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Cuando sus mascotas sacan sus propias fotos... ¿se puede considerar arte?

Actualizado el 26 de septiembre de 2014 a las 06:20 pm

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Cuando sus mascotas sacan sus propias fotos... ¿se puede considerar arte?

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Una tortuga con una cámara de fotos. Cada día más dueños le colocan un dispositivo similar a sus mascotas. (The New York Times)

New Port, Rhode Island

Fue en 2007 cuando Juergen Perthold, un ingeniero que vivía en Anderson, Carolina del Sur, sujetó una cámara diminuta de su propio diseño al collar de su gato, Mr. Lee. Cuando las imágenes que capturó Mr. Lee mientras vagaba por su vecindario fueron publicadas en Internet, se volvieron virales, como era de esperarse.

Mr. Lee recibió una avalancha de atención de los medios internacionales y se convirtió en la estrella de un documental: “CatCam: The Movie”, que circuló en los festivales cinematográficos en 2012 e incluso ganó algunos premios.

Desde entonces, Perthold ha refinado su diminuta cámara, que fue diseñada para registrar video o fotografías fijas a intervalos programables, y ha vendido casi 5.000 a dueños de mascotas en 35 países, muchos de los cuales envían sus imágenes a Perthold, quien las exhibe en su sitio web.

Mr. Lee no es la única mascota fotógrafa, y su CatCam no es el único dispositivo fotográfico orientado a las mascotas. GoPro, una compañía fabricante de cámaras hecha famosa por surfistas y otros atletas que usan su miniatura a prueba de agua Heros para registrar sus aventuras, lanzó su propia versión: Fetch, un arnés y montura de cámara diseñado para perros.

Durante años, los dueños de mascotas habían estado manipulando la Heros para sujetarla a sus mascotas; ¿quizá ya vio el video en YouTube del cerdito surfeando?

GoPro, una compañía de 10 años de antigüedad que disfrutó de una asombrosa oferta pública inicial en junio, no dijo cuántas Heros han sido usadas “fuera de lo autorizado” en esta forma, pero compartió sus ingresos de 2013: 985 millones de dólares, en comparación con 150.000 dólares hace una década. Y el portavoz de GoPro se apresuró a recordar a esta reportera que el año pasado los estadounidenses gastaron casi 60.000 millones de dólares en sus mascotas.

Conforme las cámaras digitales programables se vuelven más pequeñas y más baratas, el universo de las mascotas, eh, periodismo – ¿o es arte? – ha estallado.

Científicos a ambos lados del Atlántico han estado usando estas tecnologías para aprender más sobre los hábitos de todo tipo de animales, incluidos gatos domésticos. La obra de Leo, un gato de Yellowknife, Territorios del Noroeste (Canadá), ha sido convertida en un poster. Cooper, de Seattle, tuvo una exhibición de su obra en una galería, y también ha sido reunida en un libro.

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En setiembre, “PetCam: The World Through the Lens of Our Four-Legged Friends” (Cámara de mascotas: El mundo a través del lente de nuestros amigos de cuatro patas), de Christ Keeney, un fotógrafo humano, fue publicado por Princeton Architectural Press, quizá el primer libro de fotografías de mascotas que surge de una compañía editorial establecida.Incluyendo la obra de 20 animales, incluidos una vaca y una gallina, “PetCam”, el libro, fue inspiración suficiente para que esta reportera investigara la práctica artística de su propio gato, Tiger, mientras estaban de vacaciones en Rhode Island.

Tenía elevadas esperanzas en nuestro proyecto. Pero Tiger desapareció durante la semana del experimento. ¿Causa y efecto?, se preuntó Keeney, el autor de “PetCam”. Dijo que su propia gata, Alice, había desaparecido poco después de que sujetó una cámara a su collar, regresando triunfalmente unas horas después sin ella.

Eventualmente recuperó la cámara bajo su pórtico, y “la batería estaba agotada, porque Alice había tomado 2,000 fotografías de la parte inferior del pórtico antes de quitárselo”, dijo. “Yo no pondría una cámara en un animal que no esté acostumbrado a tener algo en el cuello”.

Un perro con una cámara de fotos. Cada día más dueños le colocan un dispositivo similar a sus mascotas. (The New York Times)

Con la desaparición de Tiger, me esforcé por entrar a otros artistas en el vecindario. Después de todo, tenía el equipo, una GoPro Hero y la CatCam de Mr. Lee, y Tony Cenicola, un fotógrafo de The New York Times, había acudido para registrar el proyecto.

En un esfuerzo por capturar más de un punto de vista, el tipo de variedad que Keeney ofrece en su libro, recluté a una tortuga, un cerdo y un schnauzer miniatura. ¿Cómo afectarían sus personalidades y apetitos a sus fotografías? ¿Incluso tolerarían esos artilugios?

Milton es una tortuga de Gopher hembra, probablemente de más de 50 años. George Jacobs, de 52 años, un curador y comerciante de arte autodidacta y desconocido, la compró en una tienda de mascotas cuando ambos tenían unos 10 años. Ella pertenece a una especie en peligro; durante la Depresión, las tortugas de Gopher eran conocidas como Gallinas de Hoover, porque la gente las asaba y se las comía. Al mirar a la encantadora y antigua cara de Milton y su andar extrañamente elegante y acompasado, uno se apena ante la idea. Tony usó masilla para paredes para fijar nuestra GoPro Hero a su caparazón, después de retirarla de su estuche a prueba de agua.

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Una imagen tomada por un perro con su cámara de fotos.
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Una imagen tomada por un perro con su cámara de fotos. (The New York Times)

Antes, habíamos conocido a Mrs. Grima, un cerdo de cuatro años que pertenece a James O. Coleman, un nativo de Nueva Orleáns en la ciudad por algunas semanas. El cerdo hembra fue llamada así por una propiedad histórica en la ciudad natal de Coleman, la Casa Hermann-Grima, y es definitivamente una criatura de cierta dignidad, aunque carece de un encanto obvio. “Es una mascota horrible”, dijo Coleman, “guiada por la comida y centrada en sí misma”. Sin embargo, orgullosamente la saca a pasear con sus perros la mayoría de las tardes, atrayendo a multitudes a lo largo de la Avenida Bellevue cerca de su departamento.

Ya que los cerdos no tienen cuello, usaba una especie de arnés alrededor de sus hombres, y fue difícil mantener arriba la GoPro. Tony usó ligas de hule y sujetadores de alambre, y sus constantes ajustes irritaron a Mrs. Grima, quien le lanzaba cabezazos a intervalos regulares. Cuando la llevamos para una vuelta en frente de la Casa de Mármol, la mansión del siglo XIX de Alva Vanderbilts aquí, un turista asombrado preguntó: “¿Eso es un cerdo?” Monique Coleman, la esposa de Coleman, estaba intrigada por la toma de “mente de cerdo” de la Casa de Mármol. “Está capturando un símbolo del exceso y el consumo de la Era Dorada, lo que realmente hace que Newport sea digno de ser visitado”. Un comentario social, realmente.

Posteriormente esa noche, visitamos a Harvey, un schnauzer miniatura de nueve años con una personalidad triunfadora y ansiosa, quien vive con Rufus, un terrier escocés de 13 años, y Diana Oswald, una agente literaria y autora de “Debutantes: When Glamour Was Born”, un libro de fotografías publicado el año pasado por Rizzoli.

Con la GoPro colgando de su collar, Harvey hizo una prueba en su patio delantero, y luego lo llevamos a la playa y lo dejamos vagar con su correa extensible.¿Qué tipo de obra pensaba Oswald que produciría? Fotoperiodismo, definitivamente, dijo, como un colaborador de National Geographic, “todos sus viajes y dónde explore”.

Una cosa que es necesario saber sobre la fotografía de animales es que la edición es una parte importante del esfuerzo. Programamos nuestras cámaras a intervalos de 10 segundos para Mrs. Grima  Harvey, y 30 segundos para Milton; nuestros animales hicieron tomas, en promedio, durante alrededor de una hora. Eso significa que teníamos miles de imágenes que revisar. Digo teníamos, pero fue Tony quien dedicó el tiempo, reuniendo unas 30 fotos utilizables de cada sesión. Keeney, por su parte, dijo que pasó semanas editando su nuevo libro. “Después de un tiempo, me harté y me sentí agotado”, admitió.

Pero el arte, por supuesto, podría ser más un proceso que un producto. Pedí a James Danziger, un galerista fotográfico, que hiciera una crítica de nuestro proyecto. Como señaló, los animales no eligieron qué imágenes tomar; las cámaras meramente capturaron aquello en que se enfocaron. “Para ser claros, no estamos criticando la labor artística de los animales tanto como su visión”, dijo. “De cualquier manera, no hay mucho que podamos decir sobre los primeros dos, la tortuga y el cerdo”.

Es definitivamente un género que está surgiendo, dijo Keeney. Fred, su mezcla de chihuahueño y terrier, ahora tiene su propis cuenta de Instagram, gracias a la hija de Keeney. “PetCam va a ser la frase que le describa”, continuó. “La gente enloquece por sus mascotas. Esta actividad finalmente fortalecerá ese vínculo, porque al final es una colaboración”.

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