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Laboratorio de ideas en Francia

En un castillo cerca de París se gestan ideas para un mundo más sostenible

Actualizado el 15 de septiembre de 2015 a las 03:00 pm

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En un castillo cerca de París se gestan ideas para un mundo más sostenible

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A 55 kilómetros de la capital francesa, en pleno campo y no muy lejos de Versalles, al final de un bucólico camino, el castillo de Millemont se yergue en un dominio de 600 hectáreas desde el siglo XVI. (Archivo)
 Inventar objetos "sexis como Apple pero abiertos como Wikipedia". Esta es la apuesta de inventores y voluntarios internacionales reunidos durante cinco semanas en un castillo cerca de París para realizar doce proyectos ecológicos y accesibles al gran público.
A 55 kilómetros de la capital francesa, en pleno campo y no muy lejos de Versalles, al final de un bucólico camino, el castillo de Millemont se yergue en un dominio de 600 hectáreas desde el siglo XVI. Su propietario confió las llaves a una comunidad que lucha en pos de la transición energética en medio de un decorado de viejas piedras y tapicerías florales. 
Ambiente 'cool', pista de voleibol, música electrónica... "De verdad, trabajamos aquí, no somos simplemente 'hackers' en un castillo", advierte Daniel Kruse, uno de los iniciadores alemanes de esta residencia de creadores, a medio camino entre las 'hackthons' -maratones de programación informática- y los " Fab
Lab " ("Fabrication Laboratory"), lugares abiertos que preconizan compartir instrumentos y el trabajo colaborativo. 
Desde el 15 de agosto, en su mesa de trabajo o en los salones reconvertidos en espacios de cotrabajo, unos cincuenta jóvenes innovadores, ayudados por expertos y material puntero (impresora 3D, fresadora digital, corte por láser), se calientan la cabeza para elaborar un grupo electrógeno solar, un tractor de dos ruedas o un aerogenerador de 30 euros montado sobre una rueda de bicicleta.
Son ingenieros, diseñadores o creativos autodidactas. Sus proyectos son elaborados a partir de una "fuente abierta", es decir, sin patente ni secreto industrial, como los programas informáticos libres.
A 100 días de la COP21, la conferencia de Naciones Unidas sobre el clima que se celebrará en París en diciembre, esta iniciativa, bautizada POC21 (por "Proof of concept", prueba de viabilidad) tiene tintes de contracumbre.
"Vamos a hablar mucho de los compromisos de los Estados, de las soluciones que deben desarrollar los grandes grupos, pero nosotros queremos centrar la atención en la innovación colaborativa que viene desde abajo", explica Benjamin Tincq, coiniciador de la POC21 y cofundador de OuiShare, un laboratorio de ideas francés de economía colaborativa, que ideó este campamento con el colectivo alemán Open State, miembro del mismo movimiento. 
El objetivo de estas cinco semanas en breve: ver emerger productos y soluciones "sexis como Apple pero abiertas como Wikipedia". 
¿Antiguas caballerizas reconvertidas en talleres de trabajo de la madera, del metal y de la electrónica con útiles y consejos al alcance de la mano? Ese es el "lugar de ensueño", decreta Jason Selvarajan, ingeniero medioambiental finlandés en pleno trabajo por su "ducha perpetua" que recicla el agua en tiempo real y la reinyecta en el grifo.
"Es como un megahormiguero donde cada hormiga es una neurona que se comunica con las otras neuronas, intercambian mucha información y crean nuevas ideas", comenta entusiasmado Laurent Monnier, "fontanero oficial" del campamento.
A largo plazo, estos innovadores buscan una nueva revolución industrial basada en la "investigación y el desarrollo compartido": "aquí vamos a compartir los planos de un aerogenerador, los tutoriales, las instrucciones que permitirán a más gente refabricarla localmente, repararla, mejorarla hasta el infinito", explica Benjamin Tincq. 
Entre dos sesiones de trabajo, Jason también ha elaborado un curry para la gente del campamento, un acontecimiento tan participativo que hasta las tareas domésticas y la pela de patatas se hacen entre todos. 
A su llegada a esta propiedad clasificada como patrimonio histórico, los voluntarios, armados de destornilladores, han montado un campamento con un reducido impacto ambiental, equipado con inodoros secos y camas fabricadas con palés. 
"Puede parecer un campamento de vacaciones o algo de creativos 'progres', pero de hecho está superestructurado", asegura Dominik Wind, sociólogo alemán y uno de los "facilitadores" encargados de optimizar la vida en colectividad. 
Al término de la aventura, los proyectos se presentarán en otoño en un catálogo al público en general y durante una exposición itinerante en la región parisina.
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