Por: Rónald Moya 30 agosto, 2014

El Juzgado Penal de San José prorrogó a partir de hoy, y por tres meses más, la prisión preventiva contra tres hombres de origen colombiano, de apellidos Quijano, Soto y Sevillano.

A ellos se les investiga por los delitos de infracción a la ley de psicotrópicos y a la ley de armas.

El grupo, dice el OIJ, usaba una armería en San José como mampara para traficar drogas y armas, principalmente, hacia México.

Los sospechosos fueron detenidos el 1.° de noviembre del 2013 por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) durante varios allanamientos realizados en las zonas de la Sabana, barrio Escalante y Curridabat.

Según las autoridades, los sujetos eran, al parecer, miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Las FARC es una guerrilla colombiana que tiene 8.000 combatientes y que ha sido señalada por financiarse con narcotráfico.

La Dirección de Migración confirmó que los foráneos tienen residencia legal en el país por estar casados con costarricenses.

Negocio. Dos agentes encubiertos del OIJ lograron infiltrarse en la banda y así negociar la compra de 492 kilos de cocaína, 27 fusiles, siete pistolas, un revólver y un silenciador para fusil. La transacción se concretó y, poco después, los agentes realizaron las detenciones.

Ellos, supuestamente, traficaban cocaína a México. Casi media tonelada de la droga fue descubierta en una de las casas allanadas.

En cuanto a las armas que comerciaban, eran importadas de forma legal. Posteriormente, eran vendidas y sacadas del país de manera clandestina.

“A algunas de las armas les limaron las características para entregárnoslas y con la condición de que no se usaran en el mercado nacional”, detalló en ese momento el director del OIJ, Francisco Segura.

Agregó que los fusiles también eran adaptados para disparar en forma de ráfaga, lo cual es prohibido en Costa Rica.

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