Deseo por generar innovación pone en aprietos a empresas del sector

Por: Monserrath Vargas L. 12 diciembre, 2016

Empujar los límites y hacer que el cambio y la innovación tecnológica sucedan en el mundo, tiene sus riesgos. Esa fue una de las lecciones aprendidas durante el 2016 para empresas de fama mundial que se enfrentaron a fallas y, en algunos casos, a pérdidas millonarias.

La salida del mercado de Samsung Galaxy Note 7, debido a la explosión de sus baterías; los apagones repentinos de algunos iPhone 6S, por problemas en la fabricación de su batería; el estallido de un cohete Falcon 9 de la firma espacial privada Space X y el choque de un automóvil Tesla, en modo de conducción automático, fueron algunos de los “dolores de cabeza” para la industria.

A continuación, un recuento de “los daños”.

Explosiones. En setiembre, la compañía surcoreana Samsung recibió reportes de explosiones en el Galaxy Note 7, el que en ese momento era su nuevo dispositivo insignia.

“Para aquellos clientes que ya cuentan con dispositivos Galaxy Note 7, vamos a sustituirlo por uno nuevo durante las próximas semanas”, dijo la compañía en ese momento.

La firma sí cumplió. Sin embargo, los nuevos smartphones también reportaron explosiones, por lo que, aún con un pronóstico de pérdidas de $3.000 millones, Samsung tomó la decisión de sacarlo del mercado.

Aunque la empresa surcoreana aún trabaja para explicar lo ocurrido, un estudio efectuado por la firma Instrumental, determinó que el diseño ajustado , jugó en contra y pudo ser el causante de las explosiones.

El 2016 también tocó la puerta de otra de las gigantes responsables de los smartphones , pues Apple reportó recientemente que “un pequeño número de iPhone 6S, fabricados entre setiembre y octubre del 2015, contenían un componente en la batería, que había estado expuesto al aire de ambiente controlado más tiempo del debido, antes de ser ensamblado. Esto habría hecho que la vida útil de las baterías se redujese drásticamente, provocando esos apagones repentinos en el aparato”.

La compañía afirmó que reemplazaría las baterías sin costo adicional para los afectados.

Asimismo, algunos usuarios de dispositivos Apple en China afirmaron experimentar explosiones de sus teléfonos tras cargarlos. Sin embargo, Apple respondió a la agencia de noticias AFP que “los aparatos ya analizados mostraron claramente que fueron daños físicos externos los que causaron los incidentes térmicos", afirmó un vocero de la empresa californiana”.

Además, recalcó la importancia que tiene para ellos el tema de la seguridad y rechazó el hecho de que estuvieran exponiendo a sus consumidores.

Este año, dos empresas del magnate Elon Musk sufrieron traspiés. Un cohete Falcon 9 de la firma espacial privada Space X estalló el 1.° de setiembre, en la rampa de lanzamiento. Entre las pérdidas se encontraba “un satélite Amos-6 que iba a usar Facebook para proveer Internet a zonas rurales ubicadas en África”, informó en ese momento la AFP.

Casi un mes después del accidente, Space X comentó que la explosión se produjo por la rotura de un sistema de helio.

En este 2016, a Musk también le tocó hacer frente al primer accidente de un automóvil Tesla, cuyo pasajero tenía activado el piloto automática y murió.

El percance ocurrió cuando un camión se cruzó perpendicularmente, frente al vehículo en una autopista de doble vía, por lo que ni el conductor ni el piloto automático se percataron a tiempo para activar los frenos.

Asimismo, según publicó la empresa de seguridad Kaspersky, una compañía china logró hackear el modelo Tesla S de forma remota, ejecutando acciones como “cambiar los intermitentes, mover el asiento y abrir las puertas sin usar la llave, activar los limpiaparabrisas y abrir el maletero, entre otras”.