Sucesos

Menor estaba de visita donde una tía en Puriscal

Cafetal refugió a Julián, el niño que estuvo 22 horas perdido

Actualizado el 27 de octubre de 2013 a las 12:00 am

Con plantas de café, bebé de dos años se protegió de la lluvia y del frío

Abuela participó en la búsqueda y con sus gritos logró reacción del menor

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Cafetal refugió a Julián, el niño que estuvo 22 horas perdido

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Las ramas de unas matas de café ayudaron a Julián Rodríguez Pineda, de dos años de edad, a protegerse del frío y la lluvia durante la madrugada del sábado.

El niño fue hallado a las 7 a. m. a dos kilómetros de la casa de su tía en calle Florencia de San Juan de Puriscal, donde había sido visto por última vez, indicó la Fuerza Pública de la zona.

El infante presentaba un cuadro de hipotermia leve ya que estuvo expuesto durante varias horas a la lluvia y a las bajas temperaturas en el transcurso del viernes y la madrugada del sábado, detalló la Cruz Roja de Puriscal.

La búsqueda de Julián se dividió entre cuatro grupos  integrados por agentes del OIJ, la Fuerza Pública, la Cruz Roja y vecinos de la zona, quienes colaboraron con el rescate. | MARVIN GAMBOA.
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La búsqueda de Julián se dividió entre cuatro grupos integrados por agentes del OIJ, la Fuerza Pública, la Cruz Roja y vecinos de la zona, quienes colaboraron con el rescate. | MARVIN GAMBOA.

Su madre María José Pineda llevó al menor de visita a la casa de unos familiares en Puriscal. Luego de realizar algunas tareas en la cocina, ella se percató de la ausencia de su hijo y de inmediato dio aviso a las autoridades.

Aunque la Cruz Roja presume que el niño escapó de la casa por un regaño de su madre, esta versión no fue confirmada por los padres de Julián.

Marcos Quesada, de la Cruz Roja, confirmó que el menor fue encontrado en condiciones estables; sin embargo, fue trasladado al Centro de Atención Integral en Salud (CAIS) de Puriscal para evaluarse su condición general.

“Se lo encontró en un tiempo récord gracias a todos los que se unieron (a la búsqueda)”, manifestó.

Alegría. Sobreponiéndose a las malas condiciones climáticas, el viernes por la tarde se incorporó a la exploración del terreno el padre del menor, Melvin Rodríguez Vargas, quien en ningún momento perdió la esperanza de encontrarlo.

Junto con los agentes policiales, los cruzrojistas, vecinos del lugar y algunos familiares más peinaron todo el lugar.

“Mi corazón me dice que él aparecerá. Es juguetón y muy activo”, comentó Rodríguez un día antes de que el bebé apareciera.

La abuela, Olga Vargas Brenes, también formó parte de la cuadrilla de búsqueda.

Relató que se encontraba desesperada gritando: “¡Juliancito, respóndeme amor!”. En ese momento escuchó una vocecita que le respondía: “Abuelita, mamita”. Así las cuadrillas siguieron la voz hasta identificar la zona empinada donde estaba refugiado el pequeño.

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“Le pedí a Dios que me lo entregara, y así fue”, afirmó Vargas.

Por otro lado, a pesar de la felicidad que expresó sentir la madre de Julián, ella no está segura de la forma en la que se perdió su hijo.

“Me es extraña la forma en que desapareció mi hijo, pues no estaba tan mojado para las tantas horas que estuvo perdido. Agradezco a las personas que participaron de la búsqueda. No tengo palabras para expresar lo que siento”, dijo emocionada la madre.

El momento del encuentro con el niño fue tal la alegría que su padre, luego de abrazarlo, no quiso soltarlo hasta que llegó la ambulancia que los esperaba en la vía pública.

Evelyn, tía de Julián, se desmayó de la impresión y cayó al suelo al escuchar que el niño por fin había aparecido.

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