Decenas de empleados de comercios y bancos en el centro de San José paralizaron labores.

Por: Juan Fernando Lara 5 septiembre, 2012
 Vista de la gente tras el sismo frente a la Escuela Metálica en el centro de San José. | FABIÁN HERNÁNDEZ.
Vista de la gente tras el sismo frente a la Escuela Metálica en el centro de San José. | FABIÁN HERNÁNDEZ.

San José. El temblor de 7,6 grados que sacudió hoy Costa Rica causó daños en varios edificios en el centro de San José en la forma de ventanales rotos, fisuras en paredes y desprendimientos en el interior de los mismos.

Un edificio de oficinas diagonal al sur-oeste al Parque Central presenta desprendimiento de vidrios y capas superficiales de la pared. La estructura fue desalojada y permanece cerrada.

También presenta daño el edificio Patterson localizado 125 metros al oeste de la Catedral Metropolitana con fisuras en las paredes interiores en los cinco pisos del inmueble y se rompieron ventanales.

En el Club Unión, en las columnas exteriores del edificio, cerraron el paso en parte de la acera por el desprendimiento de lozas de las columnas.

En el edificio del Banco de Costa Rica, conocido como el banco negro, también debió cerrarse el paso por las aceras contiguo a la Avenida Segunda y la Central, porque una columna hacia la Avenida Segunda se falseó. Todos los empleados estaban afuera pero se preveía su regreso a las 11 a.m.

Decenas de empleados de comercios y bancos en el centro de San José paralizaron labores a raíz del fuerte sismo de esta mañana. Tras el movimiento, grupos de decenas de personas empezaron a reunirse en las vías a esperar.

Quienes sintieron más nerviosismo fueron los empleados del Banco Nacional quienes estaban localizados en el piso 18 de la entidad al momento del temblor.

“Estaba hablando por teléfono cuando sentí el movimiento, de inmediato todos nos reunimos en el centro del piso. estábamos muy nerviosos, cuando acabó todo bajamos por la escalera de emergencia del edificio, y estamos acá afuera esperando que la brigada de emergencia nos indique que podemos volver a ingresar”, expresó Gustavo Fernández, funcionario de auditoría del banco quien trabaja en ese piso.

A media mañana, la brigada de emergencia realizaba una revisión de estructura del banco para verificar que no hay daños sensibles y retomar labores.

“Se movió mucho, se movió mucho. Empecé a llamar a mi familia, ya logré hablar con ellos y todos están bien” manifestó Shirley Mendoza, funcionaria de Citibank quien labora en un tercer piso.

La misma escena de grupos reunidos esperando indicaciones se repite a lo largos de las aceras y espacios públicos de la capital costarricense.

El tránsito es escaso a media mañana sin reportes de daños graves o paralización de lecciones en escuelas y colegios.