Reos de Máxima Seguridad de La Reforma ganaron recurso de amparo

Por: David Delgado C. 11 junio, 2015

En espumas antihigiénicas, rotas, sucias y sin ningún tipo de cobertor o forro, deben recibir los reos del ámbito F de Máxima Seguridad, en La Reforma, la visita conyugal.

Así describieron los reclusos, ante la Sala Constitucional, las condiciones en las que deben compartir con sus parejas en la intimidad.

Por eso, los magistrados del máximo tribunal constitucional ordenaron al Ministerio de Justicia suministrar colchones adecuados, en un plazo máximo de tres meses, para los encuentros de las parejas.

“Ha sido debidamente acreditado que en los dormitorios de visita conyugal del ámbito F de La Reforma, las colchonetas se encuentran en mal estado. Las mismas autoridades administrativas penitenciarias reconocen que se deben comprar unas nuevas para sustituir las actuales”, señala el fallo N.° 7755-2015.

La Nación realizó ayer una visita a dos de los cuatro dormitorios del ámbito F, destinados a la visita conyugal, y ambos tenían un área de nueve metros cuadrados, con un baño cada uno, camas de cemento y una espuma gruesa en buen estado.

Guillermo Cantillo, director del ámbito F, señaló que los mismos reos destruyen constantemente la colchoneta, e incluso se llevan los bombillos.

“Ayer mismo (anteayer) coordinamos con el administrador del centro para traer desde afuera los colchones que hacen falta y que estén en el menor tiempo posible”, manifestó Cantillo.

Sin embargo, anunció que también solicitarán al Comité de Privados de Libertad de La Reforma que los compren.

Este es el cuarto de visita íntima del módulo B1, de Máxima Seguridad (ámbito F) en La Reforma. Tiene un área de nueve metros cuadrados, con baño privado y una cama de cemento con espuma.
Este es el cuarto de visita íntima del módulo B1, de Máxima Seguridad (ámbito F) en La Reforma. Tiene un área de nueve metros cuadrados, con baño privado y una cama de cemento con espuma.

Beneficiarios. En el ámbito viejo de Máxima Seguridad de La Reforma hay 44 reclusos, y 20 de ellos disfrutan de la visita íntima. El derecho al encuentro privado con sus parejas es ejercido por los reos una vez cada 15 días, durante cuatro horas.

Cantillo aseguró que muchas veces, los mismos presidiarios destruyen o ensucian el colchón porque tienen algún conflicto personal con la próxima pareja que utilizará el dormitorio.

“Hacemos todos los esfuerzos humanos para tener las mejores condiciones, pero en todo el sistema penitenciario tenemos precariedad y no se cuenta con recursos suficientes”, afirmó.