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En el Viejo Mundo; nueva tecnología

Actualizado el 11 de mayo de 2014 a las 12:09 am

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En Bacelona hay sensores adheridos a botes de basura ahora alertan a los trabajadores cuándo necesitan ser vaciados.. (NYT para LN)

BARCELONA, España

Las calles aquí ofrecen un vistazo de lo que podría ofrecer el futuro.A lo largo de la arquitectura mundialmente famosa y las prístinas playas de la ciudad, sensores adheridos a botes de basura ahora alertan a los trabajadores cuándo necesitan ser vaciados.Los sistemas de irrigación construidos en los parques de Barcelona monitorean la humedad del suelo y encienden los aspersores cuando necesita agua. Y los conductores pueden usar una aplicación en sus smartphones para encontrar el sitio de estacionamiento más cercano disponible en las laberínticas calles.“Es crucial que estas nuevas tecnologías sean útiles para nuestros ciudadanos”, dijo Xavier Trias, alcalde de Barcelona, en sus majestuosas oficinas, que datan del siglo XV. “Es un cambio importante. Tenemos que crear un sistema sostenible”.Barcelona está entre varias ciudades europeas que están adoptando nuevas formas de tecnología destinadas a mejorar los servicios. Lo más importante es que las inversiones, incluidas conexiones de Internet de banda ancha en todos un barrio y puntos de carga de electricidad para autos y motocicletas, ofrecen maneras de reducir el uso de energía y generar ingresos.La campaña refleja los esfuerzos en ciudades que incluyen a San Francisco y Boston en Estados Unidos, que han gastado millones de dólares en mejorar su infraestructura. Otros proyectos han aparecido en otras partes, notablemente Masdar City, un planeado hábitat de alta tecnología creado de la nada en Abu Dhabi.Sin embargo, los analistas dicen que Europa, pese a verse duramente afectada por la reciente crisis financiera – y en parte debido a ella – sigue un paso delante de Estados Unidos en la creación de las llamadas ciudades inteligentes y eficientes que combinan los servicios tradicionales como las redes de electricidad con tecnología del siglo XXI como los electrodomésticos conectados a Internet.“Europa ha adoptado el concepto más que Estados Unidos”, dijo Bas Boorsma, un director en Cisco Systems que ayuda a las ciudades a mejorar su infraestructura. “Siempre requerirá asociaciones entre el sector privado y el gobierno, y Europa lo hace mejor”.Dada la depresión económica de Europa (que trajo la bendición a medias de menos contaminación industrial), muchos de los gobiernos del Continente han cambiado del énfasis en los grandes proyectos de energía renovable a ahorrar dinero, mientras reclutan al sector privado y explotan las crecientes posibilidades de negocio de los smartphones y las tabletas.Los alcaldes en lugares que incluyen a Copenhague, Dinamarca, y Hamburgo, Alemania, esperan reducir el uso y desperdicio de energía y agua de sus ciudades mejorando los servicios municipales de manera que puedan monitorear cómo se suministran los servicios y detecten dónde puede haber ahorros.En Barcelona, donde la tasa de desempleo sigue siendo superior al 20 por ciento, la ciudad espera reducir su factura de agua en 25 por ciento este año después de instalar los sensores en los parques locales. Se espera que los ahorros anuales totalicen casi 60 millones de dólares.“Estábamos desperdiciando mucho agua”, dijo Julia López, coordinadora del programa de ciudad inteligente de Barcelona. “Ahora podemos controlar el sistema directamente desde un iPad”.Las mejoras de infraestructura han llevado a acuerdos entre las ciudades y algunas de las compañías de tecnología más grandes del mundo, incluidas IBM, Hewlett-Packard y General Electric. Al desplegar su tecnología en proyectos piloto a lo ancho de toda una ciudad, estas compañías dicen que pueden probar nuevos modelos de negocios y otros servicios que tendrían atractivo en todo el mundo.En enero, Google llegó a un acuerdo de 3,200 millones de dólares para comprar Nest Labs, que produce dispositivos de ahorro de energía como termostatos y detectores de humo conectados a Internet. Nest dice que sus productos, diseñador por ex ingenieros de Apple, pueden reducir las cuentas de calefacción y enfriamiento de una casa en alrededor de 20 por ciento monitoreando los hábitos de las personas y ajustando el termostato automáticamente.El creciente interés corporativo está inspirando nuevas alianzas a través del Atlántico.Las compañías de tecnología europeas Philips y Ericsson, por ejemplo, están trabajando con Verizon Wireless en un proyecto piloto en Estados Unidos que combinará iluminación de calles eficiente en energía con infraestructura de telefonía móvil. Este año, Philips y Ericsson planean empezar a vender su nuevo producto a gobiernos municipales. La idea es ofrecer a las ciudades una fuente de ingresos a través de renta de postes de iluminación a operadoras que quieran ampliar su cobertura de telefonía celular. Las compañías también esperan que las lámparas urbanas eficientes en energía ofrezcan ahorros de alrededor de 50 por ciento comparado con la iluminación tradicional.“Estamos tratando de resolver el problema de cómo hacer a las ciudades más sostenibles”, dijo Hans Vestberg, director ejecutivo de Ericsson. “Estos proyectos son clave para las ciudades que quieren seguir siendo mundialmente competitivas”.Aunque reducir el uso de la electricidad y la recolección de basura tiene beneficios ambientales, los formuladores de políticas dicen que los rendimientos económicos, no las reducciones de bióxido de carbono, están impulsando ahora muchos de los planes de las ciudades.Hace dos años, por ejemplo, los planificadores de Ámsterdam cambiaron la manera en que financiaban los proyectos de tecnología destinados a mejorar los servicios municipales.Ámsterdam había subsidiado previamente las mejoras en la red de electricidad local y otra infraestructura pero había visto poco mejoramiento en las finanzas municipales. En respuesta, sus formuladores de políticas empezaron a invertir en empresas incipientes locales que estaban creando empresas usando infraestructura técnica avanzada, a través de un fondo de 70 millones de euros, o 96 millones de dólares.También impulsaron las asociaciones entre empresas locales para aprovechar inversiones anteriores. Entre ellas estuvo Ajax, un equipo de fútbol, que pagó a un hospital cercano para que generara la electricidad para sus partidos en casa instalando paneles solares en el techo del hospital.“La crisis financiera nos ayudó a pensar de manera diferente”, dijo Ger Baron, director de tecnología de Ámsterdam. “Ya no subsidiamos. Invertimos”.En toda Europa, las ciudades están abriendo su infraestructura a compañías ansiosas de ofrecer nuevos servicios que proveen de ingresos a la ciudad y ofrecen potenciales beneficios ambientales.En Londres, la empresa incipiente Citymapper usó el acceso a los datos de transporte de la ciudad para crear una aplicación para smartphones que ayuda a la gente a navegar por las complicadas redes de autobuses y trenes subterráneos. Azmat Yusuf, el fundador de la compañía, dijo que desde que comenzó Citymapper en 2011, el uso de los icónicos autobuses rojos de Londres aumentó significativamente, creando ingresos adicionales para el gobierno local y reduciendo el número de autos en las calles. La aplicación ahora está disponible en Nueva York, Berlín y París. Y el año pasado en Barcelona, Jaume Mayor, un emprendedor local, creó WeSmartPark, un servicio destinado a facilitar a los conductores encontrar espacios de estacionamiento.Mayor dijo que los conductores pasaban hasta 20 por ciento de su tiempo buscando lugares para estacionarse, aun cuando muchos espacios en toda la ciudad permanecían vacíos durante el día cuando los residentes estaban en el trabajo.Con su equipo de 10 personas, Mayor creó un sistema para permitir a los individuos rentar sus espacios de estacionamiento privados instalando sensores que registran cuando están disponibles. La información es transmitida en tiempo real a las redes móviles locales, y los clientes pueden reservar los espacios por hora a través de una aplicación para smartphones.Hasta ahora, Mayor ha incorporado a unos 1,500 espacios de estacionamiento en toda la ciudad, incluidos algunos en centros comerciales y hospitales. También tiene casi 100,000 usuarios, o aproximadamente 6 por ciento de la población total de Barcelona.“Estamos usando los recursos que ya tenemos, pero dándoles más uso”, dijo Mayor. “Como las personas están conduciendo menos para encontrar espacios de estacionamiento, Barcelona como ciudad está recibiendo un beneficio directo”.  

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