Tienda virtual elimina de su página opción que permitía apartar obras

Por: Juan Fernando Lara 1 junio, 2014
Las ventas por Internet subieron un 10% en EE. UU. Amazon informó de que tuvo un récord este año. En la imagen, un almacén de la firma. | AFP
Las ventas por Internet subieron un 10% en EE. UU. Amazon informó de que tuvo un récord este año. En la imagen, un almacén de la firma. | AFP

La disputa entre Amazon y la compañía Hachette subió de tono, luego de que el gigante de las ventas en línea eliminara de su tienda virtual la opción de apartar libros publicados por la editorial francesa.

Dicha medida impide, por ejemplo, tomar preórdenes de la novela El Gusano de seda , última obra de J.K. Rowling, autora de la saga de Harry Potter.

El conflicto, ampliamente difundido por la prensa estadounidense, surgió porque Amazon exige la descontinuación de las copias en papel de las versiones digitales de los libros de esa casa editorial, en medio de una guerra por los márgenes de ganancia.

Mientras, Hachette se niega a dar más concesiones en futuros contratos con Amazon, como descuentos por vender los libros editados por ella.

La tienda virtual, que ya estaba retardando los tiempos de entrega de títulos de la editorial francesa, puso mayor presión al eliminar de su página los botones virtuales que permiten apartar libros como La habitación en llamas , de Michael Connelly, y la más reciente novela escrita por Rowling bajo el seudónimo de Robert Galbraith.

El gigante de las ventas por Internet confirmó el conflicto en su foro virtual para Kindle, su lector de libros digital. Allí sostiene que, pese a mucho esfuerzo de ambas partes, siguen sin acuerdo.

Amazon señala que siguen esperanzados en alcanzar una solución. No obstante, admite: “No estamos optimistas de que esto se resuelva pronto”.

De hecho, la empresa confirmó en su foro que están comprando menos copias en papel de los libros de Hachette y que interrumpieron la opción de apartado para sus libros con publicación en el futuro.

En su defensa, argumenta que cuando negocia con los proveedores lo hace en nombre del cliente.

Su punto de vista es que la negociación de condiciones aceptables es una práctica comercial clave para preservar el servicio y alto valor para los usuarios en el mediano y largo plazo.

Quejas. No obstante, la crítica se cierne sobre la compañía en lo que se percibe como un pulso desigual con la editorial.

A raíz de un acuerdo antimonopolio entre el Departamento de Justicia de Estados Unidos y las casas editoriales por el precio de los libros electrónicos, las segundas aceptaron en el 2012 suplir sus libros en formato digital a un precio fijado por ellas.

Sin embargo, aquellos comercios donde se distribuyan son libres de aplicar las rebajas que gusten.

Amazon logra un recorte al precio base que ronda el 30% del fijado por cualquier editorial, lo cual reduce el margen de ganancia de estas en forma considerable.

La compañía de Jeff Bezos, dueño del periódico The Washington Post , puede permitirse rebajas de toda clase en el segmento de libros, pues vende infinidad de otros productos cuyas ganancias le permiten tal flexibilidad financiera en la venta de literatura.

Una editorial no puede; solo vende libros.

Diversos analistas señala que, a raíz de la disputa, el sentimiento en la industria es que, como ahora los editores no pueden confabularse contra Amazon, debido al acuerdo antimonopolio en la fijación de precios, Amazon trata de doblegar a una editorial a la vez.

Si Hachette queda en suficiente desventaja respecto a otros editores, entonces estará más dispuesta a ceder a los pedidos de Amazon.

Si cede, los privilegios que otorgue a Amazon servirán como precedente para imponerle las mismas condiciones al siguiente editor con quien el gigante de venta en línea negocie contratos futuros.

Lo que es una verdad incuestionable es que Amazon está impulsando hasta ahora con éxito, una verdadera transformación de la industria del libro.

La empresa avizora un mundo donde el libro se intercambia principalmente de forma digital, debido al costo marginal de ese tipo de edición digital.

Hachette se opone. Para la editorial, su hasta ahora socio considera a los libros “como cualquier otro bien de consumo. Y no lo son” , aseveró en un comunicado divulgado hace unos días.