Conapam lanza alerta por 30 intentos de suicidio en 2014 de adultos mayores

Por: David Delgado C., Marcela Cantero 16 enero, 2015

El funeral de Carlos Luis Badilla Delgado se celebró ayer hacia la 1 p. m., en la iglesia de San Rafael Abajo de Desamparados. | JOSÉ CORDERO.
El funeral de Carlos Luis Badilla Delgado se celebró ayer hacia la 1 p. m., en la iglesia de San Rafael Abajo de Desamparados. | JOSÉ CORDERO.

El suicida de la basílica de la Virgen de los Ángeles, Carlos Luis Badilla Delgado, de 66 años, compró hace 20 años la pistola con la que se disparó en la boca.

Así lo confirmó la oficina de prensa del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que además informó de que cuando Badilla era vigilante privado de un residencial adquirió el arma de otro sujeto en aquella época.

No obstante, el arma –calibre 380– nunca fue inscrita ante la Dirección de Armas y Explosivos del Ministerio de Seguridad Pública. El OIJ descartó que fuese robada.

El adulto mayor se quitó la vida este miércoles, tras entrar al templo por la puerta sur y ubicarse en la cuarta banca del sector derecho.

Los familiares de Badilla expresaron al OIJ que el hombre se venía quejando de mucho dolor en un testículo.

De hecho, en su vivienda, ubicada en Valencia de San Rafael Abajo de Desamparados, dejó un mensaje en el reverso de una hoja de un calendario: “Perdón a todos pero no aguanto más sufrimiento”.

El Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam) informó de que en Costa Rica, entre enero y octubre del 2014, se registraron 945 intentos de suicidio, de los cuales 30 estuvieron en el rango de personas de más de 60 años.

Las puertas de la basílica se abrieron ayer, jueves, a las 9:10 a. m., luego de que el obispo de Cartago lanzó agua bendita. Una columna del templo fue restaurada porque la bala rozó la superficie. | RAFAEL MURILLO.
Las puertas de la basílica se abrieron ayer, jueves, a las 9:10 a. m., luego de que el obispo de Cartago lanzó agua bendita. Una columna del templo fue restaurada porque la bala rozó la superficie. | RAFAEL MURILLO.

Templo en orden. El párroco de la basílica, José Francisco Arias, confirmó que desecharon la banca donde se sentó este hombre; además, restauraron un punto de una columna del sector sur, que fue rozada por la bala.

“La banca se desechó por razones de higiene y para evitar temores o ideas erróneas de quienes acuden a la misa”, dijo Arias.

Precisamente, ayer, la basílica reabrió sus puertas.

A las 9 a. m., el obispo de Cartago, José Francisco Ulloa, realizó el rito de restitución frente al templo ante un grupo de fieles.

“Misericordia, Señor, por tu bondad, borra mi culpa...”, pronunció el obispo, mientras lanzaba agua bendita a las puertas.

Una vez abiertas, siguió la ceremonia con letanías, salmos y agua bendita por todo el templo, para luego dar paso a la misa.