tere Fernández, viuda de Montes de Oca. (Eugenia Fuscaldo): Como el 60 por ciento de las mujeres costarricenses, es jefa de hogar. Tras la muerte de su marido, abrió La Pensión para salir adelante con las obligaciones. Cuando hay un problema, ella siempre llega a poner orden con su característico "Bueno, bueno, ¿qué pasa aquí?"

    Don Pedro. (Rodolfo Araya)

    El pobre de don Pedro tuvo una infancia difícil con una madre castrante y una moral muy antigua. Eterno enamorado de su bella dama, doña Tere, constantemente choca con los cambios generacionales. Por eso, la mayor parte de las cosas que hace la gente lo molestan. Es gruñón , pero tierno, y de ahí que la gente termina queriéndolo.

    José Francisco Barrantes Soto, más conocido como Paco. (Manolo Ruiz)

    De chofer de línea urbana pasó a trabajar en una empresa de turismo. Divorciado dos veces, tiene cinco hijos y paga tres pensiones contando el alquiler que le da a doña Tere. Mal que bien "mastica" el inglés. Tuvo una novia, Aurora, pero le pidió un hijo y hasta ahí llegó. Luego la "pulseó" con Azucena pero solo duró con ella 10 minutos.

    Isidoro Camacho (Carlos Alvarado)

    Viene de la zona rural, propiamente de San Carlos. Es un machista, "gallito que cuida el corral", solterón de cuarenta y pico de años. Su finca está hipotecada y por eso se vino a la ciudad. Junto a Catalina administra El Potro Salvaje, abastecedor de La Pensión.

    Camacho "no es un bicho malo". Eso sí le tiene pánico al matrimonio (y si no que lo diga Catalina). ¡Ah y se me olvidaba!, y no le gusta para nada que lo llamen Isidoro.

    Catalina (Marcela Ugalde)

    "Bueno, pero perrrdónemeee" Esa es Catalina, una mujer en sus 30, luchadora, de armas tomar. Fuerte en todos los sentidos, pero no por ello insensible. Tuvo problemas de infancia con su mamá que siempre la dejaba sola. Es soñadora y enamorada.

    Azucena (Alejandra Portillo)

    Es oriunda de San Carlos, hija de un peón ya fallecido. Es muy sencilla, de campo, con todo lo bueno y malo que eso significa a la hora de irse a la ciudad. Muy coqueta, pero que eso no se confunda con que ella es una mujerzuela, nada de eso. Es pícara, aunque muy ingenua.

    Marisol (Gelet Martínez)

    Adolescente huérfana de padre y madre, ahijada de doña Tere. La joven de repente debe vivir en La Pensión con un montón de gente desconocida. Ella está en constante cambio y búsqueda de su identidad, lo que casi siempre significa rebeldía contra los mayores, y esto hace que a menudo se meta en problemas.


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