San José, Costa Rica, del 11 al 18 de abril de 2004.







































Darío Chinchilla Ugalde

Divulgar el conocimiento

Darío Chinchilla Ugalde
Da_chinchilla@yahoo.com

La ciencia, que se supone debe ser luz y entendimiento, a la mayoría de los mortales tiende a presentársenos como todo lo contrario: oscuridad y cerrazón. Conforme avanza el conocimiento científico, cada vez es más difícil, para un público no avezado, la comprensión del conocimiento especializado, cuyos conceptos nos parecen una cosa lejana, rara y oscura.

A pesar de que una de las características humanas más básicas y naturales es la búsqueda del saber, existe un divorcio entre los que se dedican a esa pesquisa de manera profesional y sistemática, y los que no lo hacemos. Usualmente no tenemos ese contacto cotidiano, ese manoseo con información relacionada con ese selecto grupo de científicos.

Son muy pocos los espacios en los medios de comunicación que buscan ayudarnos a reducir esa brecha en el conocimiento. En el caso de la tele, si no fuera por ventanas como National Geographic Channel o Discovery Channel, sería casi nula la oferta de este tipo de información en la pantalla chica.

Sin embargo, a pesar del importante aporte que hacen estos canales al promover un interés científico en la gente, no se puede decir que estén llevando a cabo una equilibrada labor de divulgación científica. La agenda de estos medios está claramente inclinada a utilizar fuentes de información muy reducidas y primordialmente estadounidenses. Esto perpetúa el mito, en el público, de que es exclusivamente en otras latitudes en donde se produce y se practica la ciencia, cosa que no puede estar más errada.

Tomemos como ejemplo Conexión Discovery, la revista de actualidad científica de Discovery Cannel.

Este programa, mediante notas informativas cortas, bosqueja algunos interesantes avances en la ciencia y en la tecnología. No obstante, es un programa que, a pesar de querer parecer de hechura latinoamericana, deja bastante relegado al continente como fuente de información.

No solamente en Estados Unidos o Japón se hacen buenas investigaciones. En nuestra misma Costa Rica muchos y muy buenos estudios nunca van más allá de los estantes de una polvorienta biblioteca o de un oscuro cajón en la oficina del científico. Nuestros investigadores viven mal pagados, mal financiados y, para peores, mal divulgados.

Como televidentes debemos exigir más ciencia (la de todos) en la televisión, y que estos programas también estén hechos con ciencia y conciencia.



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