OIJ capturó hace poco a 2 mexicanos que formaban banda ligada al narcotráfico

Por: Katherine Chaves R. 2 julio, 2015

La detención, este miércoles, de otro mexicano oriundo de Sinaloa sugiere la presencia en Costa Rica de ese violento cartel dedicado al narcotráfico. Así lo confirmó Gerald Campos, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

La Policía Judicial confiscó 220 kilos de marihuana comprimida en la casa que allanó en San Isidro de Heredia. | OIJ PARA LN
La Policía Judicial confiscó 220 kilos de marihuana comprimida en la casa que allanó en San Isidro de Heredia. | OIJ PARA LN

El apresado tiene los apellidos León Martínez y es el supuesto líder de una banda ligada al trasiego nacional e internacional de drogas que fue desarticulada por la Policía Judicial la semana pasada.

El miércoles 24 de junio detuvieron al primer sinaloense en la ruta 27; mientras que el viernes capturaron a cuatro miembros en Heredia. Entre ellos, había otro oriundo de Sinaloa, quien, en un principio, fue identificado por la Policía como cabecilla del grupo.

León Martínez fue detenido en allanamientos que las autoridades hicieron en lujosas casas en San Isidro de Heredia.

Allí, la Policía Judicial confiscó 220 kilos de marihuana comprimida, siete fusiles de asalto, cuatro pistolas, dos revólveres, cinco carros y ¢1 millón en efectivo.

“Al cien por ciento no lo podemos confirmar (que los detenidos pertenezcan al cartel); tenemos que seguir investigando, en cooperación con autoridades mexicanas. Pero sí es cierto que hay mexicanos de esa zona en el país”, aseveró Campos.

Por su parte, Celso Gamboa, fiscal adjunto, reveló: “Consideramos que pueden pertenecer al cartel de Sinaloa; se realiza un decomiso importante de armas y evidencia que los vincula”.

La mecánica. Según dijo el jefe interino, León Martínez quitaba los cielorrasos de las viviendas que alquilaba para guardar la droga, proveniente de Colombia, la que luego trasladaba a México o a Guatemala.

“Ellos alquilaban mansiones donde pagan más de $3.000 (aproximadamente ¢1,5 millones). Ahí no tenían vecinos y podían trabajar tranquilos a la hora de revisar la calidad de la mercancía para luego reempacarla”, detalló Campos.