Afirman que costaba mucho ver a los chiquitos en la calle y que sus padres tenía un comportamiento extraño

Por: Diego Castillo 28 octubre, 2015

Los cuatro niños rescatados por las autoridades de una casa, en el centro de Guadalupe, prácticamente nunca se les veía en la calle, a pesar de que dos de ellos estaban en edad escolar y vivían cerca de una pulpería.

Dos niños de seis y dos años, una niña de cuatro años y una bebé de tres meses fueron hallados por las autoridades, la noche de este martes, dentro de una casa con paredes y ventanas llenas de púas, plásticos negros, símbolos hechos con pintura y espejos.

Oficiales de la Fuerza Pública y agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) allanaron la vivienda y rescataron a los menores de edad, que según el testimonio de los policías se encontraban en una casa "tenebrosa".

Los vecinos dicen que a la familia casi nunca se le ve y las pocas veces que han observado a los niños es cuando salen todos juntos, en compañía de sus padres.

"Eran muy encerrados, casi nunca se ven en la calle, nunca saludan. A ella (la madre) solo la he visto un par de veces", contó Alberto Fonseca, vecino del lugar.

"Los niños nunca salen de la casa, no van a la escuela ni al kínder. La casa siempre está cerrada, nadie entra ahí", comentó Johana Mercedes.

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"Yo no sabía que alguien vivía ahí y siempre paso por aquí, pensé que esa casa estaba abandonada", respondió sorprendida Emma Gamboa, al percatarse de que en la vivienda habitaban cuatro niños.

Los vecinos a veces escuchaban gritos en el interior de la vivienda. "Escuchaba mucho bulla, gritos, como pleitos. Él habla muy feo, es raro, no me parece una persona normal", expresó Mercedes.

En la casa no entraba nadie, fuera de los miembros de la familia. El padre, aunque muy poco, era el que más se veía, mientras que a los menores era sumamente difícil poder observarlos.

"En año y medio solo una vez vi a los niños. Fue un domingo, salieron todos juntos, iba él, la mamá con la bebé en brazos y los tres niños. Él los iba jalando, como corriendo", recordó Josué Portugués.

Al padre de los menores lo describen como una persona extraña, agresiva y a la cual se le ve muy poco.

Cuando el papá salía, siempre andaba con prisa y llevaba puesta una gorra y unos lentes oscuros. Tenía problemas con los vecinos y les gritaba, según indican, por ninguna razón. De la madre se sabe muy poco, casi que es una desconocida.