Agresor armado huyó del sitio; Policía no lo ha localizado pese a la búsqueda

 4 marzo, 2012
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Kokín tiene dos años de edad. Este gato son como los ojos para una humilde familia del barrio Las Almendras de Barranca, Puntarenas, que lo crio desde su nacimiento.

Es amoroso, enérgico y juguetón. Pero desde el 23 de febrero perdió la capacidad de caminar.

Un menor de 14 años lo atacó a balazos, solo por diversión, cuando probaba un arma de fuego hechiza calibre 22 hecha en su propia casa días antes.

El gatito caminaba en ese momento por una zona verde del barrio Las Almendras, cerca de la casa de sus dueños.

Allí sufrió el ataque que lesionó su médula espinal y lo dejó sin posibilidad de moverse.

Sus dueños lo rescataron y trataron de curarle las heridas. Sin embargo la gravedad del balazo obligó a la familia a pedir la ayuda de la Asociación de Defensa Animal (ADA), con sede en Heredia.

En un carro fue llevado de Puntarenas hasta Heredia donde esta organización privada lo puso en manos de la Veterinaria Los Ángeles, en el centro de la ciudad. Allí el doctor José Pablo Campos le curó las heridas y ahora trata de recuperar los órganos afectados.

Rocío Rodríguez, representante de ADA, dijo que se trata de un nuevo caso de crueldad con los animales que posiblemente quedará impune debido a la falta de legislación eficiente en el país.

Agregó que si alguna persona desea colaborar con Kokín puede llamar al teléfono 8701-9853.

Ataque de pandillas. El menor que atacó al gato se dio a la fuga y está escondido. Al parecer, es parte de un grupo de adolescentes que portan armas de fuego hechizas con las que siembran el terror en diferentes barriadas de Barranca y lugares cercanos.

“Hasta la Policía les tiene miedo; ellos atacan con armas hechizas, con puñales y hasta con piedras a las personas que tratan de oponerles resistencia o los denuncia”, dijo el dueño de Kokín quien por razones de seguridad prefirió que no se revelara su nombre.

Las autoridades saben que el arma usada es de calibre 22 porque en el sitio del ataque al gato quedaron desperdigados los casquillos.

Lesiones. El médico José Pablo Campos dijo que por el tipo de lesión el pronóstico sobre la mascota es reservado.

Explicó que el proyectil penetró por la columna vertebral del felino y dañó las conexiones nerviosas hacia órganos como la vejiga y los intestinos.

“Ahora Kokín no tiene la capacidad de defecar ni de orinar. Hay que hacerle en forma manual extracciones de heces y de orines”, dijo.

El profesional describió al gato como un animal joven y educado.

“Ya empezó a comer y a tomar agua sin problemas, ahorita está con medicación, el dolor se le ha controlado pero tenemos que empezar a determinar si las lesiones son permanentes o pueden ser hasta cierto grado reversibles”, afirmó el profesional en veterinaria.

Agregó que tratarán de regenerar las conexiones nerviosas dañadas. “En este caso vamos a utilizar acupuntura, la medicina alternativa podría dar resultados” .

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