Fuera de anular reflejos, arco en el aparato no aporta mejoras técnicas sustanciales

Por: Juan Fernando Lara 6 octubre, 2014
Este es el prototipo de Samsung de un televisor con pantalla flexible de 105 pulgadas. Su modelo KN55S9CAFXZA de 55 pulgadas, pantalla únicamente curva y tecnología de iluminación OLED lo ofrece a un precio sugerido de $9.999. | SAMSUNG PARA LN.
Este es el prototipo de Samsung de un televisor con pantalla flexible de 105 pulgadas. Su modelo KN55S9CAFXZA de 55 pulgadas, pantalla únicamente curva y tecnología de iluminación OLED lo ofrece a un precio sugerido de $9.999. | SAMSUNG PARA LN.

Cuando un fabricante exhibe productos en la mayor feria de electrónica europea, la Internationale Funkausstellung Berlin (IFA) en Alemania, llega con nuevos trucos bajo la manga.

Este 2014, la moda introducida fue el televisor con pantalla que se dobla. Al tocar un botón, se hace curva o plana, tal y como LG y Samsung lo mostraron al presentar sus prototipos con esa virtud.

En el 2009, los fabricantes de televisores lanzaron modelos 3D, en el 2012, pantallas de Ultra Alta Resolución (4K) con cuatro veces más nitidez y, en el 2013, arribaron las primeras pantallas con curva.

Sin embargo, el arco en pantalla es una mejora que el comprador haría bien en cuestionarse.

En primer lugar, cada marca tiene una razón distinta para alabar esta novedad, según confirmó La Nación en su visita a la IFA 2014 realizada en setiembre.

En las áreas de exhibición, los edecanes de los fabricantes argumentaban diciendo que estas curvas reproducen la experiencia de estar en un cine, o que aportan una experiencia de la imagen más en tercera dimensión o que mejora la percepción profundidad.

LG mostró en enero su primer televisor de pantalla flexible de 77 pulgadas en la feria CES de Las Vegas 2014. Se desconoce cuánto costará o cuándo se venderá. Su modelo 77EG9700 de pantalla solo curva empezará a venderse en noviembre en algunos mercados desde $24.999.
LG mostró en enero su primer televisor de pantalla flexible de 77 pulgadas en la feria CES de Las Vegas 2014. Se desconoce cuánto costará o cuándo se venderá. Su modelo 77EG9700 de pantalla solo curva empezará a venderse en noviembre en algunos mercados desde $24.999.
El único beneficio perceptible es que la curva diluye mejor los reflejos que una pantalla plana, donde la luz ambiente rebota más directamente hacia las personas.

Sin embargo, técnicamente, no había argumento compartido.

En cambio, cuando hace unos años se introdujeron los televisores con tecnología de iluminación LED (originada en la expresión inglesa light-emitting diode : diodo emisor de luz), todas las marcas sí cantaban la misma tonada: esa tecnología ahorra consumo de electricidad.

Condiciones distintas. La tesis algo más reiterada en la IFA de este año era que una pantalla curva produce una mayor “inmersión” en la imagen; algo semejante a la experiencia cinematográfica de presenciar un filme en una sala de un cine. No necesariamente.

Hace años se emplean pantallas curveadas en los cines, pues, al ser estas verdaderamente grandes, enfocan mucho mejor la luz proyectada hacia la audiencia y corrigen distorsiones ópticas para los espectadores, resultantes de usar ciertos lentes de proyección.

Sin embargo, el mayor beneficio para el cine de ese arco en la pantalla es su capacidad de llenar casi todo el campo de visión de decenas y decenas de humanos, sin importar dónde estén sentados en la sala.

Al describir las bondades de sus televisores, Samsung dijo: “El panel curvo permite que la distancia entre usuario y pantalla sea la misma desde casi cualquier ángulo”.

LG lo hizo así: “Con una suave flexión hacia el interior, toda la superficie de pantalla es equidistante a los ojos del espectador, al eliminar el problema de distorsiones en los bordes o pérdidas de detalle”.

El problema, como descubrió este diario en Berlín en demostraciones con ambas marcas, es que usted debe sentarse a una distancia muy específica (no más de dos metros) y exactamente al frente del aparato. Si usted se acerca, se aleja o se sienta en otro punto que no sea al frente, se pierde la “inmersión”. Así, en la sala de una casa con varias personas viendo The Big Bang Theory , no todas tendrán seguros los beneficios publicitados por las marcas.

Este diario también consultó si acaso la pantalla no debería ser también curva en el eje vertical y no solo el horizontal para asegurar que la distancia de cada parte de la pantalla sea equidistante al ojo del espectador. Ningún expositor evacuó técnicamente esta consulta o la rebatió.

La curva es cosmética. En persona, la curva es obvia; el televisor parece una obra de arte y en el video todo se ve bello y más aún en tomas desde arriba o desde un lado. Si una función deseable en el artículo es que este se vea maravilloso, estos televisores honran el requisito y es legítimo según sean los gustos y afanes de compra de cada persona.

No obstante, al sentarse ante el aparato la curva desaparece y se ve como una pantalla plana.

El único beneficio perceptible es que la curva diluye mejor los reflejos que una pantalla plana, donde la luz ambiente rebota más directamente hacia las personas.

Quien adquiera un televisor curvo o uno plano, no sacrificará ni ganará calidad en la imagen. Solo gastará más dinero.

Quizás una consideración antes de adquirir uno de estos televisores es que parecen concebidos solo para situarlos sobre una superficie y no para colgarse en la pared. En la IFA 2014, los únicos exhibidos contra la pared eran televisores de pantalla plana.