El gato se deja acariciar, pero solamente cuando quiere, y de
quien él quiere. Es enigmático y audaz. Se mueve
con precaución pues es tremendamente desconfiado. Poco
a poco se acerca a la persona que le ofrece su confianza y se
entrega despacito... despacito ...
Tal vez le suene extraño que comencemos esta semblanza
con la definición de un felino, pero cualquiera que conozca
a Sandra Vargas Castillo coincidirá con que esta puede
ser una buena forma de describirla.
Y es que a pesar de ser huraña por naturaleza, la chica
presentadora de videos musicales en VM Latino también
puede ser abierta como un libro; bueno, cuando ella así lo
desea.
Nosotros topamos con suerte y tuvimos al frente a una muchacha
natural, espontánea y muy conversona, que sabe acompañar
su belleza física con muestras suficientes de tener los
pies muy firmes en el piso.
Esta moraviana de 24 años, estudiante de gastroenterología
en la Universidad de Costa Rica, asegura que por su trabajo en
televisión siempre esta rodeada de muchas personas, pero
son muy pocos a quienes ella deja traspasar esa barrera invisible
que protege su intimidad.
Se justifica diciendo que lo hace para defenderse de la hipocresía
que reina hoy en día en una sociedad que ha perdido muchos
de los buenos valores que antes la caracterizaban, y por eso
le resulta más cómodo y seguro refugiarse en donde
se siente más a gusto: rodeada de sus padres, hermanos
y lo que ella cataloga como “una gran familia”.
“
Soy un poquillo desconfiada”– dice–, aunque
por el tono que utiliza y la risilla maliciosa que se le escapa,
más bien suena a “pocote”. Pero antes de continuar
revelando más detalles de la vida y milagros de Sandra,
conozcamos algo de su incipiente, pero prometedora, carrera en
la televisión.
Por buen camino
Ella se graduó de secundaria en el Técnico Don
Bosco en la especialidad de Ciencias de la Comunicación.
Trabajó en preprensa en la editorial Editorama y en diseño
de revistas para la Red Castle.
Hace dos años dio el paso a la pantalla chica en el canal
13. Allí laboró como presentadora en el programa
Entretenimiento ya.
Ese mismo año se incorporó al canal 38, podría
decirse que por accidente.
Ella buscaba un puesto como agente de publicidad y terminó haciendo
un casting que la llevó directo al set televisivo.
Despierta corazón fue el programa matutino que la dio
a conocer entre una audiencia compuesta en buena medida por amas
de casa.
Presentaba todas las mañanas música romántica
en inglés y español y por la característica
del espacio, interactuaba mucho con su público, algo que
de por sí le encanta hacer en su trabajo.
En el 2004 dejó el canal 38, pero fueron muy pocos días
los que estuvo sin empleo.
A las pocas semanas la llamaron de VM Latino, canal 29, y le
ofrecieron un contrato para los cierres de trasmisión
de 9 a 12 de la noche. Ahí mismo tiene también
un espacio llamado Sexualidad en línea, los martes a las
9 p. m.
De esta nueva experiencia ella destaca el buen ambiente de trabajo
y la posibilidad que le da el horario de continuar con sus estudios.
A propósito de esta dualidad, que la lleva a presentar
videos de noche y a desempeñarse como estudiante de una
técnica de la medicina durante el día, Sandra asegura
sentirse muy bien, aunque a mucha gente le resulte extraña
la combinación de ambas facetas.
La joven lo atribuye a los estereotipos y etiquetas que le encaraman
pues algunas personas la ven como una modelito sin cerebro y
no como la mujer inteligente que reconoce en sí misma,
capaz de superarse y asumir roles distintos en la sociedad.
Eso sin menoscabo de que también pueda hacer pasarelas
de cuando en cuando, actividad en la que también ha destacado
sin necesidad de caer presa del culto al cuerpo o de la imagen.
De hecho, Sandra afirma que nunca llegó a la televisión
con el complejo de cómo se veía físicamente,
y su preocupación va más en el sentido de qué decir
frente a las cámaras.
“
Me gusta hablar con la gente como si traspasara la muralla de
la pantalla y estuviera al lado de ellos”, explica sobre
esa comunión que le agrada mantener con la audiencia.
El ánimo de dar calor a la presentación televisiva
hace que muchas personas la llamen para entablar conversación.
A todos, ella responde con buena disposición aunque asegura
que no traga cuento, sobre todo de los varones que se comunican
con ella para decirle una que otra maravilla.
A las mujeres las siente más sinceras. Sandra dice que
si una mujer llama y le reconoce en público su trabajo,
de verdad es por algo. Aunque en algunos casos esa sinceridad
haya rebasado cierto límite de discreción pues
una que otra chica se le ha insinuado al punto de dedicarle canciones.
Pero Sandra lo toma como chispas del oficio y, aún así,
prefiere trabajar en vivo para no restarle espontaneidad al espacio.
Y aunque ella sabe que de esa forma está más propensa
a equivocarse, también le permite sacarle el jugo a las
metidillas de pata con salidas ingeniosas.
Con amor de madre
De vuelta al plano personal, podemos agregar de Sandra que acaba
de terminar una relación sentimental que la dejó muy
dolida.
Sin embargo, ella sabe reponerse de esas vicisitudes y asegura
estar en el período de restauración de sus “baterías” sentimentales
para algún día “volver a creer”.
“
Cuando desconfío, desconfío mucho, y cuando quiero,
quiero mucho”.
Así se refiere al peligro que corre cuando se enamora
porque se entrega mucho y de ahí el temor a salir lastimada.
Como tampoco es de andar probando para ver dónde se encuentra
su media naranja, de momento el asunto no la desvela.
Máxime si se toma en cuenta que le tiene fobia al matrimonio
y la sola idea de casarse sencillamente la aterroriza.
Esta renuencia al compromiso serio se contrapone con la realización
de aquello que considera su mayor anhelo: el deseo manifiesto
de ser mamá.
De hecho, para ella no hay meta, ni posición social o
económica que se iguale a la maternidad.
Ella lo dice con algún conocimiento de causa pues por
circunstancias de la vida ha tenido que hacer las veces de mamá con
un par de sobrinos suyos que le roban el alma y la ponen a soñar.
Sin embargo, de momento la “gatita huraña” no
parece querer aún ceder a sus instintos.
Habrá que ver cuándo llegará alguien con
el tacto suficiente para acercarse a ella y conquistar su confianza
y su corazón despacito... despacito...
Recordemos que las gatas se dejan acariciar, solo cuando ellas
así lo desean.
Secretos gatunos
Sandra Vargas Castillo es devota de los gatos. Y estos son otros
detalles que revelan algo de su personalidad:
Le encantan los peluches.
Es súper futbolera aunque se declara pancista pues es
Sapri-liguista.
En casa le gusta hacerse la payasa y según con quien esté,
también lo hace en público.
Prefiere la música romántica, es desordenada, pero
encuentra todo lo que busca.
Siempre le reza a su ángel de la guarda y práctica
el “Mamifutbol”, como le llama ella.
Para el año nuevo su deseo es vivir el día a día
y aceptar lo que Dios quiera para su vida.
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