Movimiento de las aguas impulsaría los desperdicios hacia dos brazos flotantes

Por: Juan Fernando Lara 10 julio, 2014

Boyan Slat es un holandés de 19 años que sueña con limpiar de plástico los océanos usando las corrientes marinas para el trabajo sucio: llevar al basurero los desechos.

Imagen sin titulo - GN
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El proyecto de este estudiante de Ingeniería Aeronáutica se aleja del uso de barcos para el retiro del plástico. Él propone usar las corrientes naturales y vientos en los océanos para arrastrar pasivamente la basura a una torre de acopio.

La propuesta consiste en extender sobre el agua dos brazos flotantes de 50 kilómetros de longitud cada uno formando una “V”.

Estos [[BEGIN:INLINEREF LNCPGL20140709_0002]] bloquearían los plásticos [[END:INLINEREF]] usando una cortina que descendería a tres metros de profundidad para prevenir que la vida marina a nivel más hondo se enrede en la red.

El dispositivo se colocaría en zonas donde ocurren los llamados giros oceánicos: unas inmensas corrientes marinas circulares ligadas a la rotación terrestre, que facilitarían la concentración de enormes depósitos de plástico.

De este modo, el agua en movimiento empujaría los desperdicios hacia el vértice de la “V”, donde se almacenarían en una plataforma cilíndrica de 11 metros de diámetro. En la plataforma, una banda transportadora a base de energía solar llevaría los trozos más grandes a una trituradora. Al final, un buque retiraría los materiales.

El 3 de junio pasado, Ocean Cleanup, fundación creada por Slat, divulgó un estudio de factibilidad de 560 páginas en el cual participó un equipo internacional de más de 100 expertos quienes, por un año, también hicieron pruebas en el agua.

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El proyecto atrajo a oceanógrafos, ingenieros y juristas. El reporte final concluyó que la idea es técnica y financieramente viable y que, en 10 años, podría retirar la mitad de residuos que hoy alimentan el gran parche de basura del Pacífico, el cual se ha formado allí por uno de los giros oceánicos.

Estas acumulaciones tienen un mortífero impacto ambiental.

Fauna marina, como delfines y focas, se estrangulan y se ahogan al enredarse en la basura. Otros animales, como las tortugas, se la comen, pues confunden las bolsas de plástico con medusas.

“Una limpieza tendrá un profundo efecto, pero es solo parte de la solución. Tenemos que cerrar la llave, para evitar que más plástico llegue a los océanos”, señala Slat en su sitio theoceancleanup.com, donde confiesa que su invención solo recogerá parte de los desechos.

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Slat afirma que notó por primera vez la gravedad del problema mientras buceaba en Grecia. En ese entonces, afirmó, “me tope con más bolsas de plástico que peces”.

Financiamiento. Para minimizar las dudas, afinar el diseño y llevarlo a la realidad, Slat ahora está acumulando fondos para lanzar un plan piloto antes de la posible instalación de un primer dispositivo en el Pacífico norte.

Con pruebas adicionales, la compañía planea lanzar un prototipo a gran escala y en pleno funcionamiento en tres o cuatro años.

La meta es reunir $2 millones, de los cuales ya tiene $1.084.000 gracias al apoyo de 21.747 donantes, según las cifras disponibles ayer en el sitio web del proyecto.