Sucesos

Nunca existió vínculo porque se hizo para que colombiano obtuviera estatus migratorio

Sala II anula matrimonio pagado a tica con ¢200.000

Actualizado el 15 de julio de 2015 a las 12:00 am

Sentencia explica que no se casaron para convivir ni formar una familia

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Sala II anula matrimonio pagado a tica con ¢200.000

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Los magistrados de la Sala Segunda dictaron la resolución N.° 226-2015, del 25 de febrero del 2015, para declarar la inexistencia del matrimonio celebrado en el 2007  entre una costarricense, de 18 años, y un colombiano (34) porque el acto se hizo por conveniencia. | ARCHIVO / JORGE CASTILLO.
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Los magistrados de la Sala Segunda dictaron la resolución N.° 226-2015, del 25 de febrero del 2015, para declarar la inexistencia del matrimonio celebrado en el 2007 entre una costarricense, de 18 años, y un colombiano (34) porque el acto se hizo por conveniencia. | ARCHIVO / JORGE CASTILLO.

La Sala Segunda anuló el matrimonio entre una costarricense y un colombiano tras determinar que se realizó por conveniencia, para que él obtuviera un estatus migratorio.

Los magistrados señalaron que la unión se dio el 4 de julio del 2007, ante un notario de apellido Palma, a cambio de ¢200.000 que se le pagaron a la mujer, de apellido Calderón, quien tenía 18 años.

Así consta en la resolución N.° 226-2015, dada a conocer este martes por la oficina de prensa del Poder Judicial. Ayer se intentó hablar con el notario, pero al cierre de edición no había contestado el mensaje telefónico dejado en su oficina.

Dos años después del matrimonio, en agosto del 2009, el colombiano, de apellido García (34 años), gestionó la naturalización por matrimonio, la cual se le aprobó el 17 de setiembre del 2012, por haber estado casado con una tica y vivir aquí dos años.

Proceso. El 19 de setiembre del 2012, el Registro Civil solicitó la nulidad de ese matrimonio y que se corrigiera la inscripción del nacimiento del hijo de Calderón, quien llevaba el apellido del extranjero pues así lo pidió ella.

En una declaración ante la Secretaría General de esta entidad, la mujer dijo que una amiga la contactó para decirle que ella podía conseguir dinero a cambio de que aceptara casarse por conveniencia. Según añadió, aceptó por su necesidad económica y se reunió con dos hombres, a quienes nunca había visto, en un parque en barrio Amón, donde firmó los papeles y le dieron el dinero.

Luego de esa manifestación, apareció una declaración jurada ante el mismo notario que la casó, en la que aseguraba que conoció a su esposo como peluquero, con quien tuvo una relación corta, y luego se separaron.

Sobre su primera manifestación ante el Registro Civil, dijo que lo hizo por estar muy nerviosa y la denuncia se la confeccionaron, por lo que pidió que no se anulara su matrimonio.

A pesar de que la Procuraduría General de la República presentó el proceso de nulidad del matrimonio, el Juzgado Primero de Familia de San José rechazó la demanda en agosto del 2014 y el Tribunal de Familia confirmó el fallo en noviembre de ese año.

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Al plantear el recurso de casación, la Sala Segunda anuló el matrimonio en razón de que, si bien existió una ley posterior –del 2009– sobre el matrimonio simulado que no resultaba aplicable en el momento en que ellos se casaron –en el 2007–, la falta de una sanción no podía salvar el hecho de que el acto era inválido e ineficaz por carencia absoluta de consentimiento para realizarlo.

La Sala concluyó que la pareja no quiso constituir un matrimonio con la finalidad de unirse para tener hijos, ayudarse, socorrerse mutuamente, llevar el peso de la vida y compartir su común destino. Sin este requisito, el matrimonio nunca existió.

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