Por: Gloriana Corrales 11 octubre, 2015

Antes de las llaves maya, los discos duros externos y las plataformas de almacenamiento en la nube, estuvo el disquete.

La ironía radica en que, aun en medio del mayor auge tecnológico hasta ahora visto por la humanidad, gobiernos como el de Noruega –uno de los países más ricos de Europa– y el de Estados Unidos se niegan a abandonar estos dispositivos en el olvido.

A inicios de este año The New York Times sorprendió a sus lectores al publicar un perfil sobre Megan Smith, la jefa del departamento de tecnología de la Casa Blanca, en el que se mencionaba que la administración estadounidense aún usa disquetes.

Los disquetes tienen una capacidad máxima de almacenamiento de 1,44 megas. Su uso se extendió a mitad de los años 90, pero se redujo en el 2010. Foto: Archivo
Los disquetes tienen una capacidad máxima de almacenamiento de 1,44 megas. Su uso se extendió a mitad de los años 90, pero se redujo en el 2010. Foto: Archivo

De hecho, uno de los grandes consumidores de los también llamados floppy disks es el Federal Register , el periódico diario del gobierno federal. Las demás agencias gubernamentales escanean los documentos y los envían en disquetes, por correo.

“Nada de esto es necesariamente noticioso. El gobierno de Estados Unidos es conocido por su tecnología obsoleta”, destaca The Business Insider .

En Noruega, por su parte, el sistema de salud sigue manejando sus archivos y los expedientes médicos en floppy disks .

Según el sitio Gundersen.net, ahí el disquete permanece en uso principalmente debido a su bajo costo y porque toma menos tiempo copiar los datos en comparación con el CD-ROM.

Cada mes los médicos noruegos reciben la lista actualizada de sus pacientes en un disquete, ya que aún no hay suficiente confianza en la seguridad de las bases de datos en línea.

Los disquetes fueron inventados en 1969 por IBM y revolucionados en 1983 (para alcanzar el formato de tres pulgadas y media), pero desde el 2010 su producción fue reducida al mínimo y se prevé que pronto dejarán de fabricarse. Por si fuera poco, las computadoras que se comercializan hoy ya no tienen incorporadas disqueteras, por lo que se hace necesaría comprar los lectores por aparte.

“El gobierno de Noruega es uno de los pocos clientes que aún quedan de este formato.Pero esto no parece que vaya a durar mucho ya que al parecer tiene intenciones de poner fin a su distribución a principios de 2016”, destaca el sitio BBC Mundo.

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