|
|
|
|||||||||||||||||
Casas felices o familias tristes La mala calidad del ambiente en que se vive puede influir en las personas María del Mar CerdasColaboradora Una corriente de la arquitectura y el diseño sostiene que el tipo de paredes, los edificios y las calles que nos rodean, así como aspectos decorativos, influencian en gran medida el estado ánimo de los habitantes de un espacio determinado. Efecto trascendental. El arquitecto Abel Salazar, presidente electo del Colegio de Arquitectos, explica que la casa es como la ropa que se lleva; alguna resulta cómoda mientras que otra no. De igual forma, si la casa no se diseña de acuerdo a los valores y a la forma de ver el mundo de sus habitantes, ellos sin duda se sentirán a disgusto. “ Aspectos mínimos de la conformación de la casa podrían ayudar al desarrollo físico, espiritual y psicológico de los miembros, o igualmente pueden impedirlo”, explica Salazar. Un ejemplo son los prototipos planteados para viviendas de interés social, que se aplican de igual manera en Guanacaste como en la zona del volcán Irazú, o bien en Parrita y en Cartago. Debido a las múltiples diferencias de cada lugar, es difícil pensar que un mismo diseño puede responder efectivamente en todos los casos. “ El gobierno invierte millones en políticas para la prevención de la violencia doméstica, pero esa violencia se gesta en unidades de vivienda de poquísimos metros cuadrados, donde tienen que convivir hasta ocho personas, sin las condiciones mínimas para lograr una calidad de vida al menos coherente. “
Tenemos un universo y no podemos disgregarlo; debemos verlo en conjunto”,
explica. Arquitectura feliz. El libro La arquitectura de la felicidad (The Architecture of Happiness), del inglés Alain de Botton, explora la forma en que la arquitectura puede hablarle a los usuarios y llegar a afectar todos los aspectos de la vida humana. Incluso, afirma que se dan vínculos entre ellos que si se está abierto a captarlos, pueden establecer un contacto con la identidad verdadera e influenciar la forma en que manejamos nuestra propia vida. El libro plantea la idea de que el sitio donde se vive tiene una fuerte influencia en quién se puede llegar a ser. “La tarea de la arquitectura es erguirse como un recordatorio elocuente de nuestro completo potencial”, dice de Botton. Por ejemplo, para el autor, un cuarto feo puede concretar en alguien cualquier sospecha de que algo falta en su vida, mientras que un espacio con tonos color miel puede ser un genial apoyo para aquello en lo que se tiene mayor esperanza. Las características principales que Botton señala para que un espacio habitacional permita ser feliz son: orden combinado con complejidad, balance entre elementos contrastantes, elegancia que aparente no requerir esfuerzo alguno, una relación coherente entre las partes, y autoconocimiento. “ Este último punto requiere un entendimiento de la psicología humana; algo que muy a menudo los arquitectos pasan por alto”, afirma. Salazar está de acuerdo en que se le debería dar muchísima más importancia a este tema, ya que el ser humano es distinto en diferentes lugares, por lo que la tarea de la arquitectura es mantener vivo el concepto de quién, idealmente, podríamos ser.
|
||||||||||||||||||
| [ Volver arriba ] [ Puesta en
línea: Adriana Quirós ]
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com |