Tecnología

Compañía tica de ‘software’ prueba anteojos inteligentes de Google aquí

El ‘Glass’ atrae y repele miradas en San Carlos

Actualizado el 14 de mayo de 2014 a las 12:00 am

Gafas que toman video y fotos exigen mucha mejoría, opinan ingenieros

Desconocimiento y temor a invasión de la privacidad centran experiencias de uso

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El ‘Glass’ atrae y repele miradas en San Carlos

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Glass en canopy de San Carlos (DotCreek)

San José

A 200 metros del parque de Ciudad Quesada, ingenieros ticos de software van y vienen al mercado local con unas gafas Google Glass sobre la frente.

Sus paseos con esos anteojos que graban video, sacan fotos y se enlazan a la web, provocan una estela de caras extrañadas y retinas bañadas de curiosidad.

Lo mismo les ocurre a estos artesanos del software cuando entran al banco con las gafas puestas, a la urna de votación, al hospital o al cine. Incluso han toreado el tránsito criollo con el juguete encima. Sugieren evitarlo.

DotCreek es la empresa –a media cuadra del mercado– donde por iniciativa propia estos profesionales  buscan concebir algo para esta tecnología que Google anunció en  2012 con la idea de situar otra computadora en la cabeza humana.  Se dicen: ¿qué hacemos con ellos? ¿cómo mejorarlos?

Así es como desde enero prueban y documentan sus experiencias. Exploran con ellos. Con ese afán, retan límites técnicos, legales y culturales del país, mostrándose en la calle con el juguete de $1.500.

Su curiosidad hoy les confirma que el Glass es una forma por ahora infalible de aislamiento social en [[BEGIN:INLINEREF LNCPGL20140512_0001]]espacios públicos[[END:INLINEREF]].

En pasillos y aceras del mercado, nadie cruza mirada con el ojo de vidrio. Si ocurriera, las personas giran la cabeza con un gesto brusco.

¿Será que accesorios electrónicos con cámara y conexión a Internet desagradan al costarricense?

Claro que no. En Costa Rica ya se usan más de 2,6 millones de smartphones, según la Superintendencia de Telecomunicaciones.

El recelo es el temor a ser grabado por un lente que siempre te mira de frente si se aparece en la acera.

“Si saludo a alguien con ellos, la gente te baja la mirada: creen que los estoy grabando, lo cual no hago”, explicó Bladimir Arroyo, director de tecnología de DotCreek.

Fue él quien, gracias a un colaborador (solo por invitación se consiguen) obtuvo unos Glass para compartir con sus colegas como un incentivo para la creatividad grupal.

Google Glass en Ciudad Quesada (Diana Méndez)

Gracias al uso y pruebas entre varios ingenieros, hoy también saben que, aunque les sobra ingenio, barreras técnicas les frenan la creación de apps para el aparato.

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“No es para todo mundo. No tienen GPS y dependen por completo del teléfono. Eso le quita mucha batería al teléfono y en sí los anteojos se descargan rápido según el uso”, refirió Arroyo. La lista crece.

Son poco amistosos con Facebook, Twitter o el iPhone y unos minutos apreciando un vídeo calientan la batería tanto como para quitárselos debido al ardor tras la oreja.

Otros obstáculos son el idioma (solo inglés), que buenas ideas de apps ya se crearon y el puño de hierro con el cual Google autoriza qué se puede o no crear para ellos.

“Como desarrolladores hemos acumulado experiencia y conocimiento. Sabemos sus alcances y límites y esa es nuestra ventaja competitiva. Esto nos ayudará a tropicalizar ideas”, refirió Arroyo.

Emisión del voto usando Glass (DotCreek)

En vez de apps de uso masivo, creen más viable escribir programas para Glass de uso particular.

La duda es cuánto gustarán si Google se anima a venderlos pues, agrega Arroyo: “te obligan a cambiar tu modo de andar”.

Inquietudes. Desde su anuncio, al Glass le llueven los dardos de la desconfianza por razones de seguridad y privacidad que explican los casi dos años sin salir al mercado.

El accesorio ilustra el dilema de los fabricantes en el negocio de la computación de tejer una conexión emocional entre personas y productos, al punto de sentir natural su uso. El accesorio aún ni es tan funcional ni seduce como la prenda que procura imitar.

“Con el Glass, lo primero que la gente supone es que la están grabando y por eso te ven de reojo. Atraen mucha atención y lo que genera es desconfianza”, dijo  el ingeniero Norman Murillo quien, entre sus pruebas, se fue al cine con ellos y casi se pierde la función.

En su exploración, los ingenieros en DotCreek notan que causan curiosidad, pero intimidan más.

En la calle, nadie sabe qué valores, ideas y motivos nadan en la cabeza con el ojo de cristal.   Ni siquiera quienes ya se relacionan  con ellos, se ajustan del todo.

Cuenta Yamna Luna, la esposa de Arroyo, que en días pasados subió de prisa al carro donde él la esperaba. Cuando lo vio con las gafas lo primero que le dijo fue: “¿no me estás grabando, verdad?”

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Las indicaciones de Google a sus usuarios de Glass

Usted es un pionero, un fundador y arquitecto de lo que es posible. Usted es un explorador de Glass. Tenemos un emocionante viaje por delante y lo que sigue depende de usted. Este es el texto de bienvenida incluido en la caja de los Google Glass. Tras ese primer mensaje, siguen unas instrucciones de la firma que se reproducen textualmente bajo estas líneas.

  • ¿Todo el mundo puede utilizar los Glass?

Glass no es para todos.

Al igual que cuando se usan gafas, algunas personas pueden sentir fatiga visual o dolor de cabeza. Si ha tenido una cirugía ocular, pregunte a su médico los riesgos de daño por impacto ocular antes de usarlos. No deje que menores de 13 años los usen pues podrían dañar el desarrollo de la visión. Además, pueden romperlos o dañarse a sí mismos y los términos del servicio de Google no permiten que menores de 13 años registren una cuenta en la empresa.

  • ¿Es el Glass útil en todas partes?

Como todo, hay un tiempo y un lugar.

Glass está diseñado para microinteracciones, no para mirar fijamente la pantalla en maratón de cine una noche de viernes o leer "La guerra y la paz".  Puede ser difícil oír al Glass o usar comandos de voz en zonas ruidosas o ver su pantalla bajo intensa luz solar. Es posible que en sitios como el consultorio de un médico, otros se incomoden al ser fotografiados o grabadas en video. Tenga siempre en cuenta su entorno como lo haría con un teléfono celular. Sobre todo, sea considerado.

  • ¿Puedo usar Glass al conducir o en una bicicleta?

Depende de dónde esté y cómo lo use.

Como probablemente sabe, la mayoría de estados (de EE. UU.) han aprobado leyes que limitan el uso de dispositivos móviles al conducir un vehículo y la mayoría estados han publicado dichas normas en sus sitios electrónicos. Lea y siga la ley. Por encima de todo, incluso cuando está obedeciendo la ley, no se haga daño a sí mismo o a los demás, al no prestar atención a la carretera. Lo mismo va para las bicicletas: limiten o no las leyes el uso de Glass, siempre tenga cuidado.

  • ¿Puedo usarlos mientras opero un martillo hidráulico?

Tenga cuidado.

Glass no puede proteger los ojos de escombros que vuelan, bolas, objetos cortantes o explosiones químicas. El uso de Glass mientras se opera maquinaria pesada inherentemente peligrosa o participar en deportes físicos, podría distraerlo y hacer que Glass impacte su ojo y llevarlo a dañarse usted y a otros.

  • ¿Es Glass indestructible?

No.

Glass es robusto, estable y construido para encajar en su vida. Pero es posible romperlo si no se maneja con cuidado.

  • ¿Está bien ir a bucear con Glass?

Uhhh... no.

No permita que el dispositivo Glass o la batería entren en contacto con líquidos. Los líquidos pueden entrar en los componentes electrónicos, lo que produce corrosión.

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Juan Fernando Lara S.

jlara@nacion.com

Periodista

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, tarifas y telecomunicaciones.

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