28 febrero
CCS Insight prevé que en 2020 se venderán 411 millones de tecnología que se puede vestir, incluyendo gafas de realidad virtual y cámaras personales, contra 123 millones en 2016.
CCS Insight prevé que en 2020 se venderán 411 millones de tecnología que se puede vestir, incluyendo gafas de realidad virtual y cámaras personales, contra 123 millones en 2016.

Barcelona

Relojes inteligentes, pulseras medidoras del ejercicio físico y otros dispositivos de tecnología que se puede vestir se venden como panes, pero muchas veces terminan olvidados en el fondo del cajón una vez el usuario pierde la ilusión por la novedad.

"El abandono es el gran problema de estos dispositivos", dice Mike Pedler, jefe de la sección de innovación y desarrollo de productos de PricewaterhouseCoopers (PwC).

"Es algo con lo que todo el mundo implicado en el diseño y la producción de artilugios ponibles está lidiando", añade.

Con las ventas de teléfonos inteligentes estancándose, muchas empresas tecnológicas desviaron su atención hacia accesorios inteligentes esperando que sean la futura gran fuente de ingresos.

Huawei, el tercer fabricante mundial de teléfonos, presentó un nuevo reloj inteligente en el Congreso Mundial de Móviles en Barcelona, la mayor cita anual del sector, con un estilo más deportivo que el primero lanzado hace dos años.

Decenas de dispositivos similares, desde pulseras que miden el ritmo cardíaco hasta calzado conectado a GPS, se exhiben hasta el jueves en la cita tecnológica.

CCS Insight prevé que en 2020 se venderán 411 millones de estos productos —incluyendo gafas de realidad virtual y cámaras personales —, contra 123 millones en 2016.

Pero un tercio de sus usuarios los abandonan al cabo de seis meses, de acuerdo con la consultoría Endeavour Partners.

"Por ahora, la mayoría de artículos no pasarían el 'test de la media vuelta', característico de los productos por los que volverías a casa si te das cuenta que te los has olvidado cuando vas a trabajar como la cartera, las llaves o el móvil", señalaba PwC en un informe el año pasado.

Parte del problema es que los teléfonos inteligentes pueden desarrollar la mayoría de las funciones de estos dispositivos: desde contar los pasos y la distancia recorrida, hasta calcular calorías quemadas, medir pulsaciones o hacer pagos.

"A la tecnología ponible le falta una aplicación matadora", dice Pedler.

Habitualmente también necesitan funcionar conjuntamente con un teléfono inteligente, lo que suele suponer una molestia para los usuarios.

En un estudio de 2016 de la compañía de seguros alemana DKV, la mayor parte de los usuarios alegaba que abandonaba los dispositivos personales relacionados con la actividad física porque eran "demasiado complicados" o "molestos".

El nuevo reloj de Huawei tiene su propia conexión móvil. El presidente ejecutivo de la división de artículos de consumo del grupo, Richard Yu, cree que esto es clave para incrementar su atractivo.

"La mayoría de relojes inteligentes no tienen una conexión de Internet autónoma, necesitas tu teléfono cerca y eso gasta mucha energía. Esto ha dificultado el desarrollo del mercado", dijo a la AFP en Barcelona.

Su aspecto es también un problema. Las dimensiones de sus baterías los hacen grandes y aparatosos.

"Necesitamos mejor diseño", dijo Ramón Llamas, director de investigación del departamento de ponibles de la firma de análisis IDC.

"Los ponibles que hemos visto son la primera generación de este tipo de dispositivos", señaló, esperando una futura mejora.

El decrecimiento en el tamaño y el coste de los componentes permite hacer aparatos más pequeños y elegantes.

La compañía de Múnich (Alemania) Bragi presentó el Dash, un auricular inalámbrico con aspecto de audífono que contiene un reproductor de música, cuatro gigabytes de memoria y un micrófono para poder atender llamadas telefónicas simplemente asintiendo con la cabeza para descolgar.

Los investigadores están trabajando también con materiales flexibles como el grafeno —cien veces más duro que el acero, muy fino y conductor de calor y electricidad— para fabricar dispositivos más atractivos.

El Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona creó un prototipo con grafeno expuesto que envuelve la muñeca para medir el pulso cardíaco y los niveles de oxígeno.

Este material permitirá a las compañías concentrarse en el diseño de sus artículos y no sólo en la tecnología, dice Frank Koppens, especialista del grafeno de este instituto.

"Ni siquiera te darás cuenta que es un dispositivo ponible", aseguró.

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