Por semana muere una persona ahogada en las playas de Costa Rica

 26 junio, 2015
Las playas del Pacífico permanecerán vigiladas por más personal de socorro y policías durante la época de vacaciones.
Las playas del Pacífico permanecerán vigiladas por más personal de socorro y policías durante la época de vacaciones.

Un poco de sentido común y "malicia", son las dos primeras recomendaciones de los expertos para escapar de una corriente marina peligrosa. Así consta en un comunicado de prensa de la Red de Observación del Nivel del Mar en América Central de la Universidad Nacional (UNA).

"La escasa rotulación, la carencia de salvavidas, la ausencia de una discusión preventiva en aulas y colegios, y el desconocimiento de recomendaciones para enfrentar una corriente, propician una muerte por semana en nuestro país; todo un fenómeno de salud pública", explicó Alejandro Gutiérrez, director del Instituto Internacional del Océano de la UNA.

A pocos días del inicio de las vacaciones de medio año, los expertos recomiendan confirmar con lugareños la existencia de corrientes de resaca al llegar a las playas de destino, además, seguir las instrucciones y advertencias expuestas en rótulos, buscar sectores de la playa vigilados por guardavidas e ingresar al mar en grupo, ya que esto aumentaría las posibilidades de aviso en caso de emergencia, y no entrar al agua bajo los efectos del licor o drogas, ni después de comer.

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En caso de enfrentarse a una corriente de resaca, lo más recomendado es no nadar contra corriente, sino diagonal a ella o flotar "dejándose llevar", pues las corrientes tienden a soltar al bañista.

"La mayoría de personas que luchan contra corriente mueren, debido al cansancio", añaden los expertos.

Según los datos de la UNA, más de 600 playas componen el escenario natural costarricense y desde hace años elaboran mapas de peligrosidad, sin embargo aseguran que este mapeo de poco sirve si no se traduce en prevención para los visitantes.

"Tenemos herramientas valiosas como los mapas de índice de peligrosidad, que entre otros factores toma en cuenta el de las corrientes, pero al mismo tiempo hay grandes desafíos; por ejemplo no hay los guardavidas suficientes. Son mal pagados, de allí que escasean, y en una tarea donde arriesgas tu propia vida, no vas a pretender resolverlo a punta de voluntarios", aseguró Isabel Arozarena, geomorfóloga costera de la UNA.