El alto número de novelas ha creado una especie de saturación mundial

 12 enero, 2015

Los escritores están molestos con Amazon una vez más. Durante buena parte del año pasado, novelistas establecidos estuvieron furiosos pues Amazon desalentaba las ventas de sus títulos en su enfrentamiento con la casa editorial Hachette por los libros electrónicos.

Ahora están inconformes los escritores que se publican a sí mismos, quienes deben gran parte de su público a Amazon.

Un problema es el exceso de competencia, pero una nueva queja es por Kindle Unlimited , servicio de suscripción de Amazon que ofrece unos 700.000 libros por solo $9,99 al mes.

Eso puede atraer lectores, sí, pero los escritores dicen que ganarán menos.

“Hace seis meses hubo gente que renunció a su empleo regular, convencida de que podría hacer una carrera escribiendo”, señala Bob Mayer, consultor de ediciones electrónicas y editor que ha escrito 50 libros.

“Ahora, esa gente debe volver a su empleo o luchar para irla pasando. Así de rápido han cambiado las cosas”, añade Mayer.

Para los autores de novelas de amor y de misterio que adoptaron la tecnología digital, a quienes les encantaba chatear con sus lectores y escribían muy, pero muy rápido, los últimos años fueron una época de oro. La literatura de ficción atravesó por un auge que no se había visto desde la posguerra, cuando, al parecer, todo egresado de las profesiones liberales tenía la ambición de escribir la gran novela americana.

Demasiado. Ahora, el mundo tiene más historias de las que necesita o por las que está dispuesto a pagar. En el 2010, Amazon tenía 600.000 libros electrónicos en su tienda Kindle. Ahora ofrece más de tres millones. El número de libros en Smashwords, que distribuye a escritores en autoedición, creció en 20% en el año pasado. El número de libros gratuitos aumentó en una tercera parte.

En el 2013, los ingresos de los libros electrónicos se estabilizaron en $3.000 millones, después de haberse incrementado en más de 50% en el 2012, según Book Stats; pero Kindle Unlimited hace que el hartazgo sea aún peor, consideraron algunos escritores.

Ese servicio tiene el mismo modelo de todo lo que usted pueda que Spotify en cuestión de música, Netflix en video y las empresas incipientes de libros Oyster y Scribd. Los consumidores festejan estos servicios, que pueden ofrecerles a los artistas noveles, un público más vasto que el que hubieran podido encontrar antes de la era digital.

Algunos artistas establecidos ven menos recompensas. Hace unos meses, Taylor Swift retiró su música de Spotify diciendo que ese servicio devaluaba su arte y le costaba dinero.

Holly Ward escribe novelas románticas con el nombre de H. M. Ward y tiene la misma queja por Kindle Unlimited. Después de dos meses de estar en ese programa, señaló, sus ingresos se habían reducido en 75 %.

“No podía esperar a ver que las cosas cayeran aún más bajo”, comentó en un foro de discusión de Kindle. Ella dejó el programa de inmediato. No es obligatorio estar en Kindle Unlimited, pero los escritores temen que, si no están, sus libros no sean promovidos.

Ward, de 37 años, empezó en la autoedición en el 2011 con su novela Demon Kissed , un relato paranormal para adolescentes, y pronto se convirtió en uno de los mayores éxitos de Amazon, pues vendió seis millones de libros. En una entrevista, ella señaló que no entiende qué están pensando sus socios de Amazon.

“Los ávidos lectores, que compraban $100 de libros a la semana y daban $5.200 anuales a Amazon, ahora están generando menos de $120 al año”, precisó. “Ese ingreso simplemente se pierde. No funciona ni para Amazon ni para los escritores”, agregó.

Amazon quizá esté dispuesta a sacrificar parte de sus ingresos en el corto plazo para crear un servicio que atraiga lectores y los anime a comprar otros artículos. Los libros son el señuelo de ventas, aunque los escritores no vendan nada, Amazon no pierde.