Dos locos hacen cien
Franklin Vargas y Rolando Carmona llevaron a la televisión su exitoso programa humorístico de radio
Marcela Quirós
mquiros@nacion.com
Franklin y Rolando son una pareja de atar, es más, no pudieron haber escogido un nombre más apropiado para el programa de televisión que desde hace cinco semanas llega a los hogares por canal 7, hablamos de De Locos. Sus antecedentes son bastante conocidos: programas de televisión como Pierda el control, Rueda la lucha, La lucha de Lucho y La dulce vida, incluyeron sus loqueras y desde hace cuatro años han hecho lo mismo por la radio en el Manicomio de la Risa, que transmite Omega.
De Locos ha terminado con aquel pleito mental que tenían los radioescuchas del Manicomio al tratar de imaginar cómo podrían ser los personajes que escuchaban por la radio, pues ahora estos tienen cara y vida propias.
Mientras que unos no aceptan la propuesta humorística de Vargas y Carmona aduciendo que son chabacanos y hasta vulgares muchos otros los adoran.
Es más, no es raro pensar que en ese primer lugar de sintonía que ocupó Omega en la última encuesta de la Cámara Nacional de Radio, ellos tuvieran algo que ver.
Nosotros los pescamos en la cabina, después del programa radiofónico y en un tono más serio que el de sus chistes conversamos con Franklin pues Rolando se fue a arreglar asuntos de la filmación de De Locos. "Pregúntele a él que es como mi marido", afirmó, antes de marcharse tranquilo.
Ustedes tienen una química poco común ¿Dónde se conocieron?
Franklin estaba en La Dulce Vida y yo en Rueda la Lucha, luego nos juntamos en Pierda el Control. (Todos programas de corte humorístico). Desde chiquitillo uno ya contaba chistes, pues eso del humor es algo que se trae.
Para ser un buen contador de chistes, ¿qué atributos hay que tener?
Lo primero es traerlo porque con eso se nace, lo otro es tener buena memoria y facilidad de caracterización de personajes.
¿Cómo es más fácil hacer reír a los ticos?
Nosotros hacemos todo tipo de humor; sin embargo, al tico le gusta el humor sencillo sin cosas elaboradas. Le encanta la chota de políticos y de personalidades.
"Al tico no es difícil hacerlo reír, aquí no tenemos ejército, pero tenemos humor".
¿Quién es su público?
En el Manicomio de la Risa se da un fenómeno muy interesante porque llega a todos los estratos sociales, desde las personas más humildes hasta empresarios, y el mismo Presidente. Don Abel nos estuvo hablando sobre el programa hace poco en la Cadena Mayor.
¿Cómo crean sus personajes?
Los descubrimos en la idiosincrasia del tico. Son personajes que vemos en la casa, en los barrios, en el trabajo, en la calle. Nosotros lo que hacemos es caracterizarlos de forma jocosa, sin caer en la burla.
¿Cómo nutren su repertorio de chistes?
Es como una condición natural. Cuando leemos nos encontramos algo y lo arreglamos, la gente le cuenta a uno en la calle, o los sacamos de situaciones personales.
¿Cuáles son las críticas más frecuentes que se les hacen?
Pocas, es más la gente que nos apoya. Una vez hicimos un programa sobre agresión de la mujer y hubo quien lo tomó de forma negativa, aunque luego tuvimos uno sobre agresión masculina. En otra ocasión, la Asociación de Paladar Hendido del Hospital del Niños se reunió con nosotros para hacernos ver sobre las implicaciones de uno de nuestros personajes, Gelipe, y por respecto a ellos lo sacamos del repertorio.
¿Ser tan conocidos les ha restado privacidad?
Es bonito sentir el cariño de la gente y, en general, la gente es muy respetuosa de tu tiempo fuera del trabajo, aunque no falta quien le pida a uno interpretar un personaje en un lugar que nada que ver.
Una cosa es contar chistes y otra es actuar...
Nosotros tenemos algo de actores y, al igual que lo de contar chistes, esto se trae.
¿Cuáles personajes no han podido llevar a la televisión?
Ninguno, más bien hemos creado personajes para la televisión que no teníamos en radio, como Bebito y Bebote, dos bebés en una cuna que muestran cómo vería un bebé el mundo de los adultos. También tenemos un tenor y una soprano.
"Tenemos unos 26 personajes en televisión y, hasta el momento, ninguno ha sido difícil de caracterizar. Es un reto muy bonito porque algunos le han gustado mucho a la gente y casi todos los personificados terminaron siendo como la gente los imaginaba".
Por llegar ahora a más hogares ¿se han visto obligados a variar el contenido de sus chistes?
Nos cuidamos porque estamos en una franja infantil, ya nos reunimos con la Oficina de Control de Espectáculos, pero nosotros manejamos un tono blanco en el programa.
¿Hay que estar medio loco para hacer lo que ustedes hacen?
¿Medio loco? pues sí, los nuestros son programas demasiado extrovertidos.
Uno a uno
Franklin Vargas Rojas
Edad: 44 años.
Vive: En Heredia.
Estado civil: Casado y no tiene hijos.
Otras actividades: Se dedica tiempo completo a su faceta como humorista en los programas de televisión y de radio y shows privados.
Pasatiempos: En su tiempo libre lee, y ve partidos de futbol.
Antes de estar en De Locos :trabajó en televisión en los programas La Dulce Vida y Pierda el control. En radio estuvo en Amaneciendo sin control en Omega, en la emisora 89Ya con cápsulas humorísticas Sonría sin control ya y en Sonora con Humor y verdades.
Rolando Carmona Zamora
Edad: 39 años
Vive: En San Sebastián.
Estado civil: Divorciado, tiene 3 hijos, de 21, 19 y 17 años.
Otras actividades: Tiene una agencia de vehículos.
Pasatiempos: A veces, casi nunca, practica futbol 5.
Antes de estar en De Locos, estuvo en televisión en programas como La Lucha de Lucho, Rueda la Lucha, y Te vi en TV (un programa de cámara escondida). En radio estuvo en Tarjeta Roja (junto a Alejandro Rueda y María Torres) y Amaneciendo sin control.
Detrás de cámaras
La media hora que dura De Locos requiere dos días de filmación: lunes y martes.
"No hay locaciones fijas, generalmente son hoteles y parques, lo que hacemos es que en un mismo lugar aprovechamos y filmamos tres o cuatro personajes. No queremos que los personajes se nos amarren a una locación", dijo Gloriana Sanabria, productora.
En lo que respecta al vestuario una parte la tenían ellos, el departamento de producción analizó cada personaje y lo mejoró con colores más alegres que fueran aptos para la pantalla. Utilizan muchas pelucas, anteojos, lunares, arrugas y hasta dientes postizos.
De todos los personajes el más difícil de personificar es el negro Pambom, pues a Franklin hay que embetunarle las manos, el cuello y la cara. También son más complicados los personajes que llevan barba y bigote ya que estos se deben pegar con un pegamento especial y los que incluyen en el maquillaje líneas de expresión. Estos se dejan para grabar de último, pues demandan mucho tiempo de preparación, y porque a los muchachos les da mucho calor.
Los chistes se revisan para que no ofendan al televidente, para que sean de corte familiar y si hay una palabrilla pasada de tono, se arregla con un "biiip" que la tapa.
Como solo se trabaja con una cámara hay que grabar los chistes varias veces. "Ellos tienen mucha facilidad con la cámara", según la productora.
El programa incluye ahora invitados especiales, ya se han grabado chistes con los futbolistas William Sunsing, Rolando Fonseca, la modelo Marilín Gamboa y profesionales de motores.
Personajes que han llevado a la televisión: Cesario y Matricio (los viejitos), Digna y Amparo (viejas vinas y exageradas), Toño y Maletín (tartamudos y borrachos), Bebito y Bebote (bebés con cara de adulto), Dodigo y Butra (jugadores de fútbol) y Mac y Gyver (parodia de maridos de alquiler con algo de los hermanos Lelos), entre muchos otros, hasta ahora han sido 26 personajes.
Algunos de los preferidos del público son: Cesario y Matricio, Trajedias y Adolfa, Agapito y el Padre, y Cecilio y Mamapui.
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