Sucesos

Más de 1.000 personas llegaron a La Reforma

Calma reinó en visitas a reos tras alto a covachas

Actualizado el 30 de marzo de 2014 a las 12:00 am

Privados de libertad reciben ahora a sus familiares y amigos en gimnasio y en toldos

Algunos reclusos se quejaron con las autoridades por el nuevo sistema

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Calma reinó en visitas a reos tras alto a covachas

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Esta adulta de 60 años salió a las 3 a. m. de su casa en las bananeras de Siquirres, Limón, para visitar, este sábado, a su hijo en La Reforma. Por primera vez, en cinco años que tiene de ir ahí a pasar un rato con él, esta mujer, apellidada Cascante, dijo sentirse como “en el cielo”.

Antes, prefería retirarse rápido de la visita, según dice, por el humo, malos olores, la incomodidad de presenciar escenas íntimas de otros reos con mujeres, y por tener que pagar para que un recluso le alquilara un banco para sentarse.

Todo eso, hizo que Cascante le planteara una vez a su hijo que lo visitaría menos. Ella expresó que su hijo nunca tuvo covacha, aunque el Ministerio de Justicia informó de que cada fin de semana un grupo de presidiarios levantaban 500 carpas con sábanas y mecates, que alquilaban en ¢10.000 cada una.

Ese tipo de tiendas propiciaba actividades delictivas como venta de drogas, armas, celulares y prostitución. Así lo informó La Nación este viernes en un reportaje sobre el negocio que había detrás de las covachas durante las visitas en los cuatro ámbitos de mínima y mediana seguridad.

Imagen sin titulo - GN
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Imagen sin titulo - GN

Desde este sábado, se prohibieron las covachas, lo que permitió que más de 1.000 personas que llegaron a visitar a los reclusos encontraran un ambiente de calma y comodidad.

Las autoridades de la entidad carcelaria designaron un espacio en el gimnasio e instalaron toldos con mesas y sillas para ofrecer espacios adecuados para las visitas de los fines de semana.

“Yo visito a mi hijo, pero como él no tenía donde recibirme, estábamos en el puro sol y tenía que dar ¢1.000 por un banco para sentarme, pero a veces yo no tenía plata. Hoy me siento feliz de encontrar un cambio tan hermoso a lo que había antes. Tenía una silla, una gran mesa y hasta un servicio sanitario, nadie me cobró”, dijo Cascante.

Molestia. La medida de erradicar las covachas causó descontento en ciertos reclusos, quienes se mostraban molestos porque las querían de vuelta. Así se pudo observar durante una visita que varios medios de comunicación hicieron este sábado a la cárcel.

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1 k     Este es uno de los gimnasios que se habilitaron en la cárcel La Reforma  para recibir las visitas de familiares y amigos de los reos. Allí, se ubicaron mesas y sillas; antes, este tipo de comodidades no existía.    2 k      El director de este centro, Rodolfo Ledezma, habló  con  un grupo de privados de libertad que estaban molestos por el cambio en el sistema de visitas y le plantearon varias quejas.   3 k     Otra de las áreas destinadas a recibir visitas fue este espacio abierto, bajo toldos. Los reos dijeron estar preocupados, en caso de que llueva con viento.  |  FABIÁN HERNÁNDEZ.
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1 k Este es uno de los gimnasios que se habilitaron en la cárcel La Reforma para recibir las visitas de familiares y amigos de los reos. Allí, se ubicaron mesas y sillas; antes, este tipo de comodidades no existía. 2 k El director de este centro, Rodolfo Ledezma, habló con un grupo de privados de libertad que estaban molestos por el cambio en el sistema de visitas y le plantearon varias quejas. 3 k Otra de las áreas destinadas a recibir visitas fue este espacio abierto, bajo toldos. Los reos dijeron estar preocupados, en caso de que llueva con viento. | FABIÁN HERNÁNDEZ.

Unos privados de libertad y familiares externaron que, por ejemplo, en el gimnasio había palomas en el techo que dejaron caer cuitas sobre ellos. También, dijeron estar incómodos por las ráfagas de polvo que se levantaban bajo los toldos instalados en un campo abierto.

No obstante, el cambio mejoró las condiciones de las visitas para todos en comparación con el sistema anterior.

De hecho, se manejaban grupos más pequeños, lo que permitió tener mejor seguridad. Ante la amenaza de que se generara algún tipo de desorden, las autoridades asignaron 400 oficiales penitenciarios para la vigilancia de la visita.

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