Encuesta de la UNA reveló que 44% de la gente nunca apaga el teléfono

Por: Monserrath Vargas L. 28 diciembre, 2015
La encuesta aplicada por estudiantes de la Universidad Nacional a 464 personas revela que los teléfonos inteligentes son una parte importante y, en algunos casos, imprescindibles en la vida de los jóvenes. Por esa razón, su campaña pretende instar a estas personas a disfrutar más del mundo real. (Foto con fines ilustrativos). | ARCHIVO.
La encuesta aplicada por estudiantes de la Universidad Nacional a 464 personas revela que los teléfonos inteligentes son una parte importante y, en algunos casos, imprescindibles en la vida de los jóvenes. Por esa razón, su campaña pretende instar a estas personas a disfrutar más del mundo real. (Foto con fines ilustrativos). | ARCHIVO.

En una fiesta, en una sesión de trabajo, o incluso en una cena romántica, es común observar a un amigo, colega o acompañante prestando más atención a su celular que a usted.

Esa práctica tan cotidiana, conocida como phubbing, inquietó a un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional (UNA), quienes se propusieron hacer algo al respecto.

Así, aplicaron una encuesta a 464 personas del campus. Esta reveló que apenas un 2% de los consultados apaga su teléfono; el 44% nunca lo hace y el 32% dijo que casi nunca lo apaga.

“Vemos que si la gente nunca apaga su teléfono es porque siempre está pendiente de este”, explicó Estefanny Carvajal, quien cursa el cuarto año de la carrera de Arte y Comunicación Visual y fue una de las involucradas en la experiencia.

Los jóvenes también indagaron sobre cuáles eran los sentimientos que experimentaban las personas cuando se les agotaba la batería del dispositivo y no tenían una fuente de electricidad inmediata.

“Más de la mitad respondió que tenía sentimientos de impotencia, frustración y enojo. Entonces, vemos que no solo utilizan constantemente el teléfono, sino que, cuando se descarga, ven afectado su comportamiento individual”, comentó Carvajal.

Al preguntar a los muchachos sobre la frecuencia con que acceden al Internet inalámbrico, de encontrarse este disponible, descubrieron que el 33% lo hace siempre y el 22 % casi siempre.

Acciones. Tras obtener los resultados, los universitarios se dedicaron a actuar y realizaron intervenciones presenciales en el campus de la Universidad, por medio de la campaña Manos libres.

Su idea era fomentar las relaciones interpersonales y aconsejar sobre buenas prácticas con estos dispositivos.

Una de esas medidas fue la de crear una ruleta con emoticones, de los que la gente suele utilizar para hablar en aplicaciones de mensajería.

“La persona le daba vuelta a la ruleta y según el emoticono que le tocaba, tenía que reinterpretarlo en la vida real. Esto lo hicimos, porque, a veces, por mensajes somos muy afectuosos y en la vida real, somos distantes”, aclaró Carvajal.

Asimismo, brindaron recomendaciones como desactivar las notificaciones de redes sociales en el teléfono, pues cuantas más notificaciones llegan, más pendiente se está del aparato.

Aconsejaron no llevar el cargador en el bolso, pues así los usuarios procurarán hacer un uso racional de este, para que no se les descargue.

La experiencia, según Carvajal, fue positiva, pues con las acciones emprendidas, lograron visualizar la problemática e informar a otros jóvenes con respecto a esta.

En el mundo. El phubbing va más allá de las aulas de la Universidad Nacional (UNA) o de las fronteras costarricenses.

En el mundo, otras iniciativas han tratado de atacar este problema, una de ellas es Stop Phubbing, un sitio web .

La página de Internet cuenta que un restaurante promedio es testigo de hasta 36 casos de phubbing en cada sesión de cena, lo que equivale a pasar 570 días en soledad, aun estando en compañía de otras personas.

Emma Seppälä, directora del Centro de Investigación en Compasión, Altruismo y Educación de la Universidad de Stanford (EE. UU.), recomendó a quienes quieren ser felices aprender a dejar de lado el celular.

Su comentario, publicado en la revista Psychology Today, con motivo de las fiestas navideñas, explica que l a ciencia ha comprobado que cuando una persona realmente toma tiempo para disfrutar por completo sus experiencias positivas, su felicidad aumenta mucho más. Para aquellos que pasan pendientes del teléfono, esta se convierte en una tarea difícil.

“Cuando usted está constantemente mirando sus dispositivos, se pierde el momento y rompe la experiencia. Está pensando en mostrar la sonrisa perfecta para la cámara, pero –irónicamente– ha dejado de estar completamente presente con lo que te hizo sonreír, en primer lugar”, dijo.

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