Por: David Delgado C. 21 septiembre, 2014

¿En qué casos se ordenaría utilizar el brazalete?

Hay que diferenciar cuatro supuestos: el primero, si el juez, en vez dictar prisión preventiva, le coloca el dispositivo como medida cautelar a una persona investigada por un delito.

En ese caso, el brazalete permite alertar a las autoridades cuando el usuario intenta salirse de un área establecida o se está acercando a un lugar prohibido, por ejemplo donde vivan víctimas o testigos del proceso.

El segundo supuesto es que se aplique para condenados que ya descuentan prisión, pero que por haber cumplido la mitad de la pena, la ley le permite al juez de ejecución otorgar la libertad condicional, previo estudio técnico. En ese caso, la persona cumplirá condiciones como trabajo comunal, horas de estudio, cursos técnicos, sesiones psicológicas, tener empleo o tratamiento para la drogadicción.

Con el nuevo proyecto de brazaletes, el juez puede reforzar la vigilancia y monitoreo de esa persona con el dispositivo.

Un tercer supuesto sería cuando un tribunal condena a un imputado sin antecedentes a una pena menor de seis años y, en vez de enviarlo a prisión, le otorga el beneficio del arresto domiciliario con la modalidad del mecanismo electrónico.

El plan prevé que en esos casos la persona no salga de su casa, excepto para citas médicas o situaciones excepcionales, con la posibilidad de recibir educación a distancia.

Finalmente, se podrá utilizar con agresores por violencia doméstica para que, en caso de que se acerquen a la víctima, la Policía y el ofendido sean alertados por el centro de monitoreo.

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