Sucesos

Agresores grabaron homicidio con un celular

Actualizado el 13 de abril de 2015 a las 12:00 am

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Agresores grabaron homicidio con un celular

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El 7 de febrero del 2012, a las 2 a. m., Kenny Mc Donald Hill llegó a la propiedad de un sujeto, apellidado Potoy, en Cienegita, junto con los hermanos Nicolás y Jonathan Jiménez, y otro sujeto, alias Chichi.

Los cuatro abordaron una lancha hacia el mar Caribe y regresaron hacia las 7 a. m., pero Kenny ya no venía.

El guarda del lugar, hermano de Potoy, quien cuidaba las instalaciones, los vio partir y escuchó que habían hecho un trasiego de droga.

Nicolás y Chichi se bajaron, mientras que Jonathan siguió hacia otro sector para lavar la embarcación, expresó el guarda, quien añadió haber visto sangre coagulada en el bote.

Igualmente, le llamó la atención que no estaban las trampas para pescar, llamadas nasas. Al preguntar por Kenny, Nicolás le respondió que había muerto y que el cuerpo estaba en el mar y le mostró un video del celular.

Detalles. Fue “una escena macabra, sacada de una película de terror”, describió el testigo en el primer juicio que condenó a los hermanos Jiménez.

El testigo detalló que el video comienza con la imagen “de un cuerpo desnudo” sobre el piso de una lancha, la cual era igual a la que había zarpado Kenny. Estaba en mar abierto y se movía lentamente.

Él supo que era su amigo al identificarlo por un tatuaje en la espalda en forma de una espada o una daga. Allí, observó a Chichi cortándole la cabeza con un cuchillo grande.

Por su parte, Jonathan Mauricio le ayudaba a sostener el cuerpo al tiempo en que se escuchaba cuando le pedía “que tuviera cuidado” porque “lo estaba llenando de sangre”. También se oía la voz de Nicolás.

La acusación revela que los tres se burlaban de manera grotesca de su víctima. Una vez que le cortaron la cabeza, Jonathan la sostuvo con ambas manos y la mostró ante el foco de la cámara, lo que le permitió al testigo reconocer a la víctima.

Los otros dos hombres siguieron destrozando el cuerpo y en el video se observaban otros tres tatuajes que Kenny se había hecho: un tribal, la cara de un león y un hada.

El testigo recuerda que no pudo seguir viendo el video porque casi se descompensa. Afirma que Chichi y Nicolás estaban impregnados de sangre.

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