Antenoche le destazaron siete animales valorados en ¢3,5 millones

 21 junio, 2015

Ciudad Quesada. Un pequeño ganadero del cantón de San Carlos dice que quedó en la ruina luego de que en un año los cuatreros le mataron 11 reses.

El último golpe se lo dieron entre la noche del viernes y el amanecer del sábado, cuando los delincuentes le destazaron un torete y seis novillas de la raza Jersey, que en conjunto valoró en ¢3,5 millones.

Este caso le sucedió al productor Misael Morera Arrieta, de 72 años, cuya finca está ubicada 14 kilómetros al norte de Ciudad Quesada.

“Le digo que esto es como un golpe de gracia, ya que solo me dejaron dos animales. Antes me habían matado otros cuatro”, afirmó Morera, quien vive en Llano Bonito de Naranjo.

Agregó que ya perdió mucho dinero y trabajo por el constante acoso de los cuatreros. Morera, quien estaba acompañado por su hijo Érick, dijo que ayer tomaron la decisión de retirarse de la actividad ganadera.

“No podemos seguir en una actividad que nos ha debilitado económicamente, mientras otros engordan sus bolsillos aprovechándose de nuestro esfuerzo”, expresó Érick Morera.

Este caso, que ayer era investigado por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), se une a otro ocurrido la semana anterior, cuando los delincuentes mataron cinco novillas lecheras en una finca de Yahaira Salas Arce, la cual se ubica tres kilómetros al este de Ciudad Quesada.

Misael Morera, izq., acompañado por un amigo Juan Carlos Abarca, observaron los restos de los animales. El OIJ informó que el hecho fue perpetrado por gente que conoce de destazar ganado. | CARLOS HERNÁNDEZ
Misael Morera, izq., acompañado por un amigo Juan Carlos Abarca, observaron los restos de los animales. El OIJ informó que el hecho fue perpetrado por gente que conoce de destazar ganado. | CARLOS HERNÁNDEZ

Negocio frustrado. La acción de los cuatreros en la finca de Misael Morera la descubrió su hijo Érick, quien a las 6:30 a. m. llegó a la propiedad con otra persona, con la que había acordado venderle parte de los nueve animales que tenía pastando.

Morera dijo que al entrar le llamó la atención ver los portillos abiertos y un poco más adelante descubrir en el suelo una bolsa con carne.

Agentes del OIJ dijeron que el delito lo cometió gente con experiencia en labores de carnicería.

Los agentes tomaron muestras de carne para que técnicos del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) los analicen en laboratorio.

La Policía Judicial pidió colaboración de la ciudadanía para que, confidencialmente, reporte si ve a sospechosos vendiendo carne a domicilio.