Declaración de hermano de uno de los oficiales atropellados anoche en Cariari, Limón, en persecución policial.

Por: David Delgado C. 8 enero, 2013

Pococí, Limón. “Mi hermano murió como un héroe. Él quería ese trabajo y lo amaba”. Así se expresó esta mañana Gerardo Peraza, hermano de uno de los oficiales que murió atropellado anoche por unos asaltantes en Cariari de Pococí durante una persecución policial.

Las víctimas fueron Jesús Peraza Garro y Juan Carlos Jiménez Pérez. Ellos viajaban en una motocicleta cuando fueron embestidos por el auto en el que huían los delincuentes.

Familiares, amigos y conocidos del policía Peraza, quien tenía 13 años de laborar en Fuerza Pública, se acercaron a la casa donde él vivía con una de sus hijas en La Selva de Guácimo.

Gerardo explicó que la última vez que habló con su pariente fue ayer a las 7:30 p. m. “Lo llamé al celular y me dijo que estaba en la armería y que estaba dispuesto a cualquier operativo”, indicó.

Hacia las 8:20, el hermano sostiene que lo volvió a llamar, pero no le contestó.

“Yo le había dicho hace algún tiempo que ese trabajo era muy peligroso, pero siempre quiso ser lo que quería ser”, señaló.

Peraza deja cuatro hijos (dos mujeres y dos hombres) y tenía dos nietos.

Teresita Peraza, otra hermana, manifestó: “Él era un hombre ejemplar en todo, entregado a su familia, a sus hijos”.

Las autoridades detuvieron anoche a tres sospechosos de haber asaltado una vivienda en Cariari; uno de ellos murió de un balazo en la cabeza.

Esta mañana fue capturado otro sospechoso, que fue enviado a las celdas del OIJ.

Los cuerpos de los dos oficiales aún no han sido traídos a la zona. La Fuerza Pública confirmó que están brindando ayuda económica a las familias de las víctimas y activando las pólizas de vida.

Otros afectados. Esta mañana, La Nación visitó la delegación de Cariari, donde todos los oficiales se mostraban sumamente afectados.

En la delegación, reinaba el luto, las lágrimas y el silencio. Rafael Mata, compañero de trabajo de los fallecidos, recordó que desde sus inicios en Fuerza Pública conoció a Peraza.

Lo recordó como un gran compañero, ya que ambos estaban a cargo de la armería. “Le entregué (el puesto) el 6 de enero y yo se lo recibía el 12.

“Ayer, cuando los familiares en San José escucharon la noticia me llamaron para saber donde estaba yo. Ahí me di cuenta de lo que había pasado y me puse el uniforme para ir a la delegación”, afirmó.