Por: Carlos Láscarez S. 21 febrero, 2014

La defensa de las víctimas realizó sus conclusiones ayer. | MARÍA SALAZAR
La defensa de las víctimas realizó sus conclusiones ayer. | MARÍA SALAZAR

San Ramón Los padres de los cinco estudiantes que fallecieron atropellados en esta ciudad el 20 de julio del 2011 solicitaron por medio de sus abogados una indemnización de ¢450 millones por concepto de daño moral y daño material.

La solicitud la plantearon en el Tribunal Penal de San Ramón en donde se realiza el juicio desde el pasado 21 de enero.

Como sospechoso del atropello figura un oficial penitenciario de apellido Chavarría, contra quien los abogados querellantes pidieron 21 años de prisión.

La solicitud la efectuaron los abogados Henry Vega y Alfonso Ruiz, quienes afirmaron que serían ocho años de prisión por la muerte de Denis Méndez Varela, seis años de prisión por las muertes de Iván Elizondo y Luis Alonso Briceño, así como un año más por las lesiones que sufrió Alexia Alpízar Villegas.

Debido a la alta pena a la que se expone el acusado, los querellantes propusieron que se dicten seis meses de prisión preventiva

Por su parte, Alfonso Ruiz manifestó que al momento del accidente la carretera estaba en buenas s condiciones.

“No existían obstáculos en la vía. El chofer tenía buena visibilidad y había iluminación artificial. Los muchachos ocupaban parte de la vía Berlín - San Ramón, en el carril contrario en que viajaba el imputado”, afirmó Ruiz.

El letrado agregó que los testigos son conscientes de que el vehículo Toyota Tercel transitaba por el carril contrario, pese a que Chavarría asegura que no fue así.

Vega explicó que la causa del accidente fue la irresponsabilidad del imputado por ir a alta velocidad, invadir el carril contrario y viajar con las luces apagadas. Ambos coinciden en que el atropello fue absolutamente evitable y predecible. 

Chavarría viajaba con la licencia vencida, el automóvil carecía de revisión técnica vehicular, debía los pagos obligatorios de seguros y el marchamo de motocicleta.

Las víctimas eran estudiantes de quinto año del Instituto Julio Acosta García de San Ramón, quienes regresaban de dar serenata.