Iniciativa forma parte del programa Empléate inclusivo, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social

Por: Monserrath Vargas L. 20 septiembre
La profesora Cinthya Quirós guía la clase con grupo de estudiantes de Empléate Inclusivo en la Fundación Omar Dengo.
La profesora Cinthya Quirós guía la clase con grupo de estudiantes de Empléate Inclusivo en la Fundación Omar Dengo.

Aprender a darles mantenimiento a las computadoras, manejar Internet y las redes sociales, así como utilizar herramientas de ofimática (informática para oficinas), son algunas de las habilidades adquiridas por María Isabel Barrantes, una joven de 22 años, gracias al programa Empléate Inclusivo.

Esta iniciativa es una modalidad del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) que brinda alternativas de formación para personas con discapacidad, con el fin de ayudarlas a colocarse en el mercado laboral.

Barrantes, oriunda de Desamparados, se graduó del Técnico en Soporte Básico de Tecnologías Digitales que se imparte en la Fundación Omar Dengo (FOD) y que es contratado por el MTSS a esa entidad.

"Desde el 2014, presentamos un proyecto a la Agencia de Cooperación Alemana y debido a eso logramos (financiamiento) para incluir Empléate Inclusivo dentro del programa Empléate, que ya tenía dos facetas: Avancemos más y Por mí", explicó Rosa María Quirós, de la Dirección Nacional de Empleo del MTSS.

El programa está orientado a muchachos entre 17 y 35 años y cuenta con cinco centros de formación inclusivos, es decir, que atienden a población con o sin discapacidad y que al menos cuentan dentro de las aulas con un recurso o apoyo profesional para ellos.

"Puede ser un educador especial, un intérprete de Lesco ( Lengua de Señas Costarricense). Estamos atendiendo jóvenes con ceguera o baja visión, a estos principalmente los atiende la FOD", comentó Quirós.

Sin embargo, otros cuatro centros centros privados brindan a la población con discapacidad opciones en áreas como estética canina, técnico en hotelería, etiquetado y manipulación de alimentos, entre otros.

María Isabel Barrantes es una de las beneficiadas con el programa y asegura que su deseo es seguir estudiando inglés o alguna disciplina relacionada con computadoras.
María Isabel Barrantes es una de las beneficiadas con el programa y asegura que su deseo es seguir estudiando inglés o alguna disciplina relacionada con computadoras.
Experiencia

María Isabel Barrantes, quien se reconoce como una persona curiosa, recordó que entre las experiencias que más le gustaron del programa de ocho meses, estuvo el contacto con las computadoras.

"En las últimas clases vimos las computadoras; abrirlas y desarmarlas, hacerles las configuraciones, dejarlas como nuevas, por decirlo así, es el área que me gusta", afirmó entusiasmada.

La desamparadeña recordó lo contenta que se puso al enterarse que Empléate le daba apoyo a gente como "nosotros, que tenemos dificultad en el estudio (...) Yo puedo hablar, caminar, sí. Pero tal vez, me cuesta retener las cosas", contó.

Tras concluir el programa de Empléate Inclusivo, "me dieron ganas de seguir estudiando; yo siempre he tenido ese impulso y, aquí en la FOD, también me han motivado con el tema tecnológico", aseguró la muchacha.

"Las personas que no tienen dificultades a veces tienen todo y no lo aprovechan. Me gustaría decirles que las aprovechen y que estudien (...) Ellos que no presentan un déficit o sí tienen el dinero para pagar sus carreras, o cursos, o la escuela, entonces, que lo valoren porque cuesta mucho", aconsejó la muchacha.

Aprendizaje mutuo

La directora ejecutiva de la FOD, Leda Muñoz, explicó que el programa ha venido nutriéndose con lo que "vemos que los chicos pueden hacer y aprovechan".

Aunque el objetivo es que los muchachos mejoren su perfil para encontrar alternativas de trabajo, en su paso por las aulas desarrollan destrezas: "En el camino obtenés un 'cartón', pero en el proceso vas adquiriendo habilidades importantes para la vida, como cumplir horarios o saber organizarse".

Cinthya Quirós, una de las profesoras del programa explicó que entre los principales aprendizajes obtenidos al impartir estos módulos de formación, han identificado que a veces hay actividades que se planean y no salen, pero, en otros casos, son los mismos alumnos quienes ayudan a los profesores a avanzar con la materia. Es decir, se torna en una experiencia de aprendizaje mutuo.

Apoyo

Debido a que muchos de los muchachos que califican para ser parte de este curso se encuentran en pobreza o pobreza extrema, ellos reciben un subsidio por parte del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, de ¢200.000. De ese total, tienen que pagar ¢100.000 al centro educativo y el resto del dinero lo usan para pasajes y otras necesidades relacionadas con el curso, por ejemplo, materiales.

"Existe este servicio en el Ministerio para esta población, lo que necesitamos es una oportunidad para que el empleador abra la puerta con confianza. Si lo hace, nunca estará solo; recibirán acompañamiento, para que se les vaya quitando el temor de contratar a personas con discapacidad", afirmó Rosa María Quirós, del MTSS.