Por: Hugo Solano 25 julio
Shirley González llegó a retirar el cuerpo de su hijo, el cual estuvo durante cinco días retenido en la Morgue Judicial.
Shirley González llegó a retirar el cuerpo de su hijo, el cual estuvo durante cinco días retenido en la Morgue Judicial.

Shirley González Oporta recibió la madrugada de este martes una llamada que venía esperando desde hace cinco días: un funcionario de la Morgue Judicial la contactó para decirle que podía retirar el cuerpo de su hijo esta mañana.

Rónald Rosales González murió cuando viajaba como acompañante en un vehículo que chocó el sábado pasado.

Ese mismo día, González se apersonó a Medicatura Forense, en San Joaquín de Flores, Heredia, pero por la huelga que hacen los funcionarios judiciales desde el miércoles anterior, no le entregaron el cuerpo de Rosales. Así como el de él, había otros 38 cadáveres retenidos en la Morgue Judicial.

No obstante, luego de una reunión entre la Dirección General del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y los jefes de Medicatura Forense, los funcionarios retomaron labores la noche del lunes y este martes hasta las 6 p. m. ya se habían entregado 15 cadáveres, cuyas autopsias se iniciaron a la 1 a. m.

"Fue inhumano lo que hicieron con mi hijo. No he comido, no he dormido. Todos tenemos derecho a luchar por nuestros trabajos, pero el dolor que me causaron es muy grande (...) Al fin me lo puedo llevar para que descanse en paz", indicó González, quien se desempeña como oficial de la Fuerza Pública.

"Me tiembla el cuerpo, se me sale el alma, yo no pensé sacar a mi muchacho en una caja. Fue desesperante. Me alegra porque ya no va a estar aquí solito, pero es algo triste porque lo voy a ir a enterrar y ya no sé que voy a hacer sin él ahora", dijo.

Con un nudo en la garganta, apenas pudo hacer un llamado a los padres para que cuiden a sus hijos y así eviten imprudencias, como la que cobró la vida de Rónald, quien se fue a ver el partido de la Selección Nacional contra Estados Unidos a una casa.

"No he dormido, no he comido, mi nieta lo está esperando, pregunta por él y no sé qué decirle", expresó.

El cuerpo del muchacho fue retirado a las 9 a. m. de este martes y, según la Defensoría de los Habitantes, fue el tercer cadáver que se entregó a sus respectivos familiares.

"Es demasiada la injusticia". Jesús Alberto Guido Fonseca llegó desde Búfalo de Limón a las 11:15 a.m. a la Medicatura Forense para retirar el cuerpo de su hijo Gerardo Alberto Guido Arias, de 25 años.

El joven, quien era montacarguista, murió el martes 18 de julio en un accidente laboral, y tenía ya una semana en la Morgue, para dolor y frustración de sus familiares.

"Me siento mal. Son injustos, eso no debería ser así. Es un ser humano, nosotros sufrimos mucho", expresó el padre, quien agregó que los responsables merecen ser demandados.

Poco después del mediodía, el cuerpo del hijo fue llevado con rumbo a su casa en Limón, donde lo velarán, y mañana será el funeral.

"Fue una espera angustiante". Familiares de Damaris Pacheco Brenes, de 58 años y quien falleció a raíz de un infarto en Tirrases de Curridabat, expresaron que los últimos días han sido de "muchísima angustia".

Marlon Durán Pacheco, hijo de la fallecida, declaró que los funcionarios huelguistas se comportaron de forma inhumana por alargar el sufrimiento de los tres hijos y demás familiares que sobreviven a su mamá.

Familiares de Damaris Pacheco, vecina de Tirrases de Curidabat, no descartar poner una demanda ante la indignación por el retraso en la entrega.
Familiares de Damaris Pacheco, vecina de Tirrases de Curidabat, no descartar poner una demanda ante la indignación por el retraso en la entrega.

A las 6:15 a. m., los llamaron de la Medicatura Forense para avisarles que ya podían retirar el cuerpo. Durán no descartó plantear alguna acción judicial, una vez que logren salir de la vela y el funeral.

Danilo Rivera, yerno de la fallecida, expresó que desde hace días venían llamando a la Morgue Judicial debido al sufrimiento de saber que la señora estaba ahí y ellos se sentían impotentes al no poder verla.

A otras familias que llegaban a hacer consulta, se les dijo que hasta mañana entregarían los cuerpos.

Montserrat Solano, defensora de los Habitantes, dijo que no se va a detener más el proceso. "Los patólogos querían trabajar y decidieron venir a reactivar los laboratorios", dijo Solano.

Raquel Morales Vargas (blusa negra) recibió el abrazo de su tía Hilda Morales Méndez, este martes, después del mediodía, al constatar que al fin les iban a entregar el cuerpo de su pariente para darle cristiana sepultura.
Raquel Morales Vargas (blusa negra) recibió el abrazo de su tía Hilda Morales Méndez, este martes, después del mediodía, al constatar que al fin les iban a entregar el cuerpo de su pariente para darle cristiana sepultura.

Para Raquel Morales Vargas, de 23 años, la muerte de su hermano, Rándall Morales, quien se ahogó en un río de Calle Blancos el sábado, llenó de dolor a toda la familia, pero ese sentimiento se agrandó con la imposibilidad de velarlo y sepultarlo a su debido tiempo.

"No solo nosotros, los amigos y allegados han llegado y no dejan de llamar todos los días para saber sobre la vela y el funeral", declaró.

Dijo que tuvo que pedir permiso en el trabajo, lo mismo que otros familiares, y aún así le ha sido difícil asimilar esta situación.

Considera que si los patólogos se incapacitaron y afectaron las autopsias, se les debe procesar por abandono de su trabajo o por incapacidad.

Expresó que hubieran traído patólogos de otros hospitales para suplantar a los de la huelga, y así no retrasar la entrega.

"Es increíble que no se hayan puesto la mano en el corazón pensando en el dolor ajeno", acotó.

Junto a ella, Hilda Morales Méndez, otra pariente, dijo estar de acuerdo con la huelga, pero sin medidas tan extremas.

Dijo que tienen muchos días de estar esperando la llamada que les llegó ayer a las 11:30 p. m., y de inmediato se trasladaron desde Purral para retirar el cuerpo. El funeral será este miércoles en Moravia.

Personas con la mirada perdida y una bolsita con la ropa que usarían para vestir los cuerpos esperaban en las afueras del Complejo Forense el aviso de entrada.

Los coches de diversas funerarias entraban y salían al sótano del edificio para recoger los cuerpos.

Más de diez policías de la Fuerza Pública estaban en puntos claves del edificio, y la jornada terminó en paz para las primeras familias que partieron hacia diversas partes del país para dar el último adiós a sus seres queridos.

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