Red de 279 puntos bajó a 251 y, por ahora, se descartan nuevas aperturas

Por: Juan Fernando Lara 26 mayo, 2015
Luego de un proceso de cuatro años, a mediados de este mes, la comunidad de Llano Grande de Cartago inauguró un CECI equipado con 20 computadoras . | JEFFREY ZAMORA.
Luego de un proceso de cuatro años, a mediados de este mes, la comunidad de Llano Grande de Cartago inauguró un CECI equipado con 20 computadoras . | JEFFREY ZAMORA.

Luego de varios años sin actualizar equipos ni remozar cursos, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) quiere evitar la defunción de su red de centros comunitarios inteligentes (CECI).

Debido a la falta de recursos del Micitt (cartera que tiene el segundo presupuesto más pequeño del Gobierno), esta entidad planea traspasar la gerencia y el cuido de los laboratorios a las comunidades, para cumplir así la tarea de ser un “director de orquesta”.

Lanzados en el 2006 con toda la pompa que pudieron las autoridades de turno, los CECI pretenden servir como plataformas de instrucción básica en uso de computadoras, programas e Internet para personas sin acceso a estas herramientas, como jefas de hogar, jóvenes de escasos recursos y adultos mayores.

Sin embargo, parte de la red se desvirtuó al punto de que algunos CECI se volvieron “cafés de Internet baratos” reconoció el actual encargado del proyecto, Óscar Quesada. También hubo comunidades que los cerraron por desinterés o por desconocer cómo manejarlos.

Llegaron a ser 279 centros al inicio, pero cuando Quesada asumió el cargo, en el 2012, ya eran 265. Hoy siguen en pie 251. En el declive también influyó la obsolescencia de equipos. A nueve años de su arranque, las autoridades que los lanzaron nunca renovaron las 1.600 computadoras de la red (ni su software ) y su mantenimiento fue exiguo.

Modernización y ahorro. Ante ese panorama, comentó Quesada, la prioridad del Micitt es renovar equipos, afinar programas de capacitación para satisfacer necesidades de cada comunidad y que estas asuman mayor responsabilidad en el sostenimiento de los centros, para evitar más bajas.

Básicamente, si una comunidad tiene un CECI, debe cuidarlo o el Micitt podría pasarlo a otro lugar donde se cumplan nuevos y más exigentes requisitos.

Si hace unos años una comunidad podía recibir un CECI solo con ofrecer un sitio donde alojar las computadoras, ahora el asunto es más complejo.

Quesada afirmó que miembros de la zona donde esté el CECI deben administrarlo, proveer las capacitaciones acudiendo a alianzas con centros de enseñanza e integrar en todo el proceso a la municipalidad, la empresa privada y grupos organizados como asociaciones de desarrollo.

Citó que hay centros funcionando de forma óptima gracias al compromiso local y que la comunidad se apropia del proyecto.

Por eso, el Micitt descarta aperturas en el mediano plazo, pero sí analiza trasladar 40 laboratorios si detecta poco compromiso. “Tenemos que pensar en un modelo de gestión para extenderlos y cuya administración sea autónoma, de forma que no sean una carga permanente para el Micitt, dadas nuestras limitaciones presupuestarias”, dijo Marcelo Jenkins, ministro del Micitt.

Se consultó a Jenkins si no ha considerado trasladar a otra entidad (como el Instituto Nacional de Aprendizaje) la gestión de los CECI, debido a las limitaciones financieras del Micitt. “Estamos analizando varias opciones. No nos vamos a casar con ninguna ya, pero sí necesitamos hallar un modelo de sostenibilidad en el tiempo”, expresó el jerarca.

En actualización de equipos, se supone que este mes habrá una inyección de $115 millones para 30 CECI y ya se diseña el cartel de licitación para 35 más.

Quesada también comentó que van a contratar una empresa para el mantenimiento de toda la red y están por publicar el cartel de licitación correspondiente.

También se supone, agregó, que ese mantenimiento arrancará en la segunda mitad del año.

Por ahora, son las comunidades las que cuidan las máquinas, algunas de ellas en uso desde hace años.