Víctima afirmó que lo tuvieron amarrado a la intemperie por más de un mes

Por: Hulda Miranda P. y Óscar Rodríguez 24 febrero, 2015
Ryan Criag Piercy Bate, de origen canadiense y 45 años, es nacionalizado costarricense. Él se ha dedicado a inversiones en propiedades y actividades bancarias, según explicó en el 2007. | ARCHIVO
Ryan Criag Piercy Bate, de origen canadiense y 45 años, es nacionalizado costarricense. Él se ha dedicado a inversiones en propiedades y actividades bancarias, según explicó en el 2007. | ARCHIVO

La familia de un inversionista canadiense, quien supuestamente fue secuestrado hace un mes, pagó unos $20.000 (¢10 millones) por su liberación, pese a que en un principio se le había exigido la entrega de $500.000 (¢250 millones) como rescate.

El dinero fue depositado en una cuenta en el extranjero y no en moneda virtual bitcóin, como también habían pedido anteriormente los captores.

Esta información la dio a conocer ayer el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Francisco Segura, luego de que a medianoche del sábado, el empresario Ryan Criag Piercy Bate, de 45 años, llegó a su casa, en Sabana Sur de San José, a bordo de un taxi.

Piercy, quien es nacionalizado costarricense, alegó que estuvo amarrado a la intemperie. Ayer, el OIJ lo trasladó a la Medicatura Forense, para “ver si presenta lesiones y si la versión que brindó coincide con su estado de salud”, explicó Segura.

“Él tocó la puerta de su casa y a todos nos sorprendió, incluso a su familia”, manifestó el jefe policial, quien agregó que la Policía estuvo colaborando con los familiares durante el tiempo del aparente secuestro.

Segura aclaró que no lo entrevistaron a fondo porque “viene de una situación traumática”, y que, por ello, la Policía no puede asegurar todavía que se haya tratado de un secuestro.

“Ahora tenemos que ver si sabe dónde estuvo y otras cosas”, enfatizó.

Piercy desapareció el 20 de enero, cuando el auto de su esposa, en el que viajaba, fue hallado en la ruta 32, por el antiguo restaurante Siete Mares, en San Luis de Santo Domingo de Heredia.

Pedido difícil. Según explicó Segura, las exigencias iniciales de los delincuentes eran difíciles de cumplir pues en el mercado existe un monto determinado de moneda virtual.

“Hay que comprar a alguien que tenga (bitcóin) y hacer una billetera electrónica. (Los delincuentes) quisieron innovar y no habían hecho investigación al respecto”, detalló.

El director del OIJ agregó que, para atender esta situación, vinieron agentes de la Policía Internacional (Interpol). “Ellos nunca habían visto una negociación como esta”, comentó.

Debido a las limitaciones, el depósito de dinero se hizo en una cuenta bancaria.

Como parte de las negociaciones, los supuestos secuestradores habían enviado algunas fotografías de Piercy.

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