Nave espacial sería capaz de llevar hasta 53 toneladas de carga al espacio exterior y las primeras pruebas se harían este mismo año

Por: Juan Fernando Lara 4 febrero, 2015

San José

SpaceX, la compañía de aeronáutica espacial y transporte de carga fuera de la Tierra, sabe cómo vender. Apenas la semana pasada dio muestra de ello con un video donde exhibe su visión de futuros cohetes de gran envergadura que incluirían propulsores reutilizables. La empresa también anunció que este año hará las primeras pruebas de este cohete prototipo, el Falcon Heavy.

En esencia, el Falcon Heavy es un cohete formado por la unión de tres naves Falcon 9 que ya opera la empresa. El resultado es una nave capaz de llevar 53 toneladas de carga (algo así como cargar un avión Boeing 737 completamente lleno) y ponerlas en la óbita baja de la Tierra. Cuando vuele este año, como adelantó la empresa, sería la nave espacial más poderoso y grande del planeta; solo superada por el Saturn V creado en 1973 para las misiones Apollo a la Luna.

Sin embargo, lo que haría más impresionante a la aeronave es su capacidad de aterrizar los tres propulsores utilizados en la primera y segunda etapa del vuelo. Las ventajas de tal adelanto son obvias: cohetes reutilizables abaratan los costos de las misiones y permiten acelerar los cronogramas de futuros lanzamientos.

Aunque el video parece ciencia ficción, SpaceX ya demostró que está cerca de perfeccionar su tecnología de cohetes que, dejada la carga, regresan a Tierra y aterrizan por sí mismos. A inicios de mes, SpaceX lanzó su cohete Falcon 9R en Cabo Cañaveral con una nave de carga dirigida hacia la Estación Espacial Internacional.

En su regreso a Tierra, el Falcon 9R falló en su intento de recuperación mediante un aterrizaje suave por falta de fluido hidráulico durante el regreso, como concluyeron los ingenieros de la empresa americana.

La pretensión de recuperar la primera fase del Falcon 9, que debía aterrizar de forma controlada en una plataforma situada a tal efecto en alta mar, se frustró cuando el cohete se estrelló violentamente en la plataforma preparada en el océano Atlántico para tal efecto: un portaaviones no tripulado.