San José, Costa Rica, del 25 de abril al 2 de mayo.







































Darío Chinchilla Ugalde

Don Frijol y la pantomima

Darío Chinchilla Ugalde
Da_chinchilla@yahoo.com

El señor Bean es un tipo al que el antecedente de "señor" le queda tan grande como una camisa XXL a su osito de peluche. Es un personaje que no es más que un niño grande y solitario, un excéntrico, un tortero y un rebelde. Con su traje al estilo Oxford y un mutismo casi desesperante, "Don Frijol" se ve envuelto en las más absurdas ocurrencias cotidianas.

Esta serie tuvo su génesis en la televisión británica en 1989, y cuando Rowan Atkinson (Mr. Bean) creó el personaje, de alguna manera supo que se ganaría una popularidad masiva, que irremediablemente iría acompañada por el total desconocimiento de la crítica de su país.

Mr. Bean tiene un estilo de humor que toditos podemos disfrutar, y eso es precisamente lo que no le gusta a algunos de los críticos ingleses más esnobs: no se sienten cómodos disfrutando de un tipo de comedia sin mayores pretensiones, que solamente promete una risa barata. Pero ¿quién es el elitista de la risa que dice que solamente el chile laberínticamente elaborado es el que vale?

La pantomima es el extracto de la inocencia, es lo más puro de la comedia en la pantalla, y es de ella que se vale Atkinson para dar vida al semisilente mundo de su personaje. Chaplin, Keaton y Lloyd tuvieron que hacer comedia en pantomima. Atkinson quiso hacerla, quiso divorciarse de la verbalización y casar a su personaje con la gesticulación.

Así, no solamente se ganó a los ingleses que speak english, sino también a los franceses que parlent français, a los alemanes que sprechen Deutsch, y a los ticos que hablan español (o al menos eso decimos); porque cuando de pantomima se trata las fronteras se borran. Es un código mágico.

Mr. Bean no solamente fue la comedia más popular durante más de la primera mitad de la década de los noventa en Gran Bretaña (en donde por cierto el personaje ha sido proclamado por algunos medios como un auténtico héroe de la clase obrera británica), sino que también ha trascendido las barreras culturales de occidente, al ser frenéticamente popular en Arabia Saudita y Japón.

Este show es una comedia que se queda nadando en la superficie, pero solamente porque no quiere bucear, y eso está bien.

Es una serie que está hecha con humor tonto, porque se supone que debe ser tonto, no por error o accidente.

Y precisamente por eso funciona.

Es la prueba que hasta para hacer comedia superficial y liviana hay que tener talento.

Mr. Bean se transmite, de lunes a viernes a las 6:00 p. m. por canal 7.



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