Víctima de 21 años declaró a la Policía que sus captores le dijeron que iba para Belice y le pagarían 2.000 quetzales (¢155.000) al mes

 20 octubre
La tienda donde laboraba la joven guatemalteca permaneció cerrada este viernes. El local se ubica al costado este del parque de La Fortuna, en San Carlos. Venden artesanía de ese mismo país centroamericano.
La tienda donde laboraba la joven guatemalteca permaneció cerrada este viernes. El local se ubica al costado este del parque de La Fortuna, en San Carlos. Venden artesanía de ese mismo país centroamericano.

Tres meses fueron los que pasó una joven guatemalteca viviendo como esclava laboral en una tienda de artesanías ubicada en el centro de La Fortuna, en San Carlos, Alajuela.

El dato lo reveló este viernes el fiscal Javier Valerio Vásquez, quien agregó que durante los seguimientos hechos por oficiales de la Policía Profesional de Migración, se determinó que la víctima, de 21 años, todos los días llegaba a laborar a las 5 a. m. y la veían salir a las 10 p. m.

"Gracias a Dios que vinieron", fueron sus primeras palabras, dijo Valerio. Luego la muchacha explicó que durante todo el tiempo durmió en una colchoneta, recibió una alimentación limitada y nunca le pagaron nada.

La joven fue liberada el pasado jueves 19 de octubre, cuando las autoridades allanaron la casa de la mujer que la tenía sometida a la explotación laboral. Esa vivienda también se ubica en La Fortuna.

La implicada en este caso es de nacionalidad guatemalteca, de apellidos Martínez López. A ella se le abrió un proceso penal como sospechosa del delito de trata de personas con fines de explotación laboral. La causa se desarrolla en el expediente 17-000026-1321-PE.

Engaño.

La víctima es una joven que llegó hasta cuarto grado de la escuela y proviene de una familia de escasos recursos que habita en un barrio en Ciudad de Guatemala.

Ella fue contactada por Martínez, presuntamente, para que le ayudara en una tienda en Belice, para lo cual le ofreció un salario de 2.000 quetzales al mes (¢155.000), más el hospedaje y la alimentación.

El fiscal Javier Valerio consideró factible que existan casos similares en otras partes del país, por lo cual pidió a la población que los denuncie.
El fiscal Javier Valerio consideró factible que existan casos similares en otras partes del país, por lo cual pidió a la población que los denuncie.

La afectada viajó el 5 de julio en avión de Guatemala a Costa Rica, pero al llegar al aeropuerto Juan Santamaría, en Alajuela, no cumplió con los requisitos migratorios, por lo que la devolvieron a su país de origen.

Ella contó a las autoridades que cuando salió del avión dijo que iba a visitar a su abuela en Belice, pero los empleados de la terminal aérea le insistían que había llegado a Costa Rica.

El mismo día que retornó a Guatemala, la afectada abordó un autobús de nuevo para nuestro país. Ingreso el 6 de julio por Peñas Blancas, según Migración y Extranjería.

Aunque la joven no ahondó en detalles sobre lo sucedido durante los tres meses en suelo nacional, sí declaró que no le pagaron absolutamente nada. Ella permanece bajo custodia de la Fiscalía.

Javier Valerio dijo que, tras ser liberada, la muchacha pidió le permitieran llamar por teléfono a su familia, pues no sabía nada de ellos desde hacía tres meses.

La joven narró que en una ocasión le preguntó a Martínez el por qué no le daba una parte de la plata para mandarla a Guatemala, pero que la mujer le indicó que desde Costa Rica no se podían hacer transferencias de dinero.

Voz de alerta

Este caso fue descubierto hace un mes, cuando un vecino de La Fortuna alertó a un inspector del Ministerio de Trabajo sobre una posible explotación laboral en una tienda de artesanías guatemaltecas. El funcionario detectó otras anomalías, por lo cual puso el asunto en conocimiento de la Fiscalía.

Antonio Castro, un vecino de La Fortuna, confirmó que él conoció a la muchacha un día, cuando se quedó mirando las artesanías por la ventana y la joven le pidió que le regalara un helado, pues él se estaba comiendo uno.

Agregó que en esa ocasión ella le dijo: 'Tengo muchas ganas (de un helado) porque desde que estoy en Costa Rica no me han pagado y estoy sin plata'.

Cecilia Grijalba, otra lugareña de La Fortuna, también tuvo contacto con la ofendida, con quien conversó frente al local comercial, y que esta última le manifestó su gran preocupación porque no podía llamar a su familia en Guatemala. "Me dijo que la patrona le deba un mal trato, no le pagaba y que quería irse", agregó la testigo.

El fiscal Javier Valerio dijo que es probable que en otros lugares del país, sobre en todo en zonas turísticas, se estén dando situaciones como la descubierta en La Fortuna.

"Mucha gente no denuncia por desconocimiento. Suponemos que hay una cifra negra (casos no denunciados) importante. Trabajamos en una campaña para explicarle a la gente como operan estas organizaciones, para que ante cualquier sospecha la reporten inmediatamente", concluyó.