Jefe narco pagó ¢15 millones por vengar robo en la casa de una parienta

 11 mayo, 2016

Limón. Un total de 70 años de prisión por dos crímenes solicitó, ayer, el Ministerio Público contra dos de los cuatro acusados de haber asesinado a Jeffry Andrey Gómez Amador y Aaron Josué Retana Retana, conocido como Canon, el 28 de enero del 2013, en Moín, Limón.

Los encartados, Jairo Jiménez y José Luis Guadamuz, conocidos como Rasta y Ato, escucharon la petición de cárcel del fiscal José Mena, de la Unidad de Crimen Organizado de San José, sin inmutarse.

Un tercer acusado, Luis Alberto Guadamuz, hermano gemelo de José Luis, llamado Viejito, optó por un proceso abreviado, por el cual se le impuso 26 años y 8 meses de prisión. Este, a lo largo del proceso, tuvo una función de testigo estrella para el Ministerio Público.

Contra Miguel Martínez, cuarto implicado y a quien se le achacaba el cargo de homicidio calificado, al final solo se pidió cuatro años de cárcel por el delito de favorecimiento real.

El fiscal José Mena, de la Unidad de Crimen Organizado de San José, expuso sus argumentos ayer ante el Tribunal. | RODOLFO MARTÍN
El fiscal José Mena, de la Unidad de Crimen Organizado de San José, expuso sus argumentos ayer ante el Tribunal. | RODOLFO MARTÍN

A criterio del fiscal Mena, Martínez no participó en la planeación del hecho, como tampoco estuvo al momento en que los dos hombres fueron ejecutados.

Martínez, de acuerdo con los hechos, fue el responsable de trasladar de sitio los cuerpos, con la intención de desaparecerlos, pues primero los cubrieron con palos y llantas y luego les prendieron fuego con gasolina.

Estos dos homicidios son los primeros de cuatro que se le imputan a una banda vinculada al narcotráfico internacional, liderada Charles Charly Brautigan Sambola, un nicaragüense de 38 años y 15 de residir en Moín, Limón.

El extranjero no solo es sospechoso de estos hechos, sino también de un quinto homicidio, donde figura como víctima una quinceañera. En la actualidad enfrenta un juicio por abusos sexuales y amenazas con arma.

Emboscada. Los dos hermanos Guadamuz, y Jiménez, según el fiscal Mena, actuaron con comprobada alevosía para garantizarse las muertes de Amador y Retana. Estos fueron citados en determinado lugar, con el aparente fin de comprarles un celular hurtado. El objetivo era darles muerte para cobrarles haber robado en la casa de una familiar de Brautigan.

Por ambas muertes se habrían pagado unos ¢15 millones, trascendió en el debate. Además, Mena criticó la forma en que fueron asesinados. “Los obligaron a hincarse y les dispararon a la cabeza”, explicó el fiscal.