Por: Hulda Miranda P. y Óscar Rodríguez 10 marzo, 2013

Aquel 9 de junio del 2012, la Policía de Control de Drogas detuvo al trailero Hernández en la frontera de Peñas Blancas, y los oficiales le leyeron sus derechos.

Él no terminaba de comprender por qué estaba en esa situación, pues, según dice, desconocía que llevaba una carga de 103 kilos de cocaína oculta en el tanque de gasolina.

Hernández, quien es salvadoreño y tiene 35 años de edad, hacía su cuarto recorrido por Centroamérica, pero era la primera vez que viajaba solo.

Según contó la semana pasada en la cárcel de Liberia, para él , esa era apenas una travesía de prueba. “Yo les pedí (a los narcotraficantes que lo reclutaron) que todavía no me mandaran con droga. Me prestaron $5.000. Cuando los oficiales estaban revisando yo estaba contento porque creía que no llevaba nada”, narró el foráneo, quien cumple una pena de siete años de prisión.

Él dijo que se involucró con un grupo criminal luego de perder su trabajo. “Todo empezó por las amistades y las necesidades que yo estaba pasando en ese momento, pues tengo cuatro hijos”, añadió.

“Un amigo de la infancia me hizo la propuesta, yo le dije que me enseñara a manejar tráiler y que luego decidiría”, recordó.

Hernández no supo quién era el dueño de aquella carga. Según dijo, en San José alguien le dio mantenimiento al furgón y lo siguiente que pasó es que fue detenido. “Fue una traición, yo sí me iba a meter en eso (el narcotráfico) pero me traicionaron”, expresó y agregó que desea alejarse de esos negocios.