Investigadores concluyen que se mejora el campo visual y la concentración, pero hay riesgo de adicción

Por: Irene Rodríguez 22 junio
El jugar videojuegos constamente mejora el campo visual, la atención y la concentración, pero hay riesgo de adicción, según el estudio.
El jugar videojuegos constamente mejora el campo visual, la atención y la concentración, pero hay riesgo de adicción, según el estudio.

Jugar videojuegos constantemente sí cambia la estructura y las funciones del cerebro, pero esto no necesariamente significa daños para la salud o desarrollo de las personas, pues se ha visto que mejorarían el campo visual y la concentración de los jugadores.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Cataluña en España, y del Hospital General de Massachusetts, en Boston, Estados Unidos, se dio a la tarea de revisar 116 estudios científicos que establecían relación entre estos tipos de juegos y la función cerebral.

Cien de los reportes revisados hablaban del funcionamiento del cerebro al tener un consumo frecuente de juegos de video y 22 de los estudios también profundizaban en los cambios estructurales a nivel cerebral. Además, uno de cada tres documentos analizaba la adicción y un 16% exploró si había violencia en los usuarios de esta tecnología.

Los resultados de este análisis fueron publicados en la revista Frontiers in Human Neuroscience.

"Mucha de la información que vemos sobre los videojuegos usualmente tienen premisas sensacionalistas que no son probadas y que se basan en opinión de 'expertos', pero lo dicho por estas personas no tiene evidencia que lo soporte. Por otra parte, los videojuegos se han vuelto más complejos (debido al mayor desarrollo de los dispositivos donde se juegan) y no solo atraen a niños, sino a un público cada vez más adulto. El número de personas que pasa horas al día con estos juegos está aumentando", cita el documento.

El reporte también menciona que la edad promedio de los jugadores es cada vez mayor. En el 2016, el promedio de edad de los estadounidenses utilizando estos juegos fue de 35 años.

Los resultados

¿Qué encontró el análisis? Los investigadores vieron que los jugadores constantes de videojuegos mejoraban su atención, tanto la que se sostiene durante largos plazos de tiempo, como la llamada atención selectiva (el poder aislar las otras cosas que suceden alrededor y poner atención solamente a lo más importante).

Se vio que, al compararse con quienes no juegan, los usuarios de estos juegos se desempeñaban mejor en tareas que requieren más atención.

El análisis también arrojó que el uso constante de juegos de video aumentaba el tamaño y la eficiencia de regiones del cerebro relacionadas con las habilidades visuales y espaciales. Por ejemplo, el hipocampo derecho se agrandó tanto en jugadores de "larga data" como en voluntarios a quienes se les pidió jugar durante una semana.

Otro estudio probó que estos jugadores sí tenían un mejor campo de visión.

Los videojuegos también tienen su lado negativo, pues pueden ser adictivos. Esta adicción se conoce con el nombre "Desorden relacionado con juegos de Internet", aunque esto también aplica para los juegos que no necesitan de la red para funcionar.

Se trata de un desorden de impulso-control, una adicción que se parece más a la que ocurre con las apuestas o la adicción a las compras que la relacionada con las drogas o sustancias.

En diferentes estudios analizados se determinó que hay cambios funcionales y de estructura del cerebro. Estas modificaciones son especialmente en el sistema de recompensa y son las mismas que se ven en otros desórdenes adictivos.

En cuanto a la exposición a escenas violentas en los juegos, los estudios no han tenido resultados concluyentes y, según los expertos, es un tema que se debe seguir investigando.

¿Qué quieren decir estos cambios cerebrales? Marc Palaus, coordinador del análisis, asegura que dan muchas luces que antes no se tenía, pero aún son muchas las preguntas y el tema debe seguirse estudiando.

"Nos enfocamos en cómo el cerebro reacciona a la exposición a los videojuegos, pero estos efectos no siempre se trasladan a la vida real o a los comportamientos de la gente", aseguró Palaus a la prensa.

"Los videojuegos siguen siendo algo relativamente nuevo, por lo que la investigación de sus efectos está apenas en la infancia. Por ejemplo, seguimos trabajando para ver qué aspectos de los videojuegos afectan cuál zona del cerebro y cómo", añadió.

Y concluye: "lo que sabemos hasta el momento es que los videojuegos tienen tanto efectos positivos como aspectos negativos y debemos esforzarnos por entender su complejidad".