“Mi nombre es Manuel Pablo Alfredo Solar Rojas”,
dijo con una sonrisa a flor de piel el popular actor que le da
vida al mesero que aparece en los anuncios de refrescos Tropical
en nuestro país.
Lejos de empezar a lanzar restos de frutas por los aires y hacer
aparecer bebidas de la nada, este chileno se apresuró a
aclarar que se gana la vida a partir de su pasión de siempre:
actuar.
“
Yo soy el tipo más feliz actuando... siempre trato de
aportarle algo a mis papeles, como un sello personal, independientemente
de si estos son fuertes o no”.
Pablo Solar visitó Costa Rica este mes para grabar una
nueva versión de los comerciales de Tropical para Guatemala,
Honduras y El Salvador. Aprovechando su estadía en suelo
tico, Teleguía lo entrevistó para conocer a la
persona detrás del mesero que tantas simpatías
ha despertado en la teleaudiencia nacional. Y él habló con
generosidad.
Nacido el 19 de junio de 1964, Pablito, como es más conocido
en Chile, es el menor de seis pintorescos hermanos cuya gama
de profesiones se extiende desde militares hasta voluntarias
en un hogar de beneficencia.
“
Yo soy el más hippie de todos”, confiesa. “En
mi familia hemos sido muy luchadores, todo nos ha costado mucho,
somos personas comunes, no obtuvimos ninguna herencia ni nada
que nos facilitara las cosas”, indicó el actor,
padre de Tomás, estudiante universitario, y de Pedro Pablo,
de 12 años de edad.
Hijo de padres chilenos, de tez blanca y profunda mirada azul,
Pablo se declara amante de las artes, sobre todo la pintura,
la escultura y la fotografía. Lejos de las tablas, las
luces y las cámaras, ama estar en contacto con la naturaleza,
y es aficionado a los deportes extremos y a pasear en autos antiguos
de colección.
Detrás de su simpática apariencia se encuentra
la esencia de su ser, lo que hace que se levante todos los días
con ganas de “comerse” al mundo y eso –dice– se
lo da la presencia de Dios en su vida.
“
Dios es mi pasatiempo, y yo tengo un lema que es 'únete
a Dios'. Amo a la persona de Cristo por encima de cualquier religión”,
comentó el intérprete, quien es oriundo de Santiago.
Insiste en que una de las mayores cualidades que alguien puede
tener es contar con la presencia de Dios.
“
Yo me trato de parecer todos los días a Jesús,
me gusta ayudar al prójimo. Creo que soy un buen tipo,
soy amigable, me gusta conversar, todo lo que hago me gusta hacerlo
excelente”.
Para él es muy importante ser reflejo de sus creencias, como parte de
su testimonio personal. “Cuando la gente se da cuenta de que si uno es
bueno, le va mejor, eso se convierte en una virtud. Yo no conozco ningún
hombre al que, siendo malo, le vaya bien”, agregó.
Camino al éxito
Cuando Dios se dio la tarea de mandar a Pablo Solar a este mundo, lo envió con
un libreto en una mano y la creatividad en la otra, para que a la hora de juntarlas
se fundieran en un aplauso eterno.
“
Yo creo que así como el doctor nace doctor, el actor nace actor. De chico
siempre estuve en grupos de música y participé en cualquier cantidad
de obras de teatro”, comentó.
Sin embargo, no todo en su vida ha sido fácil. Al provenir de una familia
tan numerosa, realizar estudios universitarios era un poco complicado, por lo
que sus primeros pasos dentro de la actuación los desarrolló por
medio de cursos de verano.
“
Lo más difícil de hacer teatro es cuando quedas cesante; tú estudias
teatro para ejercer 20 años, para ver si los próximos 20 ganas
algo de plata. En el teatro a veces los papeles te matan, si yo hago un papel
negativo, o algo sumamente pesado, quizá la gente no me acepte o simplemente
me haga una cruz”, indicó.
Pese a todo, la puerta del éxito se le abrió a Pablo cuando al
tomar uno de esos cursos fue seleccionado por una agencia de modelos para realizar
una prueba para un comercial.
Su primer papel era el de un ventrílocuo, en el que mantenía una
conversación con una marioneta. Y fue esa primera interpretación
la que permitió que cuente hasta el día de hoy con 200 comerciales
en su currículo.
Toda esa experiencia en la televisión le ha permitido que su trabajo se
conozca ahora en Europa, Centroamérica y Suramérica, con campañas
para entidades tan reconocidas como el grupo ambientalista Greenpeace.
“
Para mí lo importante es trascender con mis personajes, y lo que hago,
me gusta hacerlo no bien sino excelentemente”, dijo. “Me hace feliz
el hecho de saber que con solo uno de los trabajos que yo hago, una persona deja
de ingerir drogas, o bien, se salva una especie de la extinción”.
Gracias a esa dedicación y a esa proyección, Pablo Solar se hizo
acreedor a un León de Oro en el Festival Internacional de Cannes del 2001,
como actor de una campaña para prevenir el uso y abuso de drogas en Colombia.
En este comercial, interpreta a un hombre serio y elegante que viaja de pie en
un autobús y de pronto, al mirar a uno de los pasajeros, se da cuenta
de que hay caspa en su hombro. La adicción del hombre es tal que después
de cuestionarse una y otra vez si hacerlo o no, el personaje se agacha y aspira
con la nariz la caspa del otro pasajero.
Además de su labor en publicidad, este chileno ha realizado diferentes
trabajos para cine, con películas como ¿Dónde estás
Constanza?, One Blues, Saxo, Sexo; y Catering. También ha intervenido
en varias novelas, la más reciente de las cuales es Xfea2, la fórmula
del amor.
“
Xfea2 es una novela que no tiene nada que ver con lo que la gente está acostumbrada
a ver. Es una historia que demuestra que un flaco puede encontrar el amor, que
un gordo puede ser feliz y que una niña fea puede ser una bellísima
persona”, comentó Solar.
Entre sus últimos proyectos, inició su propia compañía
en Chile, con el nombre de La fábrica de ideas. Como bien lo dice él
mismo, en ella “producimos desde un logo para una caja de fósforos
hasta una película completa”, concluyó.
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